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Mujeres en Mad Men: antes y después

Hace 6 años
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De alguna manera, la serie de culto creada por Matthew Weiner se ha convertido en un referente estético, pero también en un retrato social y político de una época de la historia. El desarrollo de la trama resulta un buen ejercicio de ficción para entender cómo se tejen las relaciones económicas en una estructura patriarcal y cómo las mujeres son discriminadas de las esferas de poder.

Es por eso que hoy me encargaré de analizar la evolución de los personajes femeninos en Mad Men. 

1 Joan Harris

Joan Harris es una mujer que hace uso de su sensualidad para conseguir éxito laboral. El vestuario de cada uno de los personajes femeninos de Mad Men representa su lugar en el mundo y cómo se ven en él. Y es así: ya vemos que en el primer episodio de la serie  Joan conoce a Peggy Olson y al instante le recomienda que aproveche los puntos fuertes de su físico para agradar a los hombres de la agencia y sobre todo a Don Draper.

Pero, desde las frases sexistas que dedicaba a su equipo de secretarias en la primera temporada a sus reivindicaciones de un salario igual al de sus compañeros distan seis años en los que evoluciona a base de duras experiencias, ya que sufre acoso sexual de clientes y compañeros e incluso una violación por parte de su propio marido. A través de su personaje se analizan temas como el aborto, la violencia machista, la prostitución y la complicidad de algunas mujeres al prestarse a ser un objeto sexual masculino.

2 Peggy Olson

Peggy Olson es el personaje feminista por excelencia de Mad Men. Asustado e inseguro, así es el personaje de Elisabeth Moss en la primera temporada. Cuando Peter Campbell conoce a Peggy en el primer episodio le pregunta si pertenece a la comunidad Amish debido a su vestuario y le comenta que, ahora que está en la ciudad, no es pecado que enseñe las piernas y se ajuste el vestido a la cintura para parecer una mujer.

La evolución en su guardarropa a lo largo de las siete temporadas no sólo refleja los cambios sociales, políticos y culturales de los años 60, también la evolución de su personaje, uno de los más ricos y complejos de la serie. Hemos visto cómo logra sortear los obstáculos con los que se topa: reuniones sólo para hombres, sexismo cotidiano, decisiones personales cuando es madre, prejuicios por parte de compañeros y compañeras… Su origen conservador, la influencia de su madre religiosa y su lúcida mirada sobre los cambios que experimenta Estados Unidos en los años 60′ la convierten en un ícono del feminismo estadounidense. Sin embargo, es en la última temporada cuando experimenta un giro inesperado: tratará de dirigir con un estilo femenino de liderazgo pero con comentarios implacables hacia otras mujeres que podrían haber sido ella misma hace unos años atrás.

3 Betty Draper

Janie Bryant, diseñadora de vestuario de Mad Men, tuvo una importante inspiración en Grace Kelly durante los primeras temporadas de la serie para el personaje de Betty DraperSu look era angelical, tierno y luminoso, en una palabra: perfecto.

El personaje de Betty Draper lucha con los cambios de su cuerpo y su mundo de princesa entra en crisis tras su divorcio y los engaños de su marido. Educada para ser perfecta, sumisa y dependiente, sufre el malestar que no tiene nombre, tanto física como psicológicamente: ese desequilibrio interno que retrató Betty Friedan, común entre mujeres estadounidenses tras la Segunda Guerra Mundial. Las humillantes escenas de sus sesiones con el psiquiatra o su complicada relación con otras mujeres de su entorno, que evolucionan ante los cambios sociales de Estados Unidos en los años 60′, son algunos de sus momentos clave. Ella es víctima y a la vez cómplice de la sociedad machista en la que vive.

4 Megan Draper

Megan Draper es el arquetipo de mujer de los 60′: toma sus propias decisiones profesionales, decide acerca de su maternidad y es mediadora con otras mujeres y situaciones personales. Todo ello a pesar de tener una relación con un hombre machista y dominante, que es un espejo de la que su madre tiene con su padre, dos interesantes personajes, burgueses de izquierdas, que practican un amor libre muy francés que esconde en el fondo una relación de dependencia y sumisión para la mujer. Megan Draper es la mujer que más logra alcanzar aires de libertad y espacio propio, con habilidad y sin confrontación. El final a su relación con Don Draper es la consecuencia lógica de su autoconciencia como mujer.

5 Sally Draper

Cuando arrancó la serie la pequeña Sally apenas tenía 7 años. A lo largo de las 7 temporadas la hemos visto pasar de la infancia a la adolescencia y desarrollar un estilo preppy chic que ha influído enormemente en la propia actriz, Kiernan Shipka, siendo hoy toda una it girl.

La relación madre-hija es de importante relevancia en Mad Men. Tanto Peggy como Megan y Joan tienen que lidiar con madres de otra generación que las juzgan constantemente y para nada significan un sostén para ellas. Lo mismo sucede entre Sally y Betty Draper: hemos visto crecer a una Sally vestida por su madre como una princesa de Disney y controlada en su peso de forma obsesiva. Su búsqueda de nuevos referentes femeninos, sus conflictos como preadolescente y su encuentro con la cultura pop sin dudas representa a las universitarias de los años 70′ en un retrato de personajes en el que ellas evolucionan y la masculinidad de ellos queda pendiente de revisión.

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