Altas, bajas y un legado de ensueño: la historia de Orion

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Imposible olvidar clásicos imperecederos como Terminator (1984), Danza con lobos (1990) o El silencio de los inocentes (1991), películas de gran calidad y cuyos respectivos legados se vieron favorecidos por su realización bajo el sello de Orion,  una de las productoras más importantes de su tiempo y que trajo a nuestras vidas un buen número de títulos trascendentales, pero también cuya peculiar historia de altibajos ha generado fascinación entre los amantes del cine.

La productora de las cinco estrellas se formó en 1978 cuando cinco empleados de United Artists decidieron dejar sus puestos. Arthur B. Krim, Eric Pleskow, Robert S. Benjamin, William Bernstein y Mike Medavoy se unieron para formar Orion Pictures, siendo así como surgió el renombrado símbolo de la constelación. Su compañía comenzó con una financiación de $100 millones de dólares (a partir de ahora mdd) en crédito, mientras que su idea original era producir películas independientes y distribuirlas a través de Warner Bros. Así nació un hito en la historia contemporánea de Hollywood.

Y es que uno de los valores principales de esta nueva productora se basaba en su gente. Sus fundadores eran reconocidos como expertos en el mundo del cine, dueños de un exitoso historial que incluía tres Premios de la Academia a Mejor película y que, debido a las malas condiciones de la anterior productora de United Artists, fueron seguidos por docenas de personas de gran valía que emigraron a la recién concebida constelación de Orion. Todo ello le dio una fortaleza y seriedad al proyecto desde sus primeros pasos, lo que además auguraba un futuro prometedor.

https://youtu.be/IdRxnZPNFa8

Un inicio por todo lo alto

En tan solo un par de meses Orion anunció su primer gran contrato: un acuerdo de dos películas con John Travolta. Le siguieron muchos otros no menos importantes con Barbra Streisand, James Caan y Francis Ford Coppola, por nombrar algunos. En abril de 1978 se pactó la financiación y distribución del gigante del entretenimiento británico EMI, mientras que para finales de año tenía 15 películas en producción y 12 directores, productores y actores de renombre a punto de firmar con ellos. Un auténtico inicio de película para una productora que no había cumplido ni un año. Se sumó su buena planeación a futuro, con la búsqueda de libros antes de su publicación para cerrar acuerdos de adaptación antes que ningún otro. Esto además, con la idea de desarrollar películas más sofisticadas y menos comerciales, hacerse un nicho en el monstruo hollywoodense para una productora que acababa de salir a la luz.

1979 fue especialmente relevante para la compañía, pues marcó el inicio de una serie de éxitos y sobre todo de gratísimos recuerdos para las audiencias. Fue el año en que los cines proyectaron sus primeras películas: Un pequeño romance (con Laurence Olivier y una joven Diane Lane), cinta sobre una joven estadounidense que se enamora durante una visita a París; la irreverente La vida de Brian que añadió un toque de humor a las sagradas escrituras; The Great Santini protagonizada por Robert Duvall y adaptación de la novela homónima que seguía los percances de una familia sureña. Pero el estudio no marcaría verdadero revuelo sino hasta finales de 1980, cuando un Woody Allen en su punto más alto anunció que no renovaría contrato con la United Artists para hacer tres filmes con sus antiguos compañeros en Orion.

Las estrellas auguraban un gran futuro a la productora. Su éxito subía como la espuma. Pero no todo era perfecto, pues si había algo que no tenía contentos a los ejecutivos eran los arreglos de distribución de sus películas con Warner Bros. Esto les llevó a buscar opciones que les garantizaran una mayor independencia del gigante hollywoodense, lo que empezó en 1982 con un plan de expansión que implicó la adquisición de un estudio en problemas llamado Filmways, Inc., en un acuerdo conjunto con E.M. Warburg Pincus & Company y Home Box Office. ¿No les suena? Tal vez la reconozcan como HBO Su unión con esta última tenía como objetivo adquirir derechos de televisión por cable para futuras películas producidas por el estudio.

Uno de los valores principales de esta nueva productora se basaba en su gente.

La compra de Filmways le permitió acceder a su catálogo de 500 películas, pero sobre todo a sus derechos de distribución, una operación que pretendía aumentar sus ingresos de manera considerable y que resultó bastante oportuna si consideramos los estrenos de títulos como Amadeus (1984) y Terminator (1984) que recaudaron casi $170 mdd de manera conjunta por una inversión menor a los $25 mdd. A esto sumemos que a mediados de 1984 se anunció la inversión de $100 mdd para realizar de 12 a 16 películas al año con las que se buscaba continuar la buena racha, pero sobre todo un gran éxito que la afianzara en lo más alto, pues como dijera su director Arthur Krim [vía],  “hemos tenido algunos sencillos y dobles, pero no hemos tenido ningún home run“.

