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El Hijo Bastardo y el mismísimo Diablo, una joya oculta de Netflix

Hace 1 semana
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A finales de octubre se estrenó El Hijo Bastardo y el mismísimo Diablo en Netflix, pero seguramente nos has escuchado hablar de ella porque tuvo muy poca publicidad. Sinceramente, creo que es una situación bastante triste, porque ha probado ser la mejor serie de fantasía juvenil de la plataforma en este 2022. Tan solo en Rotten Tomatoes, tiene una aprobación del 92% y 91% por parte de la crítica y el público, respectivamente.

https://youtu.be/xDc_iartATY

La serie está protagonizada por Jay Lycurgo, quien da vida a Tim Drake en Titans de HBO Max, y basada en la trilogía Half Bad de Sally Green, compuesta por las novelas Half Bad, Half Wild y Half Lost. La trama se centra en el brujo Nathan, de 16 años, quien está atrapado entre dos clanes en guerra, los brujos de sangre y los fairborn. Toda su vida le han enseñado que los brujos de sangre son malvados, pues su padre, perteneciente a ese clan, llevó a cabo una terrible masacre contra los fairborn. Sin embargo, su viaje, lo llevará a descubrir que no hay un solo lado de la historia. Y él tendrá que decidir quién quiere ser.

Si bien, hasta ahora les puede sonar muy cliché la trama, la verdad es que la serie explota muy bien los elementos del género, sin volverse convencional o aburrida. Es bastante coherente con la construcción de su mundo y mitología. Aunque, diría yo que, su punto más fuerte está en la química entre los personajes, sobre todo del trío principal, conformado por Nathan (Lycurgo), Annalise (Nadia Parkes) y Gabriel (Emilien Vekemans). Sin dudarlo, la relación de los tres da una vibra de poliamor, pues Nathan se involucra sentimentalmente con ambos, alejándose del típico triángulo amoroso adolescente, donde el protagonista debe decidirse por un pretendiente.

Crédito: Netflix

Nathan es un personaje POC y bisexual, y su orientación sexual es algo que se trata con normalidad. De hecho, nunca es un punto de conflicto, simplemente es un elemento más de quien es. Por ello, se siente muy orgánico cuando comienza a desarrollar sentimientos por Gabriel, quien con su estilo, carisma y excentricidad se roba el corazón del protagonista y de los espectadores una vez que hace su aparición en el cuarto episodio.

Además, la construcción de los personajes es bastante buena. A cada uno de ellos se le da un contexto que explica perfectamente sus motivaciones. Por ejemplo, al inicio de la temporada vemos que Gabriel es un brujo que no sabe cómo terminar cualquier cosa en su vida, pues tiene miedo al abandono. Sin embargo, cuando conoce a Nathan y Annalise, prefiere llevar las cosas hasta el final, aunque eso signifique sufrir.

Crédito: Netflix

Otro punto fuerte de la serie es su tono maduro y oscuro, y eso se ve en la manera en que se relacionan los protagonistas entre sí así como en el mundo en el que viven. La serie aborda las consecuencias de la guerra, la xenofobia y el racismo, algo nada alejado de nuestra realidad. Y es que los brujos fairborn se presentan como los buenos de la historia, cuando sus acciones demuestran todo lo contrario.

Por último, las locaciones, el vestuario y los efectos especiales son increíbles, de hecho, hay varias escenas que involucran el poder de Annalise que me dejaron sin habla por lo sangrientas que son.

Crédito: Netflix

En resumen, El Hijo Bastardo y el mismísimo Diablo es la mejor serie de fantasía juvenil de Netflix de este año porque tiene una historia sólida, personajes bien construidos, temas actuales, un protagonista POC y bisexual y una relación poliamorosa que podría florecer más en una segunda temporada.

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