How to Become a Tyrant

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Convertirse en tirano resulta muy simple para Netflix

Hace 4 meses
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El morbo es uno de los motores más importantes de la curiosidad. Por eso, cuando Netflix anunció una nueva serie documental titulada How to Become a Tyrant, se prendieron varias luces de alerta: hay mucho por contar y conocer sobre las calamidades que ciertos personajes oscuros de la historia contemporánea de la humanidad dejaron como legado.

Pero no fue así.

Fuente: Netflix

Lo primero que hace ruido es su lógica entre título y narración. La traducción correcta de la serie sería Cómo convertirse en un tirano, lo cual llevaría a analizar de forma esquemática el accionar de los tiranos en cuestión. Y, por desgracia, así fue. Uno y cada uno de los personajes trabajados parecen tener todo en común y esta producción vendría a hacer las veces de manual de aprendizaje de cómo llegaron a su cometido. O sea: se repiten una y otra vez los mismos tópicos y se sale muy poco de la línea de análisis, no se hace un trabajo profundo en los procesos que se representan. Porque, seamos sinceros: las contextualizaciones de los territorios que sufrieron los embates de estos nefastos personajes son muy pobres; el rigor histórico es muy bajo.

Una lástima.

Fuente: Netflix

La segunda fuerte observación que se le puede hacer a How to Become a Tyrant es la necesidad de proponerse como amena para el público al intercalar animaciones, algunas veces graciosas, y comentarios de especialistas que se dirigen a un público que parece que llega a los episodios con la única intención de pasar el rato. No queremos decir que todo documental histórico debe ser latoso, aburrido, pesado, pero sí se debe tener en cuenta que el tema tratado en esta serie documental es bastante serio como para hacer un montaje dinámico sin razón de ser.

El rigor histórico y la multitud de información es más importante en estos casos que una presentación bella.

https://www.youtube.com/watch?v=w4jsomzDCO0&ab_channel=Isaac

La tercera y última objeción que se puede marcar de la serie documental es el compendio de tiranos elegidos. El camino tomado por la producción de Netflix fue el más simple, el más corto, el más obvio: Adolf Hitler, Josef Stalin, Mao Zedong, Muammar Gaddafi, Kim Il-sung, Idi Amin y Saddam Hussein son los personajes elegidos para el trabajo. Dejando de lado a Idi Amin, el resto de los retratados podrían catalogarse como estrellas negras del Siglo XX; su paso por la historia es más que conocida. Lamentamos esto ya que se dejaron de lado varios tiranos con una vida riquísima (en realidad pobrísima) para retratar como son los casos del español Francisco Franco, el italiano Benito Mussolini, el rumano Nicolae Ceaușescu y, por supuesto, el compendio de dictadores latinoamericanos que rigieron intermitentemente desde 1950 hasta mediados de 1980 (la figura de Augusto Pinochet es interesantísima por el juego de amor – odio que aún genera dividiendo hasta hoy a la población chilena). ¿Caso curioso? El no ingreso a las filas de la dictadura más longeva del mundo hispanoparlante, la cubana, la cual se escuda detrás de un supuesto beneficio para su pueblo, mismo que hoy día está en jaque. ¿Corrección política? Todo es probable.

How to Become a Tyrant no deja nada interesante como documento histórico más allá de lo que cualquiera puede llegar a encontrar buceando unos minutos por la red.

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