Los grupos de amigos en cine y en TV: ejemplos de verdaderas familias

Hace 3 semanas
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¿Quién no ha dicho alguna vez “los amigos son la familia que elegimos”? No por popular esa frase deja de ser cierta: mientras que algunos tienen el privilegio de nacer en familias conformadas, saludables y que pueden ver siempre que quieran, no todos son tan agraciados. Allí es donde entran en juego esos vínculos que aparecen en nuestras vidas de la mano de los amigos, quienes se vuelven nuestro sistema de soporte, quienes nos apoyan durante los tiempos difíciles pero también que saben, como hermanos o hermanas perdidos, o padres cool, retarnos cuando lo necesitamos y celebrarnos cuando alcanzamos nuestras metas. 

Fuente: Warner Bros.

En el cine y en la televisión, las familias de amigos han estado presentes de mil maneras diferentes. Quizás, una de las referencias más obvias o más obligadas, es la de, precisamente, Friends. Si bien los seis amigos todos tenían alguna referencia familiar de sangre, el vínculo entre ellos, la cotidianeidad, el compartir cada día juntos, los hacía su contacto más estrecho. Pensemos, por ejemplo, en Rachel, a quien su grupo de amigos y especialmente Mónica la ayudaron y apoyaron luego de huir de un matrimonio que la hubiera hecho infeliz. Son ellos quienes la acompañan cuando da sus primeros pasos en el mercado laboral y quienes aplauden sus logros cuando se convierte en una figura exitosa dentro de la industria de la moda. Uno de los momentos más memorables y que demuestra claramente cómo para Rachel sus amigos son su familia se da cuando se lastima el tobillo y termina en la guardia médica con Mónica y le confiesa que ella es su número de emergencia, ese que se reserva para la persona más cercana a nosotros, la que sabemos que contra viento y marea va a estar acompañándonos. 

Por otro lado, quien también encuentra en sus amigos una familia es Phoebe, quizás todavía más que Rachel, que siempre creció en un núcleo familiar. La cantante del grupo tiene un pasado de bastantes carencias que, aunque no la avergüenza, sí le ha quitado la posibilidad de experimentar ciertas cosas que el resto de sus amigos sí experimentaron. Por ejemplo, en la séptima temporada, descubrimos que nunca tuvo una bicicleta y que, por supuesto, no sabe andar en ellas. Es Ross quien toma en sus manos solucionar esto y no solo le regala a Phoebe su primera bicicleta, sino que, como si fuera ese padre que nos acompañó en nuestras primeras vueltas, la acompaña en su aprendizaje hasta que ella pierde el miedo.

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El cine no se queda atrás. No hace falta buscar demasiado para encontrarnos también con estas amistades que terminan convirtiéndose en familia. Pensemos, por ejemplo, en the boy who lived, nuestro querido Harry Potter. Harry prácticamente no tenía familia: vivía con sus tíos luego de la muerte de sus padres, quienes lo trataban más como a una carga que como a un miembro de la familia. No fue hasta que llegó a Hogwarts que Harry encontró a su gente, a sus amigos, a su verdadera familia. Ron y Hermione se convirtieron en su sistema de apoyo, en las personas que lo acompañaron en las buenas y en las malas. Es la familia Weasley quien le da a Harry un espacio en su mesa, lo hacen formar parte de sus rituales familiares, incluso Molly Weasley llega a tejerle uno de sus famosos sweaters navideños y, al final, Harry termina volviéndose parte de la familia legalmente, al casarse con Ginny.

Si nos vamos un poco más atrás en el tiempo, cuando pensamos en amigos que se convierten en verdaderas familias no podemos dejar de mencionar el clásico de 1986 basado en la novela de Stephen King, Stand by Me, donde el grupo conformado por Gordie, Vern, Teddy y Chris se convierte en una verdadera familia allí donde las familias de cada uno de ellos fallaban. Recordemos: esos niños venían de familias de alcohólicos, o de abusadores, o de padres negligentes y deprimidos. Es el vínculo que tienen el uno con el otro lo que los saca adelante y el ejemplo de una relación sana para ellos. 

No es el único grupo de amigos salido de una novela de Stephen King que podemos mencionar que reemplaza el núcleo familiar para sus participantes. Pensemos también en It, la película que dirigió Andy Muschietti en el 2017. Los niños que luchan contra Pennywise son una familia en todo su esplendor, sobre todo para Beverly, quien viene de un hogar inestable, o para Mike, el único niño afroamericano del pueblo quien, además, es huérfano. Es ese vínculo familiar el que los lleva a volver a reunirse 27 años después, incluso cuando muchos de sus recuerdos han sido borrados. 

Fuente: Warner Bros.

¡Incluso en el fin del mundo se conforman familias! Y sino pensemos en la familia que Rick Grimes cultivó en medio de un apocalipsis zombie. En su grupo, la gran mayoría de las personas habían perdido sino a todos a algunos de los miembros más cercanos de su familia y, sin embargo, pudieron construir una nueva acompañándose, compartiendo lo poco que tenían, la paz esporádica que disfrutaban cuando no eran perseguidos por hordas de caminantes hambrientos. La sensación de tener a la muerte pisándoles los talones los obligó a entregarse a esta nueva familia, a confiar los unos en los otros para poder sobrevivir. 

¿Y en el espacio? ¡En el espacio también es posible formar una familia! Gary Goodspeed, el protagonista de Final Space, quien pasa cinco años solo en una nave espacial, termina formando una familia con sus amigos encontrados en medio de los viajes para salvar al universo. No por nada él y Avocato terminan convirtiéndose en las figuras parentales de Little Cato y no tienen ningún resquemor en decirlo: los dos son sus padres. Ese es el calibre de su amistad, están dispuestos a criar a un niño juntos. Pero no solo ellos, Ash y Fox, dos personajes que han perdido todo y que no tienen un marco familiar al que aferrarse lo terminan encontrando a bordo de la Galaxy One. 

Fuente: TBS

Entonces ¿son los amigos la familia que elegimos? ¡Sí! Incluso cuando tenemos una familia a la cual volver, son los amigos quienes terminan conformando nuestro núcleo más cercano, nuestro día a día, quienes nos acompañan en todas nuestras aventuras y nos quieren aún a pesar de nuestros errores. El amor de los amigos es tanto o más fuerte que el vínculo sanguíneo y eso tanto el cine como la televisión lo saben, por eso no dudan en mostrarlo y ponerlo en el centro de la escena una y otra vez. Para todos aquellos que no cuentan con una familia de sangre, el mensaje es esperanzador: nuestra gente puede estar en cualquier lado, ya sea en ese roomie que nos abre la puerta cuando no tenemos a dónde ir, ese amigo de la infancia con el que tuvimos las mejores aventuras o ese compañero que nos cuida las espaldas cuando las cosas se ponen difíciles. 

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