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Diccionario seriéfilo: Binge Watching

Sí, aunque no lo queramos admitir, todos disfrutamos de un buen maratón encerrados en casa con montones de comida al lado. Desde hace poco más de un lustro la creciente facilidad que tenemos en las plataformas de streaming para ver los episodios que queramos y cuando queramos han fomentado la práctica de ver series de TV en el menor tiempo posible.

Hoy te explicamos todo acerca del Binge Watching (sí, se escribe separado).

La interpretación más cercana del término en español sería maratonear, y aunque muy poco utilizadas, las expresiones en inglés binge viewing y marathon viewing son válidas para referirse a la actividad.

Binge Watching es la práctica de ver televisión por largas -y comunmente ininterrumpidas- sesiones, usualmente dedicadas a una sola serie. 

Y aunque muchos de nosotros ya maratoneábamos comprando temporadas completas en DVDs o viendo ciertos canales en los que programaban una sola serie durante todo un día, lo cierto es que la llegada de Netflix y la nueva costumbre de liberar temporadas completas en un solo día ha fomentado la práctica de aplastarse en el sillón y reventarse todos los episodios nuevos de un solo jalón.

La popularidad del término es tal, que en 2015 el famoso Diccionario Collins eligió Binge Watching como su palabra del año. Y es que el panorama comercial ha cambiado por completo la industria de la TV, donde hoy los estudios deben estar produciendo más y mejor contenido todo el tiempo, el Binge Watching ha hecho de la audiencia un ente mucho más exigente, voraz e inteligente.

Maratonear no sólo ha sido bueno para nosotros los consumidores, sino también para la industria, que a través de estadísticas mucho más específicas los productores y desarrolladores pueden saber qué es lo que queremos ver y de qué manera queremos hacerlo. Muchos comparan el Binge Watching con el leer varios capítulos de una novela consecutivamente; la inmersión a la historia ha llegado a otro nivel. 

A nuestra audiencia hay que darle lo que quiere, cuando lo quiera. Si quiere maratonear, debemos proveerle del material para que lo haga.

— Kevin Spacey en un discurso durante la Mac Taggart Lecture, 2013.

Junto al imparable crecimiento de la oferta televisiva, el Binge Watching es el nuevo rival del negocio cinematográfico. Al ser una opción igual de atractiva, pero mucho más barata, poco a poco las masas se la piensan dos veces para invertir en una salida al cine.

El Binge Watching ha provocado que los cineastas y estudios fílmicos cada vez se preocupen más por este fenómeno, concentrándose en la calidad de sus historias y la manera de distribuirlas. Hay dos ejemplos claros: el primero, la reciente apuesta de varios directores por distribuir sus cintas en servicios como Netlix o Amazon, generando resultados incluso mejores a los de la taquilla (como la recientemente galardonada Manchester By The Sea); el segundo, el éxodo de muchos cineastas que encuentran en las series de televisión una opción mucho más compleja e interesante para contar sus historias.

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