La familia en cine y TV: la delgada línea entre comedia y drama

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Uno de los mayores retos en toda la historia del cine y la televisión ha sido la creación de tramas que apelen a la mayor cantidad de público. Cuando se habla al respecto, casi siempre se piensa en aventuras que abordan valores como el heroísmo, la lealtad y el sacrificio. Pero lo cierto es que esta búsqueda de universalidad no siempre es tan compleja ni requiere viajes a galaxias lejanas ni enfrentamientos con señores oscuros. De hecho sus bases son tan cercanas que la identificación está virtualmente garantizada. Se trata de la familia.

No es casualidad que existan incontables películas y series que, en mayor o menor medida, giren en torno a la familia. Tampoco que la lista incremente de manera importantes cada año. Y es que si bien puede parecer un tema ordinario, lo cierto es que su potencial de desarrollo es virtualmente infinito. Después de todo, cada familia es distinta y nadie sabe lo que pasa al interior de cada hogar salvo sus propios integrantes.

Esta premisa permite que las familias del cine y la televisión puedan ser abordadas desde géneros tan variados como la acción, el terror e incluso la ciencia ficción. Eso sí, las exploraciones más populares suelen venir de la comedia y el drama, cuyas respectivas bases son ideales para profundizar en las crisis y excentricidades de estos grupos que fungen como pilares de la sociedad y que como tal, son determinantes para comprender el mundo en que vivimos. Una búsqueda que en más de una ocasión ha rebasado las limitantes de cualquier género para desembocar en tramas capaces de hacer reír o llorar por igual.

A nadie debería sorprenderle, pues la experiencia nos dice que tanto en el entretenimiento como en la vida, la línea que divide al drama de la comedia es muy fina y más cuando de familias se trata.

La familia salta a la pantalla

Aunque hubieron excepciones como Little Women (1949), Father of the Bride (1950) y Marty (1955), el cine no mostró gran interés en las familias a lo largo de casi medio siglo. En su lugar, los primeros retratos familiares del entretenimiento llegaran durante los 50 y desde la televisión. No fue casualidad, pues la posguerra era el momento ideal para afianzar los valores norteamericanos a través del medio casero por excelencia. En otras palabras, nadie mejor que la pantalla chica para plasmar lo ocurrido al interior del hogar promedio.

¿O tal vez no? Shows como The Goldbergs, Amos ‘n Andy y muy especialmente I Love Lucy ocupan un lugar fundamental en la historia de las series, pero ninguna capturó la esencia del hogar con fidelidad, sino que dieron visiones estandarizadas e incluso estereotípicas. No pasó mucho tiempo para que la audiencia exigiera retratos más realistas, pero las cadenas temían que las exploraciones desde el drama puro y duro fueran mal recibidas. Después de todo, no hay familia perfecta y parecía improbable que alguien quisiera aumentar sus problemas y preocupaciones con los de la ficción.

La respuesta se manifestó en los 60, pues fue entonces cuando series y películas se percataron del enorme potencial narrativo de las familias a partir de la hibridación de géneros. Títulos como The Munsters, The Addams Family y Lost in Space combinaron comedia y terror/ciencia ficción para hablar de temas de alto impacto sociopolítico como la necesidad de igualdad entre las personas o la carrera espacial en plena Guerra Fría. Mención aparte para The Brady Bunch, una comedia sustentada en el drama de la viudez y que abrió el camino a la exploración de todo tipo de familias fuera de viejos convencionalismos.

Swiss Family Robinson (1960) y Mary Poppins (1964) hicieron lo propio desde la pantalla grande al exaltar la necesidad de la unión al interior del hogar en tiempo de crisis. Aunque si de familias decisivas de la década se trata, ninguna como los Bates de Psycho (1960), quienes ahondaron de lleno en el suspenso para llevar la disfuncionalidad a niveles nunca antes vistos. El paso estaba dado y la familia se afianzaba como un auténtico motor de la industria.

Nuevos retratos familiares

Los valores argumentales de la familia son tantos que han sido abordados por proyectos tan variados como El padrino (1972), Star Wars (1977) o Game of Thrones, y aun así, lo cierto es que muchas de las exploraciones más efectivas han llegado desde la modesta combinación de drama y comedia, mejor conocida como dramedy. Si el híbrido facilita el diálogo en torno a toda clase de temas e inquietudes es por su naturaleza amable y asequible, que la hace casi tan efectivo como una buena plática entre padres e hijos.

