Red Privada: ¿Quién mató a Manuel Buendía?

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Todo lo que debes saber sobre Red Privada, el exquisito y merecidísimo tributo a la labor periodística

Hace 4 meses
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Para un México donde las agresiones y asesinatos de periodistas ya son tratados como números, el documental dirigido por Manuel Alcalá, Red Privada: ¿Quién Mató a Manuel Buendía?, es una buena representación. El director expone el contexto histórico y diferentes declaraciones de periodistas contemporáneos de Buendía para intentar explicar su muerte la noche del 30 de Mayo de 1984. ¿Cumplió con su cometido?

https://youtu.be/gm1MVnKMXcY

Ya lo exponía el periodista Miguel Ángel Granados en el título de su libro Buendía: El primer asesinato de la narcopolítica en México. Y es que en 1984 matar a un periodista no era común, menos a uno reconocido y muy bien posicionado como Buendía, que acostumbraba a destapar redes de corrupción y denunciar problemas sociales en su columna Red Privada. De ahí, claramente, el nombre del documental.

Manuel Buendía permanece en la memoria de los mexicanos como uno de los periodistas más críticos e independientes, pero el documental se toma el tiempo para explicar que no siempre fue así. Empezó su carrera en La Nación, periódico del Partido Acción Nacional (PAN), un espacio considerado como conservador. Después estuvo a cargo de La Prensa, un periódico policiaco en la época en el que era común un control del régimen sobre la prensa con mecanismos económicos, más o menos en los años 50. Buendía dejó el periodismo años más tarde para ser director de comunicación del Jefe de Gobierno del Distrito Federal. En ese cargo, el periodista mexicano tuvo que limpiar la imagen del gobierno después del Jueves de Corpus de 1971.

El propio documental plantea la pregunta: ¿por qué evolucionó Buendía hacia ideologías más progresistas? Creo que no ofrece una respuesta clara, solamente damos el brinco a la publicación de su columna Red Privada –que tuvo que cambiar de publicación dos veces por la censura– para que al final fuera difundida por la Agencia Mexicana de Información en más de 30 periódicos.

La historia que se conocía, antes del estreno del documental, era que el hombre que disparó a Buendía era Rafael Moro Ávila, un agente de la Dirección Federal de Seguridad (DFS) –quien supuestamente seguía órdenes de José Antonio Zorrilla– porque Buendía lo investigaba por narcotráfico. El documental hace un gran trabajo cuando se trata de cuestionar esa versión de los hechos, pues se sugiere que Zorrilla no estuvo involucrado y hasta conectan la muerte de Buendía con la de Enrique Camarena. El factor común entre ambas muertes fue descubrir el funcionamiento del narcotráfico en México y no quedarse callados.

Crédito: Netflix

El trabajo arduo del director se siente como un tributo a la labor periodística, y el mismo Alcalá contaba en una entrevista que viene de una familia de periodistas, por lo que se sentía correcto adentrarse en esta investigación. Fue mientras escribía el guion para la película Museo (2018), cuando encontró un titular de 1989 que decía Zorrilla culpable y comenzó a trabajar en el proyecto.

La realidad es que el documental tiene recursos muy valiosos, desde testimonios de periodistas reconocidos del país como Raymundo Riva Palacio, Luis Soto, Félix Fuentes, José Reveles, Jorge Meléndez, Carmen Aristegui y otras figuras del gremio mexicano, hasta una narración impecable de Daniel Giménez Cacho. La musicalización destaca para adentrarnos en una atmósfera de novela policiaca; es una hora y media de suspenso, bueno, casi.

El documental mantiene un ritmo ágil en la primera mitad y después se siente un estancamiento en la narrativa. Algunos dirán que recupera el ritmo en el tramo final, pero considero que cuando intentan recuperarse, quieren dar con una conclusión convincente que satura con datos importantes, incluyen a dos entrevistados (muy) claves y al final se siente como una historia más del México Mágico, llena de escándalos políticos, corrupción, narcotráfico y sin una conclusión clara.

El documental llega en un momento de crisis para el periodismo mexicano –en todos los aspectos que uno se pueda imaginar–. México sigue sorprendiendo con escándalos de violencia, corrupción y vinculación con el narcotráfico, pero la historia de la muerte de Manuel Buendía va más allá: los escándalos del país ahora tienen lazos con organizaciones internacionales. Esa es la aportación de este importante documental. Eso sí, aunque el documental intenta aportar también una conclusión contundente, la verdad es que no deja de sentirse como una historia de terror más: impune.

Me gustaría cerrar con las palabras que Manuel Buendía dedica al fallecimiento del periodista Ignacio Rodríguez Terrazas, el primer periodista asesinado en el extranjero:

“Honor a nombre, mientras en México haya un periodista con el corazón bien puesto. Comprometamos lo que haya que comprometer. Arriesguemos cuanto haya que arriesgar para ser dignos colegas de ese joven de 28 años que nos puso el ejemplo”.

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