El Año de mi Graduación cancela a la cultura de la cancelación

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Rebel Wilson ha construido una carrera por su contenido fuerte y diciendo el tipo de cosas que la mayoría de la gente se estremecería al pensar. Sin embargo, Senior Year (El Año de mi Graduación), Wilson baja el tono habitual y ofrece una actuación más completa.

Crédito: Netflix

Ella interpreta a Stephanie, una animadora de secundaria (en ese momento de la vida la interpreta la bella Angourie Rice) destinada a convertirse en la Reina del Baile de Graduación hasta que su amiga Tiffany (Zoe Chao) la sabotea durante una rutina de salto mortal, quien agrega sal a la herida al casarse con el novio de Stephanie, Blaine (Justin Hartley) en algún momento durante las dos décadas. que Stephanie pasa en coma.

Milagrosamente revivida a la edad de 37 años, y una vez recuperada del impacto de estar en el cuerpo de “una anciana”, Stephanie decide regresar a la escuela secundaria para lograr su sueño de Reina del Baile de Graduación. Un problema: la actual Srta. Popular es la hija de Tiffany, Bri Loves (Jade Bender), que no va a renunciar a su corona sin luchar… o sí.

Crédito: Netflix

La película de Alex Hardcastle se divierte con la lucha de Stephanie para adaptarse al Siglo XXI, aunque no es la tecnología lo que la derrota tanto como las actitudes despiertas de sus compañeros de escuela millennial, y Rebel Wilson es un buen valor a medida que avanza, cargando con su brújula moral en un estado de nerviosismo.

Pero tampoco es una derrota total: mucho gana Stephanie (y los espectadores, dicho sea de paso) en este derrotero. Y es que la burla que se hace en la película sobre la cultura de la cancelación, o sea, esa idea de silenciar a aquel o a aquella cosa que vaya contra supuestos valores de lo políticamente correcto, se siente fresca. El mejor ejemplo es cuando se remarca que usar las palabras “gay” y “retardado” de manera casual ya no está permitido… En ese momento parece que la cinta va a estar contra esas ideas, pero no: no se burla de eso, sino de la postura, porque la cultura de la cancelación en el fondo no deja de ser tan autoritaria como la otra postura, la salvaje y retrógrada. Sí: en Senior Year (El Año de mi Graduación) se hace foco en que todo debe estar en un equilibrio que no imponga ni para un lado ni para el otro, que hay que dejar ser y que esa es la mejor forma de entendernos. ¿Por qué no dejar que haya Baile de Graduación con su Rey y su Reina cuando sabemos que no todos somos iguales ni desde lo físico ni desde lo mental y/o intelectual? ¿Por qué no dejar que los adolescentes muestren sus más íntimas cosquillas sexuales, como cuando los chicos y las chicas del reparto parodian y bailan You Got Me Crazy de Britney Spears? Mientras no haya mala intención detrás de los actos, no hay problema, cada cual en su costal. Y es que las necesidades de los seres humanos son infinitas, pero los recursos para instaurar los derechos, al contrario, son totalmente finitos. La cinta parece recordarnos que el mundo ideal se construye desde uno mismo, no se delimita por la constancia de apreciación de los factores externos.

Crédito: Netflix

Hardcastle ofrece algunos guiños a los concursos de popularidad de escuelas secundarias de las décadas pasadas, y aunque el último año no es como el de Clueless (a pesar del cameo de Alicia Silverstone), merece que compres palomitas para ver la película.

https://www.youtube.com/watch?v=HCtDkpe89aY&ab_channel=Netflix

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