Buffy the Vampire Slayer

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Buffy The Vampire Slayer, la serie que cambió cómo vemos a los vampiros

Hace 2 meses
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En 1992 se estrenó una película que pasó sin pena ni gloria por la cartelera, como tantas otras. Buffy the Vampire Slayer seguía a Buffy, una porrista que aprende que su destino es cazar vampiros. Interpretada por Kristy Swanson, la cazavampiros no fue lo que se esperaba, pero abriría la posibilidad de encariñarnos con su personaje… aunque en cuerpo de otra persona.

Corría el año 1997 y llegaba a la televisión una serie que iba a revolucionar a los géneros de fantasía y de terror, que iba a hacer escuela: Buffy the Vampire Slayer, esta vez bajo la interpretación de Sarah Michelle Gellar.

Buffy lucha contra vampiros, demonios y enemigos varios, por algo es la cazavampiros ¿no? Pero lo importante, y a lo apunta este artículo, es que la serie realizó un cambio de paradigma en cuanto a las criaturas malignas: las humanizó.

Esa humanización la vemos muy bien reflejada en el romance: vampiros, criaturas y humanos caían en los brazos de unos y otros, sin ningún tipo de discriminación de por medio, todo a puro sentimiento.

Fuente: 20th Television.

La humanización se ve literalmente si nos enfocamos en la figura de Ángel, un personaje icónico dentro de la carrera de David Boreanaz que además le valió el primer protagónico en su propia serie spin-off. Ángel se presenta como un personaje misterioso cargado de enigmas que poco a poco se termina revelando como vampiro. Una maldición que le devolvió su alma haciendo que todas las atrocidades que hizo en el pasado pesan en sus espaldas. Y no solo eso: también vemos que, cuando obtiene ese momento de felicidad plena, pierde nuevamente su alma convirtiéndose en Ángelus un vampiro sanguinario y despiadado.

O sea, como describo, lo sucedido con Ángel tiene una carga emocional y hasta filosófica desde el costado metafísico que hace que el lado monstruoso quede de lado.

Fuente: 20th Television.

Luego tenemos a Spike, otro de los vampiros favoritos de la serie, que justamente es el némesis de Buffy y ambos se odian fervientemente. Terminan vinculándose efectivamente, amándose. Spike es quien ama más a la cazadora. ¿Por qué afirmo esto último? Porque justamente él alejándose de cualquier maldición decide exponerse y atravesar las pruebas suficientes para recuperar su alma. El componente psicológico juega un rol importante que se ve reflejado en el magnífico final que tiene la serie.

Vampiros y vampiras sanguinarios y sádicos, como así también sensibles, pero eso sí, cada uno con su propia personalidad. ¡Incluso no podemos olvidar la versión vampira de Pedro Pascal en la serie que termina realizando una sesión de terapia!

🙂

Fuente: 20th Television.

En resumen, Buffy the Vampire Slayer cambió la forma de ver los vampiros, desarrollando una personalidad para cada uno sin centrarse en que solamente son criaturas horrorosas de la noche.

Fuente: 20th Television.

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