La ficción debería tener en cuenta que las familias disfuncionales son más reales que las perfectas

Hace 4 semanas
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Supongo que para aconsejar a los creadores de cine y televisión, primero deberíamos determinar qué es “disfuncional” y qué es “perfecta”. Así que antes de meternos en las representaciones de las familias en la ficción tenemos que ver eso.

Cuando hablamos de “familias perfectas” nos solemos referir a una madre, un padre y dos hijos viviendo en una casa de clase media alta, como veíamos en todas las sitcom de los 60, los 50 e incluso en los 70 y 80 también. Un ejemplo de la ficción es la familia que Wanda Maximoff quería construir en WandaVision, todos siempre felices, con un rol claro en la casa y con inconvenientes muy leves.

Por el contrario, las “familias disfuncionales” suelen ser aquellas donde siempre hay más de un problema entre sus miembros, hay un padre ausente, están separados, se ven muy poco, no tienen confianza entre ellos, tienen opiniones muy diferentes, hay algunas acciones que puede considerarse tóxicas, etc. Un par de ejemplos de la ficción es la familia de Chandler Bing en Friends y la de Charlie Harper en Two and a Half Men.

Crédito: Marvel Studios - Disney+

Esas son las definiciones generales de “disfuncional” y “perfecta” en la ficción, pero a esta altura deberíamos resignificarlas. La familia perfecta es la familia en la que te sentís cómodo, no importa si están separados, si hay problemas entre algunos miembros, si falta un padre, si falta plata, si a veces discuten, si la sangre no es la misma. Es decir, ¿acaso siguen existiendo familias que se adaptan a esa vieja definición de perfectas?

Si hoy ven una serie o una película con una “familia perfecta” ¿Se sentirían representados? ¿O sentirían que les faltan problemas en su vida cotidiana? cualquier cosa que sea perfecta siempre levanta sospechas y esto no es la excepción.

Lo que antes se consideraba disfuncional se ha vuelto normal. Por suerte, en las últimas tres décadas tanto el cine como la televisión se ha adaptado a estos cambios en la sociedad, y la línea entre lo difuncional y lo perfecto se ha vuelto borrosa. No obstante, no se pueden quedar atrás, ya que la definición de estos dos conceptos se van actualizando a medida que pasan los años.

Crédito: NBC

Hoy lo perfecto es subjetivo. A pesar de que sigue habiendo estándares para la familia “ideal”, son mucho más laxos que hace algunas décadas y eso se ve reflejado en las producciones audiovisuales. En Disney siempre tenemos a un padre ausente, en las otras películas los inconvenientes son cada vez más complejos y en las series (no importa si es una sitcom, un drama o una aventura) uno de los protagonistas tiene problemas serios con su familia. Esto ayudó a que nosotros como espectadores normalicemos los problemas en nuestras familias y nos sintamos más cómodos con nuestras diferencias.

¿Esto quiere decir que las familias disfuncionales no existen más? Claro que no, creo que hoy el concepto de “disfuncional” se corrió para problemas más graves (como los abusos, por ejemplo), problemas que antes estaban escondidos abajo de la alfombra. Lo que deben hacer ahora los creadores de cine y TV es tener el tacto suficiente como para representar esto de una manera delicada, sin burlarse, sin exagerarlo de manera morbosa, sin faltarle el respeto a quienes sufren esto en la vida real.

En fin, las familias son una parte fundamental de cada una de las series y películas que vemos,  nos permiten entender más a los protagonistas principales, y es por eso que su representación debe sentirse fiel a la realidad. ¿Qué sentido tiene poner a una vieja “familia perfecta” en la pantalla cuando todos sabemos que eso no existe?

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