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Lucifer llega a su fin con una temporada muy agridulce

Hace 3 semanas
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Llegó el momento de decirle adiós a nuestro querido Diablo, tras seis largas temporadas y 93 episodios. Y claro que es un hecho importante, pues Lucifer sobrevivió a la cancelación por FOX y tuvo un final concluyente gracias a Netflix, quien le otorgó más presupuesto.

En la plataforma roja, el Diablo brilló por tres temporadas más, aunque tuvo sus altas y sus bajas. Las opiniones están divididas. Lo único que nos queda claro es que Lucifer siempre fue lo que prometió: una serie procedimental con mezcla del género sobrenatural para pasar el rato. Sin pretensiones. 

https://youtu.be/DaxEHaUNLp8

Ahora, llegado el fin, tenemos sentimientos encontrados acerca de cómo los guionistas han decidido cerrar la historia de Lucifer, un personaje que a lo largo de sus seis temporadas, tuvo que aprender a perdonarse a sí mismo, aceptar el amor que otros le ofrecían, y superar sus traumas del pasado.

Después de encariñarnos con Lucifer y todos los demás, era obvio que la temporada final nos iba a afectar demasiado emocionalmente, sobre todo porque está llena de despedidas. No solo de nosotros, la audiencia, hacia la serie, sino también de Lucifer hacia sus seres queridos.

Crédito: Netflix

Precisamente, esta última temporada se trata de aprender a dejar ir, respetar las decisiones de los demás, aunque no siempre estemos de acuerdo con ellos, y disfrutar el presente con nuestros seres queridos. Claro, todo esto bajo la premisa de si existe el libre albedrío o no, un tema que estuvo presente en la serie desde sus inicios. Para ello, la introducción de Rory, la hija de Lucifer y Chloe, es imprescindible.

Rory es una de las nuevas y últimas incorporaciones de la serie que realmente aportó en la trama. Su personalidad nos encantó porque nos recordó a un Lucifer adolescente y más rebelde. Sin embargo, hubo un personaje que se desperdició casi por completo: Trixie, quien ni se despidió de Lucifer ni estuvo presente en la muerte de su madre. Es más, fue la única que no descubrió que estaba rodeada de seres celestiales.

Crédito: Netflix

Otro punto negativo de los nuevos episodios, es que la trama se siente desconectada de lo que previamente vimos en la quinta temporada, la cual giró alrededor de Lucifer peleando con Michael para quedarse con el trono del cielo.  Y es que los guionistas parecieron olvidar eso, y decidieron que Lucifer se quedaría en el Infierno, un lugar que odiaba, y que Amenadiel, quien ya había elegido ser policía y criar a su hijo entre los humanos, se convirtiera en el nuevo Dios. Es una movida muy ilógica y nada sorprendente, pues nos lleva a dónde todo comenzó: con Lucifer en el Infierno y solo.

Asimismo, el final de Lucifer es injusto, pues es un personaje que había luchado mucho para superar el abandono de su padre y no se siente correcto que el guion no lo deje criar a su hija Rory junto a Chloe. No era algo que Lucifer ni los espectadores merecían tras invertir mucho tiempo en la serie y en el personaje.

Crédito: Netflix

Por supuesto, entendemos que los creadores no querían un final cliché, meloso y esperado y quisieran subvertir expectativas. Pero en este caso, tras lo mucho que sufrió el personaje principal para aceptarse a sí mismo, y reconciliarse con su pasado y su padre, un final feliz era justo y necesario para sentir un final satisfactorio en todos los sentidos.

Por otra parte, Lucifer es otra producción de Netflix que comete el error de introducir los viajes en el tiempo en su temporada finales. Previamente lo vimos con Chilling Adventures Of Sabrina, y no terminó para nada bien. Principalmente por lo complicado y confuso que puede resultar el tema cuando no se sientan bien las bases y reglas para que sea creíble dentro de la trama.

Aunque no todo fue color de hormiga, pues nos gustó que al final Lucifer y Chloe se quedaron juntos para pasar su eternidad en el Infierno como pareja y compañeros de trabajo. Además de que vimos a los otros personajes encontrar la felicidad como Dan, que logró ir al cielo, y Maze y Eva, quienes se casaron.

Crédito: Netflix

En resumen, si bien la última temporada de Lucifer no fue lo que esperábamos, logró cerrar las tramas de sus personajes y entregar momentos muy emotivos. Además, demostró cuánto maduró Lucifer desde el inicio de la serie. Pasó de ser un hedonista que se autodespreciaba a un ser comprensible y para nada egoísta.

Sin duda, fue una despedida agridulce que podría haber sido mucho mejor si se hubieran apegado a las tramas previas. Pero es una final y punto.

Crédito: Netflix

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