¿Por qué le cuesta tanto a las productoras de películas animadas la representación LGBT+?

Hace 4 meses
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Todos amamos las películas animadas ¿no?, bueno, unos más que otros, a decir verdad. Sin embargo, nadie puede negar que la animación es una parte muy importante de la historia y del nacimiento del cine, como mi compañero Luis Miguel Cruz ya lo explicó aquí. Por eso, me parece decepcionante que casi no haya representación (o buena representación) de la comunidad LGBT+ en este importante producto audiovisual cuando se hace para las masas.

Crédito: Pixar

Cuando pensamos en películas animadas de gran éxito, generalmente se nos viene a la mente alguna producción de Pixar, Disney, DreamWorks y hasta Studio Ghibli, pero ¿Cuántas de sus películas han presentado personajes LGBT+? La verdad, es que se pueden contar con los dedos. Es más, te reto a qué pienses en algún personaje queer que hayas visto en alguna de las películas de los estudios que mencioné y te apuesto a que, aunque recuerdes de la existencia de uno, no se trata de un personaje principal.

Por ejemplo, de Disney/Pixar tenemos Onward (2020) con el personaje de la oficial Specter, quien es un personaje secundario que revela su orientación sexual al decir que la hija de su novia también le había sacado canas verdes. También tenemos el caso de How to Train Your Dragon 2 (2014) y How to Train Your Dragon: The Hidden World (2019) de DreamWorks con el personaje de Gobber the Belch, quien menciona en la segunda película que nunca se casó por una razón no revelada. Ya en el tercer filme vemos que tiene un interés en el personaje de Eret, pero es algo sutil. Aun así, la confirmación de que el personaje era gay llegó detrás de cámaras por parte del director Dean DeBlois y el actor de voz Craig Ferguson.

Crédito: DreamWorks

Por supuesto, el confirmar la orientación sexual o identidad sexual de un personaje fuera de la pantalla (o sea que no se ve reflejado en el producto final) es algo muy común en la industria. Y otro caso reciente es el de Turning Red (2022), donde Andrea Goh, maquetadora de Pixar y administradora cultural, reveló en su Twitter que el personaje de Priya era queer. Esto se deja entrever cuando en la fiesta de Tristan, ella baila con otra chica de estilo gótico mientras amigas le echan porras.

Pero realmente a quién deberíamos culpar por la falta de representación LGBT+ en las películas animadas si ya vimos en los casos de la trilogía de How to Train Your Dragon y Turning Red que los creativos detrás de ambos proyectos estaban a favor de presentar personajes o historias queer. Pues yo creo que deberíamos echar un vistazo a nada más y nada menos que Disney, quien es dueño de Pixar y es un referente en la industria de la animación.

Crédito: Pixar

¿Por qué lo creo? porque tristemente entre la audiencia en general (pero sobre todo la heterosexual y cisgénero) hay una idea errónea de que las películas animadas son exclusivas para niños, por lo que esperan que Disney haga contenido “apto” para ellos y no se muestre a la comunidad LGBT+. Pero, por un lado, la animación no necesariamente debe atender a estas ideas preconcebidas, sino, no tendríamos películas como Persépolis (2007) o Flee (2021). Por otro lado, la identidad sexual y orientación sexual no son temas que los niños no puedan comprender (no los creamos estúpidos, por favor). Y el que vean este tipo de diversidad sexual en películas animadas no “provoca” que los niños se “vuelvan” parte de la comunidad LGBT+. No es algo que se “contagie”, “aprenda” o se “escoja” (estas son ideas erróneas del año de la canica, señoras y señores).

Además, ¿acaso no los adultos queer alguna vez fueron niños? Por lo que seguramente en su infancia necesitaron este tipo de representación en la pantalla y nunca la vieron. Por eso, en pleno 2022, me entristece que empresas como Disney censuren la representación queer de sus películas animadas como se reveló que habían hecho en su próximo filme Lightyear, el cual nos contará “la historia de origen de Buzz Lightyear, el héroe que sirvió de inspiración para el juguete” de las películas de Toy Story.

Crédito: Pixar

Si no están familiarizados con el caso, se los cuento desde el principio. Luego de que se descubriera que Disney “había donado dinero a las campañas de los legisladores que apoyaban la legislación [Don’t Say Gay]” en Florida, la cual pretende prohibir “la discusión en clase sobre la orientación sexual o la identidad de género en ciertos niveles educativos”, Bob Chapek, director general de Disney, tardó en tomar postura y cuando lo hizo, proclamando que “el mayor impacto que podemos tener en la creación de un mundo más inclusivo es a través de los contenidos inspiradores que producimos”, no fue del agrado de los empleados de Pixar, quienes revelaron que sus películas habían sufrido de censura por parte de la compañía cuando querían mostrar historias abiertamente LGBT+.

Después de esto y de las marchas de sus empleados, Chapek rectificó su postura. “Me necesitaban para ser un aliado más fuerte en la lucha por la igualdad de derechos y los he defraudado. Lo siento”. Pero la cosa no quedó ahí, pues los trabajadores de Pixar revelaron a Variety que, tras su queja, se había vuelto a incorporar un beso lésbico en Lightyear. Creo que el hecho de que lo hubiesen eliminado en primer lugar, me parece increíble y preocupante, sobre todo, porque en junio, el mes del orgullo gay, la empresa predica ser “incluyente” en sus redes sociales y parques temáticos, cuando la realidad es otra.  

https://youtu.be/2ppgfCKx9as

En conclusión, lamentablemente, la representación LGBT+ aún es difícil de encontrar en los blockbusters animados, pero es obvio que no es culpa de los creativos, sino de la gente en la cima de la pirámide. Aunque, por supuesto, esto está cambiando poco a poco y que mejor ejemplo de ello es The Mitchells vs. the Machines de Netflix (2021), cuya protagonista, Katie Mitchell, es queer, y se muestra en la trama sin hacer de su sexualidad el centro de la historia.

Crédito: Netflix

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