Denle un show ficticio de premiaciones a Ricky Gervais, por favor

Hace 1 semana
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“Dices que has despertado, pero las empresas para las que trabajas… quiero decir, increíbles: Apple, Amazon, Disney. Si ISIS iniciara un servicio de transmisión, llamarías a tu agente, ¿no es así? Entonces, si ganas un premio esta noche, no lo uses como plataforma para hacer un discurso político, ¿verdad? No estás en posición de sermonear al público sobre nada. No sabes nada del mundo real. La mayoría de ustedes pasó menos tiempo en la escuela que Greta Thunberg“.

Con ustedes, Ricky Gervais.

Crédito: NBC

Hace ya años que Ricky Gervais es el mejor presentador de premios de la historia de los premios, básicamente. El extracto que acabamos de citar es de su última intervención en los Golden Globes de 2020, su más comentada aparición. Es ciertamente refrescante ver a alguien levantarse en una ceremonia de premios de Hollywood y decirle la verdad al poder en sus narices, a los poderes reales en sus propias vidas, no a una estructura de poder hipotética sin una perspectiva real de contraatacar como hizo en los Oscar 2015 de Patricia Arquette, que pregonó a favor de la igualdad salarial para las mujeres. Arquette podría tener razón, pero ¿hay algo menos valiente que apoyar una causa social en una sala llena de fervientes socialistas?

Lo que suele (o solía, dicho sea de paso) hacer Gervais es realmente arriesgado. No se enfrenta a ningún villano que está perpetuando el patriarcado o algo por el estilo: ataca a las personas allí mismo en la sala, esas mismas que podrían afectar su futura perspectiva laboral. Además, los golpea donde más les duele: en sus bolsillos y en su postura política. Gervais demuestra por qué tanta gente se aleja tanto del ambiente ceremonial ya que parece más un ritual que otra cosa, un nido de hipócritas: engañan para que les demos crédito por tener creencias morales potencialmente costosas sin pagar esos costos.

https://www.youtube.com/watch?v=yIFSJZf6yYs&ab_channel=JuanCastro

Como seres políticos, solemos dar crédito moral a las personas por condenar el mal comportamiento, más crédito del que les damos por afirmar que ellos mismos se comportan con una moral alta. Sin embargo, sentimos más resentimiento hacia las personas que condenan a otros mientras se complacen en privado con los mismos vicios de los que aquellos afirman falsamente no quebrar. Es más, podemos perdonar la hipocresía si aquellos que son hipócritas admiten que no estaban a la altura de sus propios ideales en algún momento de revelación moral. Por lo tanto, lo que más nos molesta no es la desconexión entre los valores y el comportamiento, algo de lo que todos somos culpables, sino más bien tratar de ganar un estatus social pretendiendo ser más moral que el otro como discurso. Y eso es precisamente lo que Hollywood parece hacer tan a menudo: se queja del patriarcado y luego nos enteramos de que estaba albergando a un Harvey Weinstein; nos enseña sobre el calentamiento global mientras todos viajan de aquí para allá en jets privados. La hipocresía no es el peor vicio, pero es de los más irritantes.

https://www.youtube.com/watch?v=1bkB1LVMiKw&ab_channel=juanpialpi

Lo que hace (o hizo, volvemos a hablar en pasado, por desgracia) Ricky Gervais durante sus hosteos en premiaciones es una demostración que el respeto a la moral y a la verdad parecen ser símbolos de otros tiempos, y por eso abogamos por un show ficticio de premiaciones conducido por el comediante británico: un espacio en el que se pueda hablar sin pelos en la lengua, sin necesidad de quedar bien, sin la esperanza de esquivar el qué dirán. Porque, seamos sinceros, todos tenemos un muerto en el clóset. Pero momento, eso ya sucede: muchos presentadores de night live shows son bastante críticos en sus editoriales. Entonces, tal vez sería mejor pensar en premios a lo que se expresa consecuentemente.  ¿Acaso no sería precioso y muy valioso que haya una correlación entre lo expresado y lo realizado, entre la expresión artística y lo que lo rodea? ¿No es molesto ya el trecho que hay entre lo dicho y lo hecho? Ok, sería un formato que podría calificarse hasta de aburrido, pero no hay nada mejor que dormir con la mente liviana, con la conciencia limpia, pensando que un mundo mejor es hoy, es ahora. Ricky Gervais ve y analiza la realidad desde un costado tan simple como novedoso para el común de la sociedad occidental actual.

Las personas que asisten a las diferentes premiaciones ya son más guapas que la mayoría de los simples mortales, y son más ricas, más famosas y más amadas. Pero de alguna manera eso no es suficiente: también quieren crédito por ser más morales que los demás. Y no es así. Gracias por tanto, perdón por tan poco Ricky Gervais.

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