HBO renovó su contrato en 1985, lo que les permitió comprar los derechos de sus películas para transmitirlas por televisión de paga. Por si esto no fuera poco, la productora estrenó once películas en ese año, aunque sólo una obtuvo poco más de $10 mdd en ventas. La compañía seguía sin poder despegar del todo como sus exitosos inicios auguraban.

https://youtu.be/k64P4l2Wmeg

Primeros altibajos

Orion estaba en un momento decisivo. Sus finanzas se habían vuelto inestables y sus socios, principalmente E. M. Warburg Pincus & Company, empezaban a impacientarse. La productora no tuvo más remedio que recurrir a la búsqueda de más inversores para impedir que la compañía cayera en las manos de sus financiadores. Al año siguiente Warburg Pincus vendía sus acciones a Viacom International, lo que resultó en una importante bocanada de aire para Orion, ya que le permitió seguir en su posición sin el miedo a perder la compañía. En los meses siguientes atrajo nuevos inversores como Metromedia, una compañía de televisión y comunicación perteneciente al hombre más rico de los Estados Unidos en ese momento: John W. Kluge.

La suerte del estudio parecía cambiar. Se creó la Orion Home Entertainment Corporation para distribuir sus filmes en formato casero, mientras que el verano de 1986 se vio marcado por el éxito de De vuelta al colegio con Rodney Dangerfield y un joven Robert Downey Jr. Fue uno de los filmes más taquilleros del año con $90 mdd, algo totalmente nuevo y financieramente refrescante para la empresa. El buen año también se manifestaría en títulos como Hannah y sus hermanas de Woody Allen, la épica deportiva Hoosiers y muy especialmente con Pelotón, que además de su recaudación de $138.5 mdd, terminaría ganando cuatro Premios de la Academia incluyendo Mejor director para Oliver Stone y Mejor película.

https://youtu.be/hGsyEkfjhQk

Estos títulos le permitieron acumular 18 nominaciones al Oscar, mientras que los ingresos se dispararon y resultaron en las mejores ganancias de la industria, lo que a su vez les convirtió en la segunda compañía con ingresos más altos de venta de entradas a inicios de 1987. Toda una nueva cara para la productora, que además seguía recibiendo buenas noticias, como la adición de la National Amusements, Inc. a su grupo de inversores, lo que provocó una especulación positiva sobre Orion. No menos significativo fue el estreno de RoboCop, que sin ser su mayor logro financiero, alcanzó rápidamente el estatus de culto y aspiraba a convertirse en el inicio de una jugosa franquicia.

Sin embargo, una lucha entre sus principales accionistas, Metromedia y National Amusement, provocó que el precio de las acciones del estudio subiera a precios injustificados en 1988, lo que dio a Orion una alta tasa de deuda a largo plazo que alcanzó el 64% de su capital. Al final, Metromedia se hizo con la mayoría de las acciones de la compañía, pero los activos no parecían merecer el precio pagado.

La suerte de la productora iba menguando: en 1989 quedaron en último lugar entre los principales estudios de Hollywood, ninguna de sus 17 películas estrenadas ese año obtuvo grandes ganancias y su taquilla no pasó del 5% del total nacional: una recaudación mínima de apenas $60 mdd. Esto le hizo aliarse con Columbia Pictures en 1990 en un acuerdo que le permitiría estrenar sus películas, hasta entonces limitadas primordialmente al mercado estadounidense, en salas internacionales. Esto le valió un pago adelantado de $175 mdd por las futuras ganancias que obtuvieran las películas en los siguientes seis años, una estrategia que permitiría consolidar sus operaciones de distribución y obtener ganancias lucrativas de mercados internacionales.

Inicia la debacle

Orion no empezó la nueva década con el mejor de los augurios. Una semana después de haber cerrado el contrato con Columbia, empezaron a circular rumores de que Metromedia quería vender sus acciones. Esto, aunado a otro año desastroso en taquilla, resultó en la acumulación de cada vez más pérdidas. La situación desesperada en la que se encontraba el estudio se olvidó por un momento con el estreno de Danza con lobos (1990), que dirigida y protagonizada por Kevin Costner, tuvo una taquilla mundial de $424.2 mdd que le redituó en más de $100 mdd en ganancias. No menos destacados fueron sus siete Premios de la Academia incluyendo Mejor director y película.

Pero este éxito no fue más que un espejismo y la crisis de Orion era cada vez más sonada. Prueba de ello fue que su gloria en el máximo certamen hollywoodense se vio opacada por una broma del anfitrión Billy Crystal, quien aseguró que “Despertares es una película sobre personas que salen del coma, El secreto von Bulow trata sobre alguien que entra en coma, y Danza con lobos fue realizada por un estudio en coma”.

