¿Por qué las producciones de fútbol no tienen éxito?

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El fútbol es una pasión mundial, de eso no hay dudas. Para más ejemplo, basta con ver cómo se paraliza todo el planeta cada cuatro años cuando se juega el mundial de fútbol: gente que falta a sus trabajos, niños que ven partidos en sus escuelas, festejos masivos o tristezas colectivas, según los resultados. Sin embargo, a la hora de hablar del fútbol y las producciones audiovisuales, no podemos hablar de la misma masividad ni del mismo éxito.

Y no es por falta de oferta: un solo vistazo a, por ejemplo, la plataforma de Amazon Prime Video, y veremos que hay series tanto de ficción como documentales tanto sobre deportistas como sobre clubes para todos los gustos y nacionalidades. Y, sin embargo, ninguna ha brillado demasiado.

Fuente: Netflix

En el 2009 la película argentina El secreto de sus ojos, ganadora del premio de la Academia, se hizo famosa por una frase que menciona el personaje que interpreta Guillermo Francella, llamado Pablo Sandoval. Hablando acerca del criminal que persiguen y del análisis de unas cartas que el mismo envía, Sandoval dice: ¿Te das cuenta, Benjamín? El tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia… de novia, de religión, de Dios… pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín… no puede cambiar… de pasión. Gracias a que el criminal es un apasionado del fútbol y lo expresa en cada una de sus cartas, pueden rastrearlo. La frase se hizo famosa por lo cierta: quienes disfrutamos del fútbol, lo hacemos de manera apasionada y quizás sea justamente ahí donde fallan la mayoría de las producciones audiovisuales: en no poder reproducir la pasión.

No es que no haya producciones interesantes acerca del fútbol, pero son justamente aquellas que dejan el juego al costado y se concentran quizás en las cuestiones más administrativas del deporte, como por ejemplo Ted Lasso, El Presidente o Club de Cuervos. Tanto en Ted Lasso como en Club de Cuervos lo principal no es tanto el juego, sino cómo regentear un club que está al borde del colapso. Las dos, además, lo hacen desde el tono de la comedia dramática, lo cual se aleja, quizás, de la intensidad con la que muchos vivimos el deporte.

Por su lado, El Presidente, una serie basada en el escándalo de la FIFA, también utiliza un tono de comedia, más específicamente de la sátira, y, de nuevo, ya no importa tanto el juego en sí, dentro de la cancha, sino el desastre mafioso en el que se sumió el deporte, con las figuras de Julio Grondona y de Sergio Jadue en primera plana.

Fuente: Apple TV+

Hay algunas excepciones: durante la pandemia, cuando todos estábamos deseosos de ver rodar la pelota, Netflix estrenó The English Game, en Latinoamérica conocida como Un juego de caballeros, que narraba los orígenes británicos del deporte en las escuelas de la alta alcurnia inglesa. La serie fue un gran éxito en la plataforma porque en épocas de abstinencia nos dejó reconectarnos con nuestra gran pasión.

Otra excepción es, quizás, el documental de Bilardo: El doctor del fútbol, original de la plataforma HBO Max, que cuenta en tan solo cuatro episodios la vida y obra de uno de los jugadores y directores más inteligentes y polémicos del deporte. El archivo que maneja la serie, junto a las entrevistas a todos aquellos que conocieron a Bilardo, nos deja ver la pasión con la que “El Doctor” vivía el fútbol.

Fuente: HBO Max

Entonces, ¿por qué las producciones de fútbol no tienen éxito? La respuesta, para mí, se halla en la pasión, más precisamente en la dificultad de reproducirla. La vehemencia con la que se vive el fútbol a lo largo y a lo ancho del mundo hace que muchas veces se vuelva inexplicable, irreproducible. Cualquiera que haya estado en una cancha gritando un gol, sabe de lo que hablo.

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