Life Sentence

Recap

Clinical Trial and Error

Hace 4 años
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No sé muy bien si me encanta la serie o la veo por qué sí, pero acá estoy y si ustedes están leyendo, están en la misma. Bah, puede que a ustedes sí les guste mucho Life Sentence pero por ahora voy a definirla como la serie que puedo ver mientras que espero que se me carguen las vidas del Candy Crush porque me río de vez en cuando, me emociono un poquito a veces y puedo ver una hora por semana a Lucy Hale siendo extremadamente bella y buena con todo el mundo que lo rodea, pero ojo, porque se sumó Riley Smith como el oncólogo que se preocupa por sus pacientes, no tiene miedo a llorar y eso puede ser un gran problema.

Nadie le dice a una chica que está casada “ojalá te hubiese conocido antes”, eso no es de buen hombre y más cuando sos Riley Smith en modo “doctor sensible”. Entonces, conocimos a este hombre que parecía bastante insensible y alejado de sus pacientes, cosa que le hacía pensar a Stella “bueno, es lindo, pero no tiene alma, esto va a ser fácil”. Pero a esto ahora hay que agregarle un poco de backstory, porque no sólo es una persona con un corazón enorme, sino que su hermano murió de cáncer y cada persona que muere por la enfermedad le hace sentir que le está fallando a él. Hace nada nos libramos de la carta de “tengo cáncer” y ahora esto vuelve para cazarnos y hacer que deseamos que Stella lo quiera abrazar un poquito. Los odio guionistas.

En este capítulo la tuvimos a nuestra protagonista tratando de luchar por Sadie, una paciente que necesita que alguien lo haga por ella ya que no tiene mucha familia presente. Esto le sirvió a Stella para darse cuenta que las cosas que tuvieron que hacer sus padres para que ella pueda recibir su tratamiento no fueron muy sencillas, que fue una constante lucha, negociación, humillación y hasta rogar por un poco de ayuda porque su hija se estaba muriendo y no podían dejar que eso pase. Ahora, es el trabajo de Stella hacer lo mismo que ellos hicieron por ella, porque su amiga no tiene a nadie que lo haga, así que tendrá que esforzarse un poquito.

El foco del episodio de vez en cuando se iba y tuvimos unos momentos muy divertidos entre papá y hermano. Paul y Aiden salieron para despejarse un poquito y si bien sirvió para que puedan conectar más entre ellos, lo que realmente necesitaban era poder soltar el pasado. El que más aprendió esta semana fue papá porque él se dio cuenta que su esposa lo dejó y que quizás era tiempo de que él vuelva a tratar. Lo malo de todo esto es que aunque haya conocido a una mujer que parece ser justo lo que necesita, resulta que esa mujer también se acostó con su hijo. Sería algo bastante divertido de ver y honestamente, no me molestaría que a pesar de esto siga, más que nada porque aparentemente es una persona que está pasando por lo mismo que él y si pasaron la noche juntos, en este momento de sus vidas es porque algo hay. ¿No?

El resto del episodio estuvo centrado en Wes y mamá. Ellos están en una buena relación pero es bastante diferente a la que tiene con Diego por ejemplo. Él ya es parte de la familia y a Wes todavía le falta un poquito, o eso es lo que él cree. ¿Quién puede decir que vivió todo lo que vivieron juntos como familia? Me parece que él ya se ganó el derecho de decirle “mamá” pero bueno, necesitaba este último paso. Ida está en un momento bastante feliz y si bien todo lo de la enfermedad de la niña la puso mal, esto le sirvió para entender que lo de Stella no fue su culpa. Ella no podía hacer nada y un poquito de fiebre es algo que se puede controlar, pero con el cáncer, es todo muy diferente. Además, como dijo Wes “hoy Stella está bien” así que ganaron y pueden empezar a vivir con esa victoria.

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