Entrevista con Carla Simón, directora de Alcarrás, la película española del año - Spoiler Time
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Entrevista con Carla Simón, directora de Alcarrás, la película española del año

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No habrá ganado el Mundial de Fútbol, pero España compite, y muy bien, por los Oscar. Alcarràs, de la directora catalana Carla Simón, es la promesa ibérica.

El pasado 15 de febrero, la película Alcarràs de Carla Simón hizo historia al obtener el prestigiado Oso de Oro, el máximo galardón de la 72ª edición de la Berlinale, un histórico premio que no recibía el cine español desde 1983 con La colmena de Mario Camus.

El jurado de la Sección Oficial, presidido por M. N. Shyamlan, destacó de la película de Carla Simón “sus extraordinarias interpretaciones, desde los niños actores a los ancianos de 80 años” así como “su habilidad para mostrar con sensibilidad la lucha de la familia, y su retrato sobre la conexión y dependencia con la tierra que nos rodea”.

Además, Alcarràs también fue un éxito del cine catalán, ya que es el primer premio importante que se lleva una película en esta lengua.

En 1997, Carla Simón había conquistado a este festival con Verano 1993, que fue galardonada como Mejor ópera prima y con el premio especial del jurado en la sección Generación KPlus.

La película cuenta la historia de una familia de tres generaciones que cultiva melocotones. Hasta que el propietario de los terrenos les avisa que va a destinar la tierra a poner placas solares. Juntos afrontarán esta última cosecha con sentimientos enfrentados. Y descubrirán las cosas que les unen en la adversidad.

Spoiler Time tuvo la oportunidad de hablar con la directora de Alcarràs y nos habló un poco acerca del proceso de creación de la cinta.

Spoiler Time: ¿Qué significó para ti recibir el premio en el Festival de Berlín al ser la primera película hablada en catalán que se lleva el galardón?

Carla Simón: Fue una alegría muy grande porque no lo esperábamos. También pasó que no habíamos tenido mucho tiempo de pensar cómo se recibiría la cinta porque estábamos como locos terminando la postproducción. La recepción fue muy bonita porque habíamos hecho una película muy local y de repente nos dimos cuenta de que la gente la podía entender independientemente de donde fuera.

Cuando nos dieron el Oso fue muy emocionante. Cuando hicimos Verano del 1993 nos dieron el premio a Mejor ópera prima y este era el primer premio del festival. Estaba sentada en el mismo sitio, pero esta vez fue el último premio y nosotros no sabíamos… A medida que iban entregando los galardones íbamos viendo que quedaban menos y menos. Fue una cosa muy grande.

También la recepción en Cataluña fue muy fuerte después del premio. Me di cuenta de lo espectacular que fue cuando me subí a un taxi en Barcelona y el conductor nos dijo “¿sois los del Oso?”. Ahí dije “¡wow!” En Alcarràs, donde se desarrolla la cinta, que es un pueblo, lo celebraron por todo lo alto.

ST: ¿Cómo fue trabajar con este masivo grupo de actores no profesionales y de meterlos todos en una misma familia y que se sienta muy real en la pantalla?

CS: Por un lado, es una cosa que está muy escrita. Hay pequeños detalles que están marcados desde el guion.  Pero luego también trabajamos mucho con ellos, desde el casting, que fue un proceso muy largo de un año; vimos casi a 9 mil personas. Quería encontrar gente de la misma familia, pero eso no ocurrió. Al final cada uno era de su padre, de su madre y de su pueblo. El trabajo grande fue 4 meses en los que ensayábamos; más que eso lo que hacíamos era improvisar momentos que pudieran pasar como familia. Ellos llegaban un sábado por la mañana y les decíamos “¿ustedes qué harían?” Cocinaban, desayunaban, hacían los deberes, veían una película y yo les iba introduciendo pequeños conflictos que podían ayudar las relaciones que ellos tenían en la peli: abuelo-padre, padre-hijo, entre hermanos, etc.

