The Strain

Recap

The Last Stand

Hace 4 años
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El final de The Strain ha llegado. Devastador, violento, pero con un rayo de sol al final, The Strain se ha despedido de nosotros con su último episodio lanzado al aire el pasado 20 de Septiembre de 2017.

El noveno capítulo nos había dejado a nuestro grupo de héroes al pie de un enfrentamiento en las calles de Manhattan con un montón de sitrgoi, mientras Quinlan luchaba dentro del Empire State con otros enviados del Amo, quien para ese entonces ya había huido.

Preocupados por proteger el arma nuclear, clave para destruir al Amo, nuestros protagonistas prefieren no enfrentarse todos a los vampiros, sino que Gus, Roman y los pandilleros deciden hacerse cargo de la situación. Con algunas bajas y algunos sacrificios, Gus y Roman logran salvarse y correr al encuentro de sus amigos.

Mientras tanto, alojado en otra locación, El Amo reprende a Zach por su incapacidad para descubrir dónde estaba escondido el misil. Enfurecido por esta falla, le da la orden a sus strigoi de aniquilar a todo ser humano que se cruce en su camino, hasta que encuentren a Eph y compañía. Zach, por su parte, parece un poco horrorizado por esta nueva actitud del Amo, pero también notamos que sabe que ya es tarde para arrepentimientos.

Por su parte, Fet dirige a todo su grupo a un antiguo túnel debajo de la ciudad, creado hace cientos de años, que se transformaría eventualmente en el principal conducto de agua de Manhattan. Muchísimos metros bajo tierra, el túnel se transforma en el mejor lugar para ocultarse del Amo hasta descubrir qué hacer a continuación.

Mientras Fet da una de sus famosas charlas educativas acerca de la historia de la ciudad de Nueva York, Quinlan se da cuenta de que el túnel es el mejor lugar para detonar el misil, matar al Amo y permitir que la ciudad sobreviva.

Sin embargo, aunque el plan de Quinlan es realmente esperanzador para la humanidad, requiere de un sacrificio. No sólo él, El Nacido, quedará bajo tierra cuando el misil sea detonado para eliminar al Amo, sino que también necesitará de alguien que detone el misil. Los metros de profundidad del túnel no permiten que se utilice un detonador a distancia. Por supuesto, el comprometido Fet, fiel seguidor de la lucha iniciada por Setrakian, no duda en ser quien haga el sacrificio. A Dutch se le rompe el corazón. Finalmente, le confiesa sus sentimientos a Fet, quien los corresponde, pero justamente por su amor a ella decide continuar con su idea de ser quien detone el misil. Si él se sacrifica, Dutch será capaz de vivir una vida feliz, libre de strigoi. Nuestros dos héroes se besan, pero es claramente una despedida.

Mientras Fet y los otros ultiman detalles acerca de cómo terminar con El Amo adentro del túnel, Gus y Roman regresan de su lucha en las calles de Manhattan y les advierten acerca de la masacre que los strigoi están realizando.

Dutch, por su parte, le pide a Eph que intente convencer a Fet de que no se sacrifique, lo que le permite al doctor entender cuánto Dutch ama y necesita a Fet. Ese sentimiento nos retrotrae a un flashback de los principios de la lucha con El Amo, cuando todavía nuestros héroes podían refugiarse a tomar un té en la tienda de empeños del Profesor Setrakian. Allí, un sabio Abraham, le advierte a Eph que, aunque él ya sienta en ese momento que ha perdido todo, la batalla contra el Amo será capaz de quitarle aún más.

Con la idea de ser finalmente descubiertos para atraer al Amo hasta el túnel, Fet y Eph salen a dar vueltas por los alrededores hasta que algún strigoi los encuentre. Mientras, Eph aprovecha para intentar convencer a Fet de que abandone su idea, tal como le ha prometido a Dutch. Sin embargo, Fet está decidido. Le pide al doctor que cuide de Dutch y que le de una oportunidad a Zach, ya que él sabe en carne propia lo que es perder a un padre sin haber podido poner las cosas en limpio entre ellos. Fet le dice que, tal vez cuando el Amo desaparezca, ellos puedan volver a ser una familia.

Finalmente, un strigoi los divisa, por lo que nuestros protagonistas se dirigen a sus posiciones para su última lucha contra El Amo. Quinlan le desea a Eph que la ciudad pueda renacer, mientras Fet y Dutch se despiden dramáticamente. Los strigoi están aquí.

En una primera línea de defensa, Roman y Gus empiezan a atraer a los strigoi lentamente hacia el interior del túnel. Fet y Eph colaboran desde el interior. El Amo ha llegado. A través de sus súbditos es capaz de ver a Eph, pero se da cuenta rápidamente de que Quinlan no está allí, y sabe que mientras Quinlan sobreviva, su reinado nunca estará seguro.

