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Las drogas como parte de la contracultura: de la década de 1950 a Trainspotting

Hace 2 semanas
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El cine no solamente ha servido para entretener: también es una manera de mostrar situaciones cotidianas, como así también reflexiones sobre la vida en su conjunto, como la economía, la sociedad, la cultura, etc. Dentro de estos tópicos, que son múltiples y que también según el género suelen sumergirse más en cuestiones críticas, destaca en la actualidad un tema que pareciera ser tan solo un condimento más dentro de las historias, pero que no lo es; inicialmente era un dilema, un complejo, un tabú: las drogas. 

Centrándonos en Hollywood como el exponente máximo de producción de cine, a principios del Siglo XX en Estados Unidos no solo estaba prohibido el tabaco en 28 estados, sino que desde comienzo de la década de 1920 hasta 1933 corrió la Ley Seca volviendo ilegal, en muchos estados, la fabricación, transporte, importación, exportación y la venta de alcohol para consumo. A todo esto también hay que remarcar que, en paralelo, dentro de la industria cinematográfica se instauró el llamado Código Hays el cual limitaba todo lo que se podía ver o no en la gran pantalla. Teniendo en cuenta ese contexto es más que lógico en que el auge del cine mudo hasta el traspaso y comienzo del cine sonoro las drogas no estuvieran completamente presentes en sus tramas. Contadas son las producciones que se atrevían a hacerlo: el hablar de las drogas corría más para las producciones de cine de clase B que lo abordaban desde un lugar completamente moral.

Al llegar la década de 1950 la cosa empieza a modificarse: The Man with the Golden Arm (1955), protagonizada por Frank Sinatra es, para muchos, una de las primeras grandes producciones en meterse de lleno en una historia que pone a las drogas en primera plana, generando una revolución en la industria porque no respetaba el código. Además fue un gran éxito de taquilla.

A partir del estreno mencionado, poco a poco se permitió que las drogas sean parte de los argumentos de las películas, pero con sus limitaciones. Y es que sin apologías y sin enseñarlas como un negocio las historias sobre el tráfico eran imposibles. ¿La cuestión? Un intento de normalizar los problemas de las adicciones.

https://www.youtube.com/watch?v=0es01Drd_C4

La década de 1960 fue clave, y el cine abordó a las drogas de una manera totalmente diferente.  Nuevamente los contextos influyen por completo en lo que se muestra en pantalla. ¿Por qué? La Guerra de Vietnam y el movimiento hippie fueron claves en todo lo que sucedió durante dos décadas seguidas. El consumo de drogas estuvo cada vez más ligado a la liberación frente a la opresión de la sociedad y el mencionado conflicto bélico. Muchas producciones tenemos sobre esto, como por ejemplo The Trip (1967), escrita por Jack Nicholson. Es la primera película que narra los efectos del consumo de LSD. La psicodelia había llegado para quedarse. Las películas que representaban a las juventudes rebeldes se fueron haciendo cada más explicitas no solo en cuando a drogas, sino a sexo y violencia. Pscych-Out (1968) y A Clockwork Orange (1971) son claros ejemplos. Pero eso también abrió la puerta a nuevas vistas, la famosa reacción a la acción: de la libertad a la vigilancia y el castigar. Desde mediados de la década de 1970 la lucha contra el narcotráfico es moneda corriente. Los dramas que se centraban en las consecuencias del consumo tenían mucha cercanía a la acción. Piensen las producciones de Stallone y Schwarzenegger

https://www.youtube.com/watch?v=3boJKS8JqjU
https://www.youtube.com/watch?v=F0EIKC0YbyE

Ya con todo lo anterior, el panorama de tópicos estaba completo, pero no terminado. En la década de 1990 tenemos una de las películas emblemáticas con respecto a las drogas: Trainspotting (1996). Así como ocurrió con la contracultura hippie, en los noventas llegó la liberación de la juventud pero sin matices de colores. Un lugar crudo; los jóvenes se refugiaban en las drogas como escape a un sistema que los empujaba a convertirse en productivos, en una lista de mandatos a cumplir ligados a la salud, la prevención, la sostenibilidad económica. Resumiendo: la realización. ¿El resultado? Alejamiento de los objetivos que la sociedad coloca, los deberes del ser. Pulp Fiction (1994) y Fear and Loathing in Las Vegas (1998) son claros ejemplos: crudeza y oscuridad en el paso de la adolescencia a la adultez.

Por supuesto esto no quedó solo allí, ya que a principios de los dosmiles llegaron nuevos relatos que se sumergieron en la temática desde un costado mucho más crítico, haciendo eje más en las adicciones que están más solapadas dentro de la sociedad. Sí: Requiem for a Dream (2000).

https://www.youtube.com/watch?v=8LuxOYIpu-I

Más allá del debate que se puede tener sobre las drogas en sí mismas, es innegable que a través del cine han servido de ejemplo para dejar en claro los movimientos y contraculturas de cada época, desde la liberación a convertirse en una especie de escape y única salida a una opresión social que, al final de cuentas, siempre terminó siendo la misma.

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