También trabajamos todo el tema del hecho que iban a perder la tierra. Llegaba un abogado y los poníamos a buscar papeles y que se prepararan para el juicio. Fue como hacer una precuela de Alcarràs. Ya cuando veía que había intimidad entre ellos, hicimos una gran comida y luego ya leímos el guion y ensayamos las escenas en el último mes de preparación. Era muy importante todo ese trabajo previo, que mostrara esa intimidad. Incluso ahora ellos se siguen llamando abuelo, abuela… Permaneció en ellos mucho la idea de la familia.

ST: ¿Cómo les afectó los retrasos ocurridos por la pandemia?

CS: Íbamos a rodar en 2020 y a 3 meses de rodaje llegó la pandemia. Tuvimos que posponer un año, tuvimos que recastear a los niños porque ya habían crecido. Luego tuvimos 4 meses de ensayo, siempre en las locaciones donde íbamos a rodar. Rodamos en 8 semanas aunque tuvimos que pausar por el tema del Covid nuevamente.

ST: ¿Qué tanto de la historia de Alcarràs es biográfica?

CS: Es biográfica en el sentido de que mis tíos maternos cultivan melocotones en Alcarràs, así que me la pase ahí mucho tiempo de niña. La historia en sí no es real, no le pasó a mi familia, ellos aún cultivan melocotones y almendras. Me surgió la idea de la peli cuando murió mi abuelo y ahí fue cuando me puse a pensar de una manera muy clara que hay muchas familias que viven de la tierra. Pero ahora están cambiando los modelos de hacer agricultura: antes era un tema más familiar, ahora vienen grandes empresas y esa manera de hacer agricultura en familia poco a poco va desapareciendo, y con ella esa manera de vivir. Ahora ya no viven tres generaciones bajo el mismo techo. Eso me pareció un buen argumento y justo ubicado en el sitio que queríamos retratar.

ST: La relación familiar también se da en las cosas que no se dicen ¿Cómo representaste esto en el vínculo familiar?

CS: Para nosotros era muy importante esa cosa de la incomunicación familiar. Siempre dije que si en Alcarràs se sentara la familia a hablar y a contar cómo se sienten y cómo pueden solucionar los problemas, no habría película. Hay un problema de comunicación: en la granja hay una urgencia por la cosecha, ellos no se dan cuenta de lo que pasa hasta que es demasiado tarde y tienen que abandonar la tierra por estar esperando la cosecha. Eso pasa mucho en las familias, no se habla, las emociones de uno afectan a las de otro, es un efecto dominó que nos ayudó mucho a estructurar la forma coral del guion. Creo que el tema de la incomunicación está ahí. A mí no me gustan mucho las escenas explícitas cuando la gente cuenta mucho o dice cómo se siente. Considero que hay una verdad en lo que no se cuenta, que es de todo el mundo, pero también es muy catalana.

ST: ¿Qué vas a hacer después de Alcarràs?

CS: Estoy preparando un proyecto que empecé a escribir en la pandemia. La idea es jugar con el realismo, pero probar otras cosas, que no solo sea realista. Me apetece probar algo que hable sobre la familia, sobre la memoria familiar… Pero hay una parte más onírica que me apetece explorar.

Alcarràs de Carla Simón está disponible en Mubi y es la representante de España para los Premios Oscar 2022.

Además de ser considerada una de las mejores películas del 2022, ha obtenido estos galardones:

  • Festival de Berlín: Mejor película
  • Premios Goya: 11 nominaciones incluyendo Mejor película y Mejor dirección
  • Premios del Cine Europeo: 3 nominaciones, incluyendo Mejor película
  • Premios Feroz: nominada a Mejor película drama, Mejor dirección y Mejor guion
  • Festival de Málaga: Sección oficial (fuera de concurso)
  • Premios Gaudí: 14 nominaciones, incluida Mejor película, Mejor dirección y Mejor guion
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