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Las películas no crean psicópatas: la meta realidad de Scream

Hace 4 meses
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Wes Craven ya no está en este plano, pero nos dejó un legado cinematográfico dentro del cine de género sumamente importante a tal grado que en su momento Scream (1996) revivió al subgénero slasher y lo presentó a una nueva generación de amantes del terror y lo expandió a cinéfilos que probablemente nunca habían visto una película de este tipo.

La historia del cine no ha sido del todo amable con el subgénero. Desde 1960 con Psicosis de Alfred Hitchcock y la exagerada aplicación del Código Hays en la industria no se permitía ni siquiera que en pantalla apareciera a cuadro un retrete. Tampoco Paramount Pictures financiaría una película en blanco y negro (en tiempos del technicolor) que asesinaba a su protagonista en la primera media hora. ¡Fue la locura!

Wes Craven ya era un director de renombre que había tenido algunos tropezones. Sin embargo, seguía vigente en muchos sentidos. Sus películas desde siempre han sido un referente: Nightmare on Elm Street ya introducía la metaficción mezclándolo con momentos oníricos que provocaban que el horror fuera real en la mente del espectador… y así, este director construyó todo un legado que hoy está presente.

Los hechos

No es de sorprenderse que un hecho de la vida real inspire la creación de un libro o de una película. En esta primera parte de Scream (1996), el guionista Kevin Williamson establece las bases sobre todo lo que, años después, se construirá la saga de Scream, incluso la nueva entrega. La primera cinta presenta a un par de jóvenes que han visto demasiadas películas de terror y está llena de referencias cinéfilas que la hacen única en su forma y desarrollo al burlarse de las propias reglas del subgénero, sus límites, al mismo tiempo que sus excesos. Scream en su génesis colocaba sobre la mesa el tema acerca de cómo la violencia en las películas servía como pivote a la violencia en la realidad. ¿Podía la ficción desatar una demencia real y palpable? Si la vida inspira el propio arte, ¿puede el arte afectar a la vida de una manera negativa?

Un ejemplo que exponía muy bien una respuesta contundente a esta pregunta vino tiempo después con el estreno de The Matrix en 1999: dos jóvenes, inspirados en The Matrix, asesinaron a muchos de sus compañeros de secundaria y ahí la pregunta, pero mucho más el tema, tomaba dimensiones tan reales como preocupantes.

Randy, uno de los personajes secundarios importantes que también era un cinéfilo, presentaba a sus ignorantes amigos en una fiesta la película slasher por excelencia: Halloween de John Carpenter. En esa reunión nos recordaba las reglas del género, y es ahí donde entra la genialidad de Scream: la película sabe de dónde viene, lo que hace y cómo le da vuelta al propio género referenciándolo  y criticándolo. 

Fuente: Dimension Films

Basada en hechos reales

Retomando lo que se trata de explicar en párrafos anteriores, de cómo Scream revolucionó la forma del slasher al criticarlo, ser consciente de sí misma y sobre eso construir su propia premisa, pero dando a entender al espectador que verá los mismos clichés y un poco más, debemos comentar que en Scream 2 el prólogo es acerca de una pareja de afrodescendientes que esperan ver el estreno de Stab, la ficción de los hechos de la primera Scream basada en el libro escrito por Gale Weathers. Y como ya es costumbre en Kevin Williamson, introduce las discusiones cinéfilas. Ya desde finales de los noventa se hablaba de la exclusión a actores negros en la industria y por eso el personaje femenino de esta pareja no quiere ver Stab al ser una celebración de blancos interpretando blancos: ella quiere ver a Sandra Bullock en una comedia romántica y él llevarse un buen susto con una película basada en hechos reales.

En la secuela, la primera parte es como una sombra que tiene su interpretación en el cine basada ya en una ficción literaria. Al mismo tiempo, Scream 2 logra su propia premisa y discusión acerca de si las continuaciones son buenas. Hay un debate literal dentro de la película que expone el tema acerca de si las secuelas son buenas, pero se critica a sí misma por sus posibles lagunas argumentales y también se comenta lo absurdas que suelen ser regularmente todas las continuaciones.

Scream 2 sigue recordando al espectador que está consciente de lo que es y que solo queda divertirse con los diferentes giros en la historia, sin dejar de ser una continuación de la cruda realidad del personaje de Sidney Prescott, perseguida ya por la constante ficción de su historia que ahora también inspira a la vida real.

