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Un antes y un después para las películas de superhéroes: 1989 o el año en que el Caballero se volvió Oscuro

Hace 1 año
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Un movimiento se percibe al fondo del callejón poco iluminado. Se escucha un golpe sordo y una exclamación ahogada que denota sorpresa y miedo. Uno de los criminales suelta el botín de su reciente atraco y corre, dejando atrás a su compañero atrapado con aquella… cosa que les había atacado. Gira en una de las callejuelas adyacentes y se enfila hacia la salida. Sabe que si logra llegar estará a salvo, pues se perderá entre la multitud y los autos… pero a solo unos pasos de alcanzar su objetivo algo lo sujeta por la espalda y tira de él hacia atrás. Cae, y ya en el suelo gira rápidamente para enfrentar a lo que sea que lo haya derribado, pero solo logra distinguir una enorme silueta negra que extiende algo parecido a alas. Deja escapar un grito de terror puro, pues la figura se inclina sobre él para apresarlo con unas enormes extremidades que surgen de entre las alas, lo levanta por las solapas y lo sitúa a la altura de su rostro. El ladrón comienza a sollozar aterrado, pues ve el par de cuernos que surgen de la cabeza del oscuro ser. Siente su aliento caliente fluyendo con ira.

No me mates – suplica a la amenaza alada lloriqueando.

No voy a matarte – le responde con gravedad, casi en un gruñido. – Solo quiero que corras la voz acerca de mí.

El hombre se sorprende al identificar una voz humana en aquel demonio y solo atina a preguntar:

¿Quién eres?

La respuesta llega contundente, segura y lapidaria:

– Soy Batman.

Fuente: Warner Bros.

De esta manera inicia el filme estrenado hace ya 3 décadas, el cual marca un antes y un después para las películas de superhéroes, pues sentó el precedente de que se podía manufacturar un producto de calidad que respetase su raíz en los cómics y que además de todo fuera exitoso.

Hay que recordar que para 1989 la única saga relacionada con las historietas que había funcionado (y solo en sus dos primeras entregas) fue Supermán, dirigida por Richard Donner con el actor Christopher Reeve, iniciada en 1978. Es decir, habían pasado más de 10 años sin que otro personaje diera el salto de las páginas al celuloide de manera relevante. También hay que recalcar que DC Comics y Warner Bros. (ambos involucrados en la mencionada producción) estuvieron dándole vueltas a la idea de desarrollar un guión para presentar al Hombre Murciélago de vuelta en la gran pantalla durante la mayor parte de los ochentas, pero nada cuajaba.

Fuente: Warner Bros.

En aquel entonces, la figura de Batman, personaje creado por el dibujante y escritor Bob Kane en 1939 para DC Comics, que estaba implantada en el imaginario popular era muy distinta a la que tenemos hoy, y el cambio ocurrió a partir del estreno del 23 de Junio de 1989. Para empezar, la última aparición del encapotado y compañía en la pantalla grande fue en 1966, con el filme basado en la serie televisiva de la misma década, en la cual los actores Adam West y Burt Ward daban vida al dúo dinámico (Batman y Robin, respectivamente). Siendo sinceros, aquel concepto resultaba un tanto chusco. Tenía altas dosis de psicodelia (como no podía ser de otra forma dada la época) y presentaba muchos casos de humor involuntario. Aún así, funcionaba y, guste o no, dejó precedentes sobre los personajes y su historia, que aún permanecen hasta nuestros días, como la expresión usada por Robin para hacer énfasis en algo sorprendente como “santos relámpagos, Batman” o los artefactos que utiliza el héroe y que van antecedidos por el prefijo “bati” como Baticinturón, Batilámpara, etc.

Fuente: Warner Bros.

En los capítulos de la serie, el protagonista vestía mallas color gris, con la capa y máscara en azul, colores que correspondían a la imagen del personaje en las páginas del cómic, permaneciendo así al canon, digamos. Esto hasta que en la década de 1980 se comenzaron a crear historias con tonos más oscuros y profundos en lo relativo a la psicología de los personajes, quienes eran partícipes de temas ya no dirigidos al público infantil. Ejemplos de lo último son The Dark Knight Returns, de Frank Miller y The Killing Joke por Alan Moore, entre otras. En ambas, se retrataba a un Batman violento e iracundo, el cual tenía que lidiar con villanos que se comportaban en la misma tónica: el Joker violando y dejando discapacitada de un disparo a Batichica, por solo mencionar un ejemplo.

La combinación de este entorno, más la apuesta de Warner Bros. por el potencial estilo del entonces joven director Tim Burton, lograron materializar el nuevo proyecto del murciélago para la gran pantalla. Para aquel entonces, Burton había realizado solo dos cintas, las cuales habían tenido éxito moderado, pero en las que se distinguía ya el particular estilo del cineasta: La gran aventura de Pee Wee y Beetlejuice. En esta última, el papel protagónico lo había interpretado el actor Michael Keaton, a quien Burton reclutó para el papel del héroe y su alter ego, Bruce Wayne.