Esto ha permitido la transmisión de toda clase de mensajes sociopolíticos. Tal es el caso de la diversidad con The Cosby Show o Black Panther (2018), destacando que esta última también aborda temas de identidad que invariablemente la conectan con Fantastic Mr. Fox (2009). Ni qué decir del siempre duro paso a la madurez, ya sea a partir del coming-of-age con Los años maravillosos o las más recientes adaptaciones de Mujercitas, o desde una perspectiva paternal como la más reciente El padre de la novia (1991). Las tendencias más recientes apuntan de lleno a la homosexualidad y la multiculturalidad, siendo The Kids Are All Right (2010) y Modern Family perfectos exponentes de la tendencia. Una auténtica evolución narrativa que procura avanzar a la par del cambio social para tocar temas relevantes y en ocasiones delicados con suavidad.

No menos interesante ha sido la identificación mediante el resquebrajamiento de familia convencional, reemplazada por todo tipo de variantes que incluyen divorcios (Papá por siempre, 1993), viudez (Realmente amor, 2003), adopciones (Mi villano favorito, 2010) o padres sustitutos (Tres hombres y un bebé, 1987). Porque como bien dijera la inolvidable Sra. Doubtfire encarnada por Robin Williams, “hay todo tipo de familias diferentes. Algunas familias tienen una mamá, algunas familias tienen un papá o dos familias. Y algunos niños viven con su tío o tía. Algunos viven con sus abuelos y algunos niños viven con padres adoptivos. Y algunos viven en hogares separados, en vecindarios separados, en diferentes áreas del país y es posible que no se vean durante días, semanas, meses… incluso años seguidos. Pero si hay amor… esos son los lazos que unen, y tendrás una familia en tu corazón para siempre“.

Mención aparte para la familia disfuncional que ha terminado con las viejas idealizaciones para explorar el caos que puede aquejar al interior de una casa. Una exploración nada sutil que va de Vacaciones (1983) a la tragicómica Parásitos (2019) y pasando por títulos tan populares como Los Simpson, Malcolm el de en medio, Los excéntricos Tenenbaum (2001), Pequeña Miss Sunshine (2006) o Padre de familia.

Pero el potencial de la familia es tal que no se limita a la intimidad del hogar, sino que puede trascender por los temas más variados. Tal es el caso de Dinosaurios que trasladó una casa promedio a la prehistoria para explorar con humor toda clase de dilemas como son las necesidades económicas, la adolescencia de los hijos, los embarazos tardíos y la eutanasia para finalmente decantarse por un poderosísimo mensaje medioambiental con uno de los desenlaces más trágicos en la historia del entretenimiento. Ni qué decir de The Sopranos que aprovechó la crisis de un hombre como punto de partida para una irónica inmersión en el inframundo criminal contemporáneo. Más recientemente WandaVision hizo lo propio con una superdotada y atormentada Bruja Escarlata cuyas pérdidas a lo largo del Marvel Cinematic Universe desembocan en una crisis mental que le hace crear una familia ideal inspirada en las sitcoms.

Ni qué decir de temas tan crudos como la propia muerte, tantas veces plasmada por el cine y la televisión con heroísmo y nobleza, pero dotada de un aire profundamente intimista cuando es abordada desde la tragicomedia familiar. Y es que mientras el drama absoluto se centra en el dolor y la tragedia, como es el caso Kramer contra. Kramer (1979) y Las vueltas del destino (2013), el dramedy convierte el destino común en punto de arranque para el reencuentro personal y familiar, como bien demuestran Six Feet Under, El gran pez (2003) y Hasta que la muerte los juntó (2014).

Se dice que la familia es la base de la sociedad, ya que cada una posee cualidades e imperfecciones las que las hacen únicas y determinantes para moldear a las personas. Bajo esta misma premisa, podemos concluir que la familia es también un pilar importante del cine y la televisión, que ha encontrado en la fusión de drama y comedia la llave perfecta para plasmar al grupo más íntimo y trascendental en toda la existencia humana.

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