Élite

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La segunda temporada obliga a que nos enamoremos de esta propuesta supuestamente ordinaria

Hace 2 semanas
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“Nunca ames a alguien que te haga sentir ordinario”. En el episodio 5 de la segunda temporada de Élite titulado 63 horas desaparecido esa frase es dicha dos veces: la primera, por parte de Valerio (Jorge López) a su medio hermana Lu (Danna Paola); la segunda, por parte de Lu a Omar (Omar Ayuso). Lo interesante de la misma es el supuesto autor de la frase y de donde es tomada: textualmente, “de un libro” (no se precisa cuál), y pertenecería a Oscar Wilde. Sí: es muy probable que la frase sea una gran mentira, desde el concepto hasta la realidad.

Fuente: Netflix
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¿Qué tiene que ver la referencia a esos momentos de la serie? A que, de alguna forma, la supuesta frase del escritor irlandés resume lo que sentimos por Élite. Como muchos biógrafos, no estamos para nada seguros que esa frase sea del excelso autor de El retrato de Dorian Grey, y allí lo interesante: Élite se construye a través de un dicho, de un supuesto, de una mentira, de algo que es bañado en oro pero que es de latón por dentro; su propuesta es simple como ese latón, claro, pero brilla como el metal dorado. Sí: Élite tiene la belleza de lo ordinario y se hace del mundo series en segundos; miente desde el vamos como que es una serie más cuando en realidad deja marca.

¡Ah! A partir de este momento, ¡SPOILERS DELANTE!

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Con la misma estructura que en la primera entrega, esta segunda temporada de Élite deja planteado un misterio a resolverse a lo largo de los episodios y que tendrá un súmmum en el capítulo final. Nada de otro mundo. Lo interesante de la propuesta es que, a diferencia de series más importantes o más habladas, Élite hace mella de la temporada pasada pero con una delicadeza importante: hay un flashback del personaje de la finada Marina (María Pedraza) en toda la nueva entrega. Piensen en 13 Reasons Why y su segunda temporada: minutos y minutos de recuerdos que no llevaban a ningún lado en el 90% de los casos.

Fuente: Netflix

Todo lo que maneja Élite es realmente cuidado. Un ejemplo impresionante para los tiempos que corren es cómo es tomado un posible guiño a la lucha de sexos en el guión: en vez de hacer presión una y otra vez sobre la desigualdad entre hombres y mujeres, de la liberación femenina, de la opresión del patriarcado, en Élite todo se naturaliza y toma su propio sentido. En una escena Carla (Ester Expósito) es atacada por Nano (Jaime Lorente); al otro día, Guzmán (Miguel Bernardeau) le dice que haga la denuncia; ella comenta que no le creerían, dando a entender que el mundo machista no presta atención a ello; luego nos enteramos que supuestamente no hizo la denuncia para ayudar a Samuel (Itzan Escamilla). Y todo sigue el curso normal de las cosas.

Fuente: Netflix
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Porque, sí, los pruritos y vicios de los escritores como paladines sociales en la gran mayoría de las series con tintes realistas en Élite caen y se vuelven reales, valga la redundancia: tanto los oligarcas como los nuevos ricos pueden ser los malvados de la historia; la mujer y el hombre son iguales en la gracia y en la desgracia; si bien el rico es impune muchas veces, el pobre también puede mentir y ser más que cómplice (el personaje de Cayetana interpretada por Georgina Amorós es sublime ya que se está perfilando como la nueva ayudante del mal tan solo por escalar socialmente… ¡perfecto!). Este nivel de transparencia en una sociedad tan sumergida en el odio se agradece, y mucho.

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Y ni hablemos de otro de los puntos que es ya un clásico en las series realistas actuales: mostrar la inclusión de todos los géneros sexuales posibles. Lo que suele suceder en las producciones nuevas es que se hace foco en aquellas relaciones que no son heterosexuales de una manera tan pero tan obvia para resaltar el relato que se vuelve contraproducente y, paradójicamente, termina discriminando. En Élite hay dos parejas homosexuales, a saber, las madres de Polo (Álvaro Rico) y la que forman Ander (Arón Piper) y Omar, y el mismo Polo es bisexual. La naturalidad con la que se manejan estas parejas y géneros es de un nivel tan alto que muchas producciones deberían copiarlo; no se intenta demostrar algo que no hay, sino que la vida es eso, simple.

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Con un cliffhanger digno de una serie de este estilo, con Polo como el malo a futuro que se está construyendo a paso lento pero fuerte (otro logro, sin pruebas no hay delito en la vida real… otra vez bien la serie), Élite cierra con una temporada redonda, con una propuesta que no deja que te levantes del sillón o la cama, porque su simpleza es lo que atrapa. Por lo tanto, reformulemos la frase que mencionamos al comienzo y concluyamos con un “enamórate de todo lo que te haga sentir ordinario, porque lo eres, a mucha honra”.

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Élite

3.9
  • Emisión
  • Netflix
  • Géneros
  • Drama
  • Actores
  • María Pedraza
  • Itzan Escamilla
  • Miguel Bernardeau 
  • Año de inicio
  • 2018
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Élite (2018)

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