The Boys in the Band

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Una puesta en escena que logra una buena adaptación cinematográfica

Hace 1 mes
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A lo largo de los años hemos visto un sin número de adaptaciones cinematográficas basadas en puestas teatrales. La magia del escenario y del show en vivo se transforma para dar un espectáculo de cámaras y efectos que pueden mejorar la historia o llevarla a pique al no superar lo hecho en teatro. Películas como Chicago, Mamma Mía, El Fantasma de la Ópera y más, son algunos ejemplos de este trabajo.

Sumándose a esta lista, llegó por segunda ocasión, la adaptación de The Boys In The Band creada por el escritor Mart Crowley que fue presentada por primera vez Off Broadway en 1968 y que a dos años de su debut en teatro tuvo su adaptación en cine con el mismo elenco de la puesta escena. Por segunda ocasión se repite la fórmula de llevar al elenco teatral al lenguaje audiovisual esta vez a cargo del director Joe Mantello y bajo la supervisión del reconocido productor Ryan Murphy.

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A través de 2 horas, Mantello nos lleva a conocer la historia de Michael (Jim Parsons) y sus amigos, un grupo de jóvenes gay que residen en Nueva York, los cuales a la luz de todo el mundo son una persona más de la ciudad, pero en la intimidad liberan su verdadero ser y pasión, debido a las represiones gubernamentales qué hay contra su comunidad. Horas previas a su próxima reunión, Michael recibe la llamada de un viejo amigo de la universidad, Alan (Brian Hutchison), quien está sufriendo sin razón aparente. Para consolar a su amigo, decide invitarlo previo a la fiesta y poder platicar con él, pero no toma en cuenta que su arribo será después de lo acordado y Alan tendrá que enfrentarse a todo el resto del grupo que no oculta su preferencia sexual tras las paredes de ese departamento que sacará chispas.

Debemos reconocer, antes que nada, la frescura y lo vigente que sigue siendo The Boys in The Band a más de 50 años de su lanzamiento. Aunque es triste pensarlo, la trama que expone los prejuicios de una sociedad en contra de la comunidad LGBT+ sigue funcionando de igual manera en la actualidad, por lo tanto, cualquiera que mire esta película entenderá perfectamente la historia sin importar que la misma está ubicada a finales de la década de los 70s.

Crédito: Netflix

En cuanto a su adaptación cinematográfica, Mantello logra transmitir la esencia de ser una puesta en escena, pero adaptando el lenguaje nativo del cine para contar esta historia. En momentos se siente como una puesta en escena en vivo donde el público deja la butaca y se sube a las tablas y se adentra por cada rincón del departamento donde ocurre toda la trama. El movimiento de la cámara se convierte en un personaje más que da espacio al público. Esta combinación logra ser un gran acierto al unir dos conceptos del entretenimiento en una sola producción.

Al ser el mismo elenco que la última puesta de Broadway compuesto por Zachary Quinto, Matt Bomer, Andrew Rannells, entre otros, se nota con mucha confianza. Con su papel estudiado, entregan la interpretación necesaria que refleja los diferentes estados de ánimo por los que pasa cada uno de los protagonistas. Pero pese a la fuerza interpretativa, la narrativa juega un poco en su contra durante la primera hora que por momentos se siente inestable al plantear el camino para el desarrollo y drama que sucede en su segunda parte.

Crédito: Netflix

En los primeros minutos, conocemos brevemente a cada uno de los 8 protagonistas de la historia. De forma concisa conocemos la personalidad y el rol que jugará cada uno en lo que se viene, pero después de su primera aparición, los personajes son forzados a continuar en una película que se estanca durante la segunda media hora. Aunque busca ser graciosa y hacer que el espectador se inmiscuya en esta relación de odio-amor que existe entre el grupo, no logra transmitir el sentimiento y surge un momento de pesadez e incluso de desconcierto por no saber hacia dónde va la trama y cuál es el meollo principal.

Afortunadamente, Mantello toma las riendas hacia la segunda hora, donde se desarrolla el drama cuando Michael propone un juego que desnude a cada uno de los personajes y muestre sus sentimientos. Esta confrontación te mantiene más pegado a tu asiento con cada minuto qué pasa porque muestra el sufrimiento no de una comunidad, sino de cualquier ser humano ante el amor, que va muy de la mano del deseo y el miedo. Se aplaude el equilibrio que mantiene en un elenco coral y el peso que le da a cada una de las historias que se enfrentan en esta noche de tormenta en Nueva York.

Crédito: Netflix

En términos generales, The Boys in The Band logra ser un espectáculo idóneo para fans de Ryan Murphy que pueden sentir parte de su estética, pero es también un buen producto para aquellos no tan fervientes a su trabajo, como es mi caso, donde se nota que se mantuvo al margen de las decisiones de lo que el director quiso hacer en esta adaptación que se libra de ser una mala adecuación al cine.

Crédito: Netflix

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  • Actores
  • Matt Bomer
  • Jim Parsons
  • Zachary Quinto
  • Año de inicio
  • 2020
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The Boys in the Band (2020)

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