La joya cinematográfica no fue suficiente para sacar adelante a la productora. La mayor parte de sus películas obtenían malos resultados, y aunque Kluge y su Metromedia la habían mantenido a flote con inyecciones de dinero cada determinado tiempo, sus esfuerzos eran insuficientes para sacarla del atolladero. Al final, esto le hizo anunció la venta de sus acciones. Y una vez más Orion se vio en la necesidad de buscar un nuevo inversor, así como varias medidas desesperadas para garantizar la supervivencia, lo que incluyó la venta de proyectos como La familia Addams (1991) y el cierre de su división televisiva, que más allá de no representarle una sola ganancia, acrecentó considerablemente sus pérdidas. Finalmente, el 11 de diciembre de 1991 se acogió al Capítulo 11 de la protección por bancarrota que legalmente le permitió seguir operando como ‘deudor en posesión’ de su negocio.

Estos tiempos oscuros se vieron brevemente interrumpidos por el éxito de El silencio de los inocentes (1991) que recaudó $272.7 mdd en taquilla y pasó a la historia por ser la tercera –y hasta ahora última– película en hacerse con el llamado Big Five del Oscar, Mejor actor, actriz, guion, director y película. Un logro que, dicho sea de paso, llegó acompañado de una nueva mofa de Billy Crystal: “Tomemos a un gran estudio como Orion. Hace unos años Orion lanzó Pelotón, gana Mejor película; Amadeus, Mejor película; el año pasado, lanzaron Danza con lobos y ganaron el premio a Mejor película… Este año El silencio de los inocentes está nominado a Mejor película. ¡Y no pueden darse el lujo de tener otro éxito! Pero hay buenas y malas noticias. La buena noticia es que Orion acaba de ser comprado y la mala noticia es que fue comprado por la Cámara de Representantes“.

Ouch.

https://youtu.be/W6Mm8Sbe__o

Aún así había esperanzas, pues ese mismo mes el estudio entró en pláticas para ser adquirido por el independiente New Line Cinema. Solo pasaron unos meses para que estas se desvanecieran, ya que las negociaciones se suspendieron en abril del año siguiente por el alto precio de la operación, una situación que se repitió poco tiempo después con otros interesados como Republic Pictures y Savoy Pictures.

Cuando todo parecía perdido, Orion se escudó en un último y no poco arriesgado plan que consistía en una financiación externa y la compra de los derechos de distribución una vez culminado cada proyecto. Un acuerdo que permitió el estreno de títulos como RoboCop 3 (1993) y Cielo azul (1994) que le valió el Oscar a Mejor actriz a Jessica Lange, pero que de nueva cuenta no fue de gran ayuda para sanar sus finanzas.

El principio del fin comenzó en noviembre de 1995 cuando Orion fue fusionada junto con otras dos compañías de Kruge, así como con la productora MCEG Sterling para la creación de Metromedia International Group. El grupo creció otro poco al año siguiente con la incorporación de la también productora Motion Picture Corporation of America, movimientos que de poco o nada sirvieron al grupo, cuya maltrecha economía empezó a reflejarse en títulos cada vez menos exitosos.

Finalmente, Orion fue adquirida en 1997 por Metro-Goldwyn-Meyer, una transacción que apuntaba más al exitoso catálogo que a la realización de nuevas películas, lo que se evidenció con el anuncio de que One Man Hero (1999) sería su último estreno. Aun así, su estatus de corporación permaneció intacto para evitar que los derechos de distribución en formato casero de su biblioteca pasaran a Warner Bros. por un acuerdo previo.

El final de una era se había concretado…

Resurrección y un futuro ¿prometedor?

… o tal vez no. Cuando todo parecía que la casa productora quedaría en el recuerdo, MGM demostró un nuevo interés en las posibilidades de su vieja compañía, lo que empezó a manifestarse en una actualización de sus divisiones en 2013, rebautizadas como Orion TV Productions y Orion Releasing. Esto permitió que su icónico logotipo regresar a la pantalla por primera vez en más de 15 años en Terror al anochecer (2014). Su resurrección continuó manifestándose en una alianza con Momentum Pictures (antes Entertainment One) en 2015 con la que adquirió solidez y recuperó buena parte de la confianza perdida al interior de la industria.

La consolidación parecía concretarse en 2017 cuando MGM la avaló como una casa productora completamente funcional y con miras al cine independiente y con especial predilección por el terror, siendo El muñeco diabólico (2019) y Gretel & Hansel (2020) los principales exponentes de esta tendencia. El asentamiento nunca pudo concretarse del todo ante la dura competencia de rivales afianzados como New Line Cinema y Blumhouse. Esto obligó a un nuevo replanteamiento anunciado en 2020 y que según un comunicado le haría “concentrarse exclusivamente en voces subrepresentadas y narraciones auténticas en […] películas que amplifican las voces desatendidas”, una estrategia que fue aplaudida por algunos medios que la vieron como una reacción directa a movimientos como #MeToo y Black Lives Matter.

Aun así, es difícil saber no solo si funcionará, sino si continuará adelante. Esto tras la reciente adquisición de MGM a cargo de Amazon y que podría tener serias repercusiones en toda la compañía. Mientras su futuro se concreta, siempre nos quedará el buen recuerdo de sus mejores películas, muchas de las cuales figuran entre lo más alto en toda la historia del cine.

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