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La Ira de Dios no es una película sorprendente pero se disfruta

Hace 3 meses
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Un escritor consagrado, un periodista borracho y una joven desesperada son los personajes necesarios para sacar adelante La Ira de Dios, el nuevo filme argentino original de Netflix basado en la exitosa novela del autor también argentino Guillermo Martínez titulada “La muerte lenta de Luciana B.

Protagonizada por Diego Peretti, Juan Minujín y Macarena Achaga y dirigida por Sebastián Schindel, La ira de Dios es un policial negro sencillo, pero efectivo.

Fuente: Netflix

La primera escena de La Ira de Dios es fuerte: un escritor exitoso, Kloster (Diego Peretti), recibe una ovación en el escenario de una de las librerías más hermosas del mundo, el Ateneo Grand Splendid, en Buenos Aires. Cuando baja de allí, un periodista de dudosa sobriedad, Esteban Rey (Juan Minujín), lo invita a subir al tercer palco de la librería para encontrarse con Luciana (Macarena Achaga) “si quiere evitar un escándalo”. El escritor se va y, mientras todos se distraen en la planta baja, en ese tercer piso algo sucede y un cuerpo cae al vacío. Para descubrir quién es, habrá que ver todo el filme.

La historia detrás de esa tremenda escena inaugural de La ira de Dios es la de una joven, Luciana, que trabaja como asistente de escritores, entre ellos, Kloster, un autor de novelas policiales. Proveniente de una familia religiosa, Luciana huye de su trabajo cuando este hombre, casado, con una hija, intenta besarla. Luego, Luciana, asesorada por su madre, le inicia una demanda, que sume a la vida de Kloster en la desgracia.

Con el pasar del tiempo, Luciana nota que esa desgracia también la persigue a ella: uno por uno, todos los miembros de su familia van muriendo. Al borde de la desesperación y la locura, Luciana sospecha que es Kloster ejecutando una venganza sobre ella y recurre a Esteban Rey para que la ayude a probarlo. ¿Es real? ¿Es el delirio de una joven que nunca pudo perdonarse el daño que le hizo a otra persona? ¿Es acaso la ley de Talión, que se menciona múltiples veces en la película, ‘ojo por ojo, diente por diente’?

Fuente: Netflix

La Ira de Dios no es, quizás, una película demasiado sorprendente. Sin embargo, se disfruta. Se disfruta porque tiene a un Diego Peretti exquisito que, evidentemente, se siente cada vez más cómodo en los papeles que rozan con la villanía y porque tiene una estructura muy interesante.

La película va de esa primera escena tremenda hacia el pasado, mostrando el sufrimiento de Luciana, cómo, poco a poco, empieza a perderlo todo, hasta su sanidad mental, hasta poder llegar, de nuevo, a esa primera escena y mostrar el desenlace del filme. En una escasa hora y media la película logra hacer funcionar todos sus mecanismos para que la historia se entienda, sin dar demasiadas vueltas, y para angustiar a un espectador que no sabe en quién creer.

Fuente: Netflix

Por otro lado, cabe destacar la producción de La Ira de Dios. Al igual que sucedió con la serie El Reino, o con la reciente película protagonizada por Guillermo Franchella, Granizo, se nota que Netflix no escatima recursos a la hora de invertir en producciones locales. Visualmente la película mantiene un tono noir interesante, con un elenco de primera que sabe llevar a cabo a la perfección lo que debe hacer. La ira de Dios no será un filme para los Óscar, pero sin duda vale la pena perderse en ella un fin de semana.

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