Fuente: DC Comics

El prepuesto para el filme era suficiente para incluir en el reparto al fenomenal Jack Nicholson, quien interpretaría un papel que bien pudiera haber sido escrito para él exclusivamente, el Joker o Guasón como se le conocía aún en esos tiempos en Latinoamérica, así como también a la en aquellos días sex symbol Kim Basinger y al primer actor Jack Palance. Ya desde ahí sabíamos que la producción iba en grande y con todo, aunque hubo cartas de disgusto por parte de los seguidores dirigidas hacia Warner Bros. por la elección de Keaton para el papel protagónico (¿les suenan parecidos los casos de Heat Ledger y ahora Robert Pattinson?).

Afortunadamente, al final, el resultado fue satisfactorio y altamente exitoso: el mundo conoció una nueva faceta del ya familiar superhéroe, la cual gustó y se quedó hasta nuestros días.

Fuente: Warner Bros.

El encapuchado vestía ahora de negro en su totalidad, a excepción de su escudo, el cual tenía un toque de amarillo. Adiós al azul y gris, así como a las mallas y a la ropa interior usada sobre las mismas. El nuevo traje era ahora en realidad una sólida armadura que, aunada a la personalidad ruda y misteriosa de su portador, dio pie a que se comenzara a utilizar el término Caballero Oscuro, mismo que solo era conocido por los lectores asiduos a las historietas. Se introdujo también un concepto atractivo e innovador para el carruaje del Caballero: el Batmobile, un bólido blindado y armado hasta los faros, con toda la actitud que ser el transporte del Hombre Murciélago requiere, el cual hizo las delicias de los amantes de los autos y coleccionistas de modelos a escala.

Por su parte, la interpretación del Joker por Nicholson también sentó las bases del villano con el que hoy somos familiares y que, de hecho, es en esencia como siempre tuvo que ser: un cruel psicópata escondido tras una engañosa sonrisa, capaz de todo por el simple placer de ver arder al mundo a sus pies.

Fuente: Warner Bros.

La ambientación de la cinta también merece mención aparte, pues fue acreedora de un premio Oscar. Nos situó en una Gotham City decadente y oscura, con escenarios barrocos tanto amenazantes como impresionantes, la cual también sentó precedente pues se ha mantenido hasta la actualidad en las diferentes producciones del encapotado que hemos visto desde entonces.

Fuente: Warner Bros.

En cuanto a la historia, es básica, clásica y necesaria en una adaptación de cómic: un esencial enfrentamiento entre el bien y el mal, con la particularidad de que en esta ocasión ambos contendientes tienen personalidades atormentadas y con doble personalidad. No estamos aquí ante Superman, cuyos patriotismo y moral están bien definidos y que no tiene conflicto alguno acerca de su origen o su misión. No: el Batman que nos presentó Burton (seguramente influenciado por las novelas gráficas mencionadas anteriormente) es un individuo que aún no logra encontrar un balance entre su personalidad como millonario playboy y su rol como vigilante nocturno; continúa sufriendo aún por el asesinato de sus padres; está todavía por definir si estará del lado de las autoridades o hará justicia por su propia cuenta mientras que el Joker se balancea al filo de la navaja entre la genialidad criminal estructurada y la esquizofrenia total que lleva hacia el abismo.

Fuente: Warner Bros.

En la parte sonora, la cinta también está cobijada por dos grandes talentos: Prince quedó a cargo del soundtrack mientras que Danny Elfman realizó el score, con el cual se hizo acreedor de un Grammy.

Con esta agrupación de elementos, difícilmente se hubiera obtenido un fracaso con la película (que llega a pasar) y acabó siendo un rotundo éxito. Desbancó el récord de ingresos de Ghostbusters II, al estrenarse solo una semana después, generando 43.6 millones de dólares en su primer fin de semana, siendo solo superada ese mismo año por Indiana Jones y la última cruzada.

Fuente: Warner Bros.

En resumen, no es posible negar el impacto que tuvo la cinta en la modernización de las técnicas de realización y comercialización del cine de superhéroes y la puerta que abrió para futuras producciones, empezando con el estreno 3 años después de la secuela Batman Returns, en donde repiten Keaton en el protagónico y Burton en la dirección.

Finalmente, el legado más grande que nos dejó el Batman de 1989 es que, 30 años después, seguimos pendientes de quién va a ser el actor elegido para portar el manto del Murciélago en su nueva incursión cinematográfica, que hemos disfrutado de un sinfín de películas, series animadas, series live action, basadas en el cómic y sus personajes, mismos que a su vez están basadas en mayor o menor medida en la cinta de Burton y compañía, pues desde entonces el mentor en mallas del Joven Maravilla quedó atrás y se volvió un Caballero Oscuro.

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  • Géneros
  • Acción
  • Aventura
  • Ciencia Ficción y Fantasía
  • Superhéroes
  • Suspenso / Thriller
  • Actores
  • Michael Keaton
  • Jack Nicholson
  • Kim Basinger
  • Año de inicio
  • 1989
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Batman (1989)

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