Fuente: Dimension Films

¿El capítulo final?

Scream 3, estrenada en la entrada del nuevo milenio, desarrolla que la ficción de Stab, basada en los hechos reales, ha tomado ya su propio camino y trata de ya no interpretar la realidad, sino de terminar la ficción con un absurdo capítulo final en el que, por ser lo último, todo puede suceder. Randy, personaje muerto en la segunda parte, ha dejado un legado en un video VHS donde le explica a Sidney, pero es al espectador realmente, que incluso el personaje principal puede ser borrado de su propia historia. ¡Todo es posible!

Scream 3 es la primera cinta de la franquicia no está escrita por Kevin Williamson. Esta última parte (después veríamos que no sería la última) fue desarrollada por Ehren Krueger, escritor y guionista que venía de un éxito rotundo como lo fue Intriga en la calle Arlington. Aunque fue la más débil hasta ese momento, daba un cierre a la historia de Sidney y respondía las preguntas que el personaje tuvo desde la primera parte: quién era su madre y por qué fue asesinada.

Lo importante de esta tercera parte es su constante crítica al género y su plasticidad con los tiempos, al star system de Hollywood y al cine mismo proporcionando su propia interpretación de la realidad, esto por medio de los personajes de Stab 3, basados en los reales, en la ficción, Gael Weathers, Sidney Prescott y Dewey. Los tres ficcionados persiguen a sus originales como sombras demostrando constantemente cómo la ficción siempre es superlativa comparada con la realidad, llevándola a una exageración. El final representa la propia satirización de los hechos reales cuando estos se vuelven ajenos a los que tratan de interpretarlos. Esto es muy claro en el personaje ficción de Gale Weathers, que en todo momento repite a su original, siendo una versión mucho más perspicaz y osada. De esta manera, el guionista trata de mantener el propio estilo “meta” que Kevin Williamson había esbozado en la segunda parte.

Scream 3 es la más incomprendida por estas razones; digamos que se adelantó a su tiempo, y la sátira de la realidad en conjunto con la crítica del propio sistema hollywoodense no fue lo suficientemente comprendida.

Fuente: Dimension Films

La metaficción

En el prólogo de Scream 4 se nos alerta de lo absurdo que es el historial de secuelas que la historia de los asesinatos de Woodsboro ha inspirado en Stab, y es con una secuencia de meta prólogos con las que discursa con el espectador respecto a si las interminables continuaciones se pueden validar como buenas películas o son puro pretexto para la recaudación de dinero. De este modo, el guion, nuevamente escrito por Williamson, nos revela que Scream 4 será absurda, pero no por eso menos interesante. De alguna manera Kevin trata de actualizar a la ahora ya saga a una generación mucho más joven, dando importancia a la creación de contenidos en redes sociales, una incisiva crítica a la fama efímera que estas proporcionan y la constante hambre por la atención por medio de las reacciones y los likes. El personaje de Emma Roberts, sobrina de Sidney en la historia, es el reflejo de todo esto.

Nos damos cuenta de este giro argumental en el final: la sobrina de Sidney se siente ensombrecida por su propia tía y quiere, no a primera vista, fama y atención por ser de la familia. Si nos adentramos de forma escatológica, el personaje de Emma representa a una generación que haría lo que fuera por estar presente de manera trascendente en las redes sociales; ser personajes de influencia, aunque esto cueste exponer la propia intimidad. Obviamente, esto es llevado al extremo, a la crítica exacerbada, pero como siempre, Scream sirve como un reflejo de cómo el arte, y ahora la ficción de las redes sociales, influyen en la vida real.

Fuente: Dimension Films

¿Es Scream una saga vigente para estos tiempos? Con su nueva entrega y con su historial de crítica social por medio del slasher, ¿conseguirá atrapar a una nueva generación de fans sin dejar de lado a los que la hemos seguido desde los años noventa?

Las primeras reacciones de Scream (2022) han sido positivas, pero hay que esperar un poco, que el público en general, y no solo los críticos especializados, decidan para saber si Kevin Williamson en su guion acertó y si funcionará para estos nuevos tiempos. Porque, querámoslo o no, Scream es la única película de su género que se ha mantenido actual y vigente gracias a escritos inteligentes plagados de absurdos y clichés a los que logra proporcionarles un giro interesante.

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Scream

  • Actores
  • Courteney Cox
  • David Arquette
  • Melissa Barrera
  • Año de inicio
  • 2022
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Scream (2022)

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