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El machismo se hace presente en esta serie noruega sobre un equipo de fútbol conducido por una mujer

Una de las series nórdicas más elogiadas por la crítica este año ha sido Heimebane, un drama que se interna en los entretelones de un equipo de fútbol que recién acaba de ascender a primera división. El conflicto comienza cuando el entrenador que los venía acompañado desde las ligas inferiores debe ser internado a menos de 15 días de que comience el campeonato. En plena crisis, el director del club Varg IL decide contratar a una reconocida entrenadora de equipo de fútbol femenino que posee unas sólidas estrategias para lograr que el team triunfe en su primer enfrentamiento con los clubes consagrados del país.

Por supuesto, las cosas no serán fáciles para esta mujer, convertida en la primera entrenadora de fútbol masculino, que deberá lidiar con un equipo que no la respeta y la violencia machista y sistemática de parte de hinchas, miembros del club y hasta de los propios deportistas.

En esta nota, te contamos por qué Heimebane es una ficción original, realista y necesaria para los tiempos que corren.

Una no tan grata bienvenida

Luego de que el ex entrenador del VargPatrick Halsen, sufriera un desmayo en plena cancha y tuviera que ser hospitalizado, todas las miradas van a parar a Michael Ellingsen (John Carew), el capitán del equipo que en una ocasión había experimentado como asistente del director. El ambicioso jugador espera ser el reemplazante de Halsen y el club está más que dispuesto a otorgarle el puesto, aunque eso incluya pagarle una suma millonaria que podría dejarlos en quiebra. 

Justo cuando está a punto de pactarse un acuerdo, el director del club, Espen Eiden (Morten Svartveit), conoce a Helena Mikkelsen (Ane Dahl Torp), una ingeniosa entrenadora que está a punto de jugar la Champion League con su equipo femenino. Impresionado por el carácter y la perspicacia de esta mujer en el juego, éste decide contratarla como una suerte de ayudante de Michael. Sin embargo, Helena no está dispuesta a conformarse con ese puesto, ya que sabe que merece la titularidad. Finalmente, Espen decide optar por Helena, no sin que esto traiga aparejado un severo conflicto.

Ser desplazado, y en este caso por una mujer, será para Michael el inicio de una guerra que lo llevará a manipular a todos sus compañeros con el objetivo de hacerle la vida imposible a la nueva entrenadora. 

El desafío

Helena es consciente de que el futuro de su carrera está en juego. La determinación de abandonar a su equipo femenino antes del campeonato no ha sido fácil y las jugadoras han dejado claro que no será bienvenida una vez que los hombres poderosos del club resuelvan descartarla.

Cansada de que nadie valore el fútbol jugado por mujeres, a pesar de que en el país noruego sea claramente superior al masculino, la protagonista necesita probar al mundo del deporte que para ellas esto no es un hobbie y que cuentan con todas los conocimientos necesarios para desempeñarse en las grandes ligas. Aunque, por supuesto, deberá padecer el ser juzgada por su género, sabiendo que cualquier error que cometa su equipo será atribuido al hecho de ser conducido por una mujer.

Fanatismo y violencia

El club Varg IL representa el espíritu y la historia de esta pequeña comunidad y los lugareños no podrían estar más entusiasmados con su primer campeonato en primera división. Sin embargo, la violencia también se hace presente en forma de amenazas e insultos que Helena recibe a diario en su móvil. Los aficionados no tardan en manifestarse en contra de esta entrenadora que, para colmo, es originaria de otra ciudad y según estos no demuestra “pasión por los colores”.

Resulta más que interesante observar como en Noruega, uno de los países más avanzados en igualdad de género, el fútbol sigue alimentándose de estereotipos y discriminación machista.

La serie que le debíamos al rey del deporte

No hace falta aclarar que con tamaña crítica social, esta serie no es exclusiva para los amantes del fútbol. Pero para aquellos que disfrutan del deporte más apasionante del mundo, ésta definitivamente es la ficción que merecían ver. Además de sembrar un interesante debate sobre el rol de la mujer en el deporte y los puestos de liderazgo, Heimebane invita a recorrer una atractiva historia de superación grupal, donde el entorno socioeconómico del club y la historia del pueblo demuestran vital importancia.

Un relato repleto de tensión, ritmo y amor por la pelota.

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