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Solamente queda un eslabón de la Casa Stark sin quebrar

Después de una larga espera, solo faltan unos pocos meses para la última temporada de la serie emblema actual de HBO. Muchas son las preguntas sobre cómo terminará y, más que obvio, muchas de estas cuestiones rondan a través de la figura central de la Casa Stark, la familia más importante de Game Of Thrones

Desde la primera temporada, con la presentación de la familia (¡y sus amados lobos! 🙂 ), los Stark, mal que mal, fueron el hilo conductor de las 7 temporadas: todo se define como la lucha del bien y el mal, ok, pero desde la óptima de esta Casa que es la representante de la camaradería, el buen tino y la lógica del orden más real. Y a esto se le suma el tráiler: son Jon, Ayra y Sansa los que aparecen; el resto del elenco, bien gracias.

Pero parece que esta familia tiene una suerte terrible (¿morirán todos?), y aunque puede parecer que todavía los Stark tienen algunos velocistas en la carrera hacia el Trono de Hierro, en realidad solo queda una verdadera, y esa es Sansa.

Hagamos memoria. Eran 8 los pertenecientes al Clan Stark: Eddard, Catelyn, sus hijos Robb, Sansa, Bran, Arya y Rickon, y Jon, el bastardo. Pero los episodios pasaron, las muertes se acumularon y, a lo sumo, siendo muy generosos en este comienzo de artículo, solo 4 quedaron en pie: Ned Stark, decapitado por Joffrey; Catelyn y Robb, asesinados en la Boda Roja; Rickon, asesinado por Ramsay Bolton al comienzo de la Batalla de los Bastardos.

Un destino nefasto para la unión familiar, cosa que debemos tomar como continua si nos ponemos más analistas.

Del conteo anterior se desprende que a Jon, Sansa, Arya y Bran serán los encargados de mantener el legado Stark en Winterfell, pero 3 de los 4 restantes no son familia, ya no…

Jon, por supuesto, nunca fue un Stark; es más: su apellido es Snow, el otorgado a los bastardos del Norte de Westeros. Pensemos bien: está claro mucho antes de que supiéramos que Ned Stark no era su padre. Jon es en realidad el hijo de Lyanna Stark y Rhaegar Targaryen. Así que aunque Jon pudo haber sido coronado como Rey en el NorteStark no es.

Arya y Bran tienen la sangre Stark bien pura y han sido criados como un buen Stark debería, pero desde la primera temporada se los ha sumido en nuevos y polémicos roles: por un lado, Arya ha sido consumida por su necesidad de venganza, convirtiéndose en una chica sin rostro por motu proprio; por otro lado, Bran se ha convertido en el Cuervo de Tres Ojos, y seguirá así hasta el final de la serie, seguramente.

Y allí entra Sansa, más allá que los últimos hermanos que nombramos. Ella nunca ha sido marcada como de otra familia, no ha adquirido poderes místicos o la capacidad de cambiar su rostro como asesina: Sansa sigue siendo Sansa, la única y verdadera Stark que queda en Westeros.

Eso no quiere decir que no haya cambiado, por supuesto: ya no existe la dulce joven soñadora de acompañante de reyes; en su lugar llegó una verdadera mujer endurecida por sus experiencias, que supo aprender a jugar el juego (y ganar, al menos hasta ahora). ¿Por qué sigue siendo Stark? Porque mantiene todo lo que debe mantener esa estirpe, porque es la mejor representación de la calma, el honor y la ideología que rigió su Casa desde el episodio 1 hasta la fecha.

Ella se ha convertido en una poderosa gobernante, y el comienzo de la temporada 8 de Game Of Thrones, el Rey en el Norte será Reina y, creemos, para siempre.

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