¿Cuánto de pornografía hay en el cine erótico? - Spoiler Time
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¿Cuánto de pornografía hay en el cine erótico?

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La línea entre el erotismo y la pornografía es muy difícil de trazar.

La sociedad occidental actual está inundada de contenido sexual. Esta tendencia puede llevarnos a preguntarnos qué se considera una representación saludable de la sexualidad humana versus qué es ofensivo o, mejor dicho, si nos basamos en las producciones audiovisuales, ¿cuál es la diferencia entre erotismo y pornografía?

Lo erótico es cualquier cosa que despierte el deseo sexual y aumente la excitación sexual. La pornografía, por su parte, es un producto comercial diseñado para provocar o mejorar la excitación sexual mediante la representación de imágenes sexualmente explícitas. Leído rápidamente, parece haber una línea borrosa entre el erotismo y la pornografía, pero no es así.

Las películas eróticas están diseñadas para excitar sexualmente pero también para despertar otras emociones como la alegría, la tristeza, la ira, etc. Son historias convincentes, reales diría, con mensajes y personajes bien desarrollados, especialmente los femeninos. Las escenas de sexo bien elaboradas son parte integral de sus tramas y no necesariamente excitan a la audiencia: este tipo de películas retratan al sexo contextualmente y hacen hincapié en el arte.

La típica película pornográfica convencional tiene como objetivo excitar sexualmente a una audiencia masculina. La película no contiene una narrativa o mensaje apasionante. Las mujeres suelen ser jóvenes y tienen apariencias muy similares, es decir, pechos grandes, complexión pequeña, cabello rubio, etc. Los personajes femeninos son objetos hipersexuales que parecen felices de estar a disposición de los hombres. A la sexualidad explícita se le suman la sumisión y la violencia como leitmotivs, ambos recursos perpetuados hacia las mujeres, siendo fantasías en las que no hay consecuencias negativas para los sujetos masculinos como embarazo, rechazo o disfunción sexual.

Muchas personas son tolerantes con la pornografía porque es legal cuando se trata de adultos que la consienten. Sostienen que ningún estudio científico legítimo ha demostrado que perjudique al espectador. En el caso de los actores y las actrices de películas porno, se les realizan pruebas cada 24 días para detectar infecciones de transmisión sexual (ITS). La profesión parece ser relativamente segura… Pero no. La mayoría de los actores y actrices porno se infectan repetidamente. Las mujeres son particularmente vulnerables a las infecciones y muchas de ellas han dañado permanentemente sus órganos reproductivos. La mayoría de estas trabajadoras sexuales no tienen habilidades comercializables y les resulta muy difícil abandonar la industria. Son desechables. 

La pornografía promueve una visión distorsionada de la sexualidad. Solemos preocuparnos por los posibles efectos negativos que la pornografía tiene en el público joven, pero nos olvidamos de las trabajadoras sexuales. La gran mayoría de los actores y actrices toman drogas para adormecerse y poder actuar en estas películas. A su vez, las mujeres a menudo provienen de hogares abusivos y sufren de baja autoestima. Y, aunque la trabajadora sexual parece amar a los hombres, a menudo los desprecia.

Pero más allá de eso, tal vez lo que más aleja al cine erótico del pornográfico es el dinero. La industria del porno es un gran negocio. El 12% del total de sitios en el ciberespacio es pornográfico. Sus contenidos, los sitios y las revistas generan alrededor de 13.330 millones de dólares de ingresos anuales solamente en Estados Unidos. La seducción de esta industria es lógica: las fáciles ganancias financieras prometidas por la industria del porno son atractivas, pero hacen que muchos actores y muchas actrices porno comiencen su derrotero de muy jóvenes, al final de la adolescencia, siendo muy poco conscientes del precio real que pagarían.

A primera vista, la línea entre el erotismo y la pornografía es muy difícil de trazar. El erotismo de una persona puede ser pornografía para otra. Pero hay gruesa línea que divide a ambos conceptos: una sexualidad saludable versus lo que describe a personas como meros objetos sexuales desechables.

¿Seguirá existiendo la pornografía? Sí, claro, siempre y cuando el público compre este producto. En última instancia, el dinero es el que garantiza que tanto el espectador como los individuos en pantalla tengan una experiencia erótica en lugar de pornográfica.

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