Mientras intentan atraerlos aún más hacia el túnel, Eph ve a su hijo peleando del lado del Amo. Aunque lo conmociona, el doctor tiene claro su lugar en la lucha y continúa con su misión. En un último homenaje a Setrakian, Fet lanza su última granada de plata, perjudicando a muchos de los seguidores del Amo. Ante esto, el villano emite desde su aguijón las ondas de sonido que utiliza para comunicarse con los suyos, aturdiendo a los buenos.

En ese momento de confusión, Quinlan arremete contra El Amo, lanzándolo dentro del elevador que lo llevará al fondo del túnel. En el envión, también cae Zach, inconsciente, dentro del mismo. Mientras Quinlan sostiene al Amo contra unas placas de plata dentro del elevador para que no pueda atacarlo, los otros cierran la compuerta y vuelan el cable para que caigan al fondo.

En la confusión del momento, Eph toma el lugar de Fet y se mete en el otro elevador de carga y se lanza al fondo del túnel, decidido a ocupar el lugar del exterminador de ratas.

A pesar del enojo de Fet, allí arriba deben seguir luchando con los súbditos del Amo.

Abajo, en el túnel, Eph aterriza de manera brusca, quedando inconsciente por algunos momentos. Zach, mientras tanto, se despierta con los ruidos de la batalla de Quinlan y El Amo. La lucha es encarnizada, y Quinlan es apaleado por un despiadado Amo. En un gran momento de la pelea, The Strain nos recuerda por qué es una de las series gore del momento: Quinlan le arranca al Amo parte de su aguijón, dejando a la vista todos sus gusanos blancos. Sin embargo, ésta será la última gran hazaña del Nacido: cae derrotado al suelo, con una sonrisa. Antes de que el Amo lo triture a patadas y pisotones, exclama: “Gané“. Zach, horrorizado, no puede seguir mirando la masacre del Amo.

Mientras tanto, Eph se recupera de su caída. Sale del elevador y se dirige a detonar el misil, mientras un mal herido Amo parece dispuesto a tomar el cuerpo de Zach. Sin embargo, el ruido de la puerta del elevador lo devela y Zach le apunta con su arma. El Amo le ordena al joven que lo asesine, porque finalmente son capaces de ver el misil apuntando directamente hacia ellos.

Sin embargo, el niño se rebela y, en lugar de dispararle a Eph, le dispara al Amo. Por supuesto, las balas no suponen nada para el Amo, quien, ante la traición, acelera los trámites para convertir a Zach en su nuevo anfitrión. Al ver esto, Eph decide salvar a su hijo y termina convirtiéndose en el nuevo receptor del virus del Amo.

Arriba, el resto de nuestros protagonistas se dan cuenta de que algo ha sucedido. Los strigoi quedan en stand by. Como no han sentido una explosión, interpretan que El Amo ha tomado una nueva forma y que, hasta que este traspaso se complete, los vampiros no recibirán órdenes. Aprovechando el momento, Gus, Fet, Roman y Dutch abandonan el lugar, matando a cuantos strigoi pueden.

De vuelta en el túnel, Zach se disculpa con su padre, quien lucha contra el virus para que no lo tome por completo antes de detonar el misil. Con sus últimos esfuerzos, gira la llave para comenzar la detonación, pero el virus lo toma antes de que pueda terminar su tarea. Eph es ahora el nuevo Amo. Zach, que comprende que ha perdido también a su padre a manos del virus, se abraza a él, le expresa su amor y termina la misión, apretando el último botón para la detonación.

El resto es historia. La ciudad volvió a florecer. Sin el Amo, los strigoi que quedaban (miles y miles), se convirtieron en vampiros estúpidos que fueron eliminados. Sin embargo, el gobierno se quedó con algunos de ellos para estudiarlos, sin considerar el riesgo que esto implicaba.

Roman volvió a la Reserva Federal a hacerse con el oro que quedaba y se convirtió en un poderoso terrateniente que ayudó enormemente a la restauración de la ciudad.

Gus se dirigió a las afueras de la ciudad, a ayudar a los miles de refugiados que lo habían perdido todo, con la esperanza de reecontrarse con Aanya (recuerdan a Aanya, ¿verdad?).

Dutch se convirtió en parte del escuadrón que le devolvió al mundo su preciado Internet. Mientras tanto, Fet, continuó con su trabajo como exterminador y experimentó una verdadera alegría cuando notó que las ratas eran nuevamente las dueñas de los túneles de la ciudad. Por supuesto, aunque sugerida, su historia de amor con Dutch tuvo un final feliz.

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  • Emisión
  • FX
  • Géneros
  • Ciencia Ficción y Fantasía
  • Drama
  • Terror
  • Año de inicio
  • 2014
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