Series españolas: la punta de lanza para la globalización iberoamericana

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Iberoamérica: ese territorio maravilloso compuesto, principalmente, por países latinoamericanos que día a día sorprenden con la calidad de sus producciones audiovisuales. ¿Quién no ha disfrutado en los últimos años de series como Sr. Ávila, El Presidente o a la más reciente mexicana Todo va a estar bien?

Sin embargo, el éxito de las producciones latinoamericanas no sería lo mismo sin la fuerza que hicieron previamente las series españolas. La televisión española, que comenzó en 1956, a tan solo cuatro meses de su inicio, ya estaba estrenando su primera serie de ficción: Los Tele-Rodríguez, la precursora del género sitcom en España. Y desde allí no ha parado de crecer.

Los Tele-Rodríguez y su estilo sitcom fueron solo el comienzo. El terror también tuvo en la pantalla de España un espacio en sus primeras épocas, de la mano de Chicho Ibáñez Serrador con sus Historias para no dormir. De 1966 a 1982, la serie de Ibáñez Serrador contaba, incluso cuando la televisión todavía era en blanco y negro, historias espeluznantes que recuerdan a otros clásicos como The Twilight Zone o La hora de Alfred Hitchcock. De ese terror podemos considerar que bebieron otras series más actuales españolas, como 30 Monedas, el éxito de HBO, o incluso algunas latinoamericanas, como la argentina Historias de Terror, que incluyó adaptaciones novedosas de obras clásicas como Drácula, de Bram Stoker, o El Matadero, de Esteban Echeverría, y hasta incluso Haunted: Latinoamérica, la serie de Netflix que recupera historias verídicas de terror narradas por sus protagonistas.

En la década de los 80, otra serie también antológica se destacó en la pantalla española, aunque esta vez dentro de otro género: La huella del crimen, producida por Pedro Costa, narraba historias criminales que habían quedado en la historia española. ¿Cómo no pensar también en la influencia de esta serie sobre, por ejemplo, el clásico argentino, Mujeres Asesinas, que recolectaba las historias reales de mujeres que habían cometido asesinatos a lo largo de la historia del país?

Pero eso no es todo. En la actualidad, las series españolas continúan triunfando de la misma manera, o, incluso, todavía más, gracias a las plataformas de streaming. La llegada de Netflix, Amazon Prime Video y tantas otras ha abierto la puerta a rincones del mundo para que puedan apreciar las series españolas como nunca antes.

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Un claro ejemplo de esto es La casa de papel. La serie creada por Álex Pina y producida por Atresmedia en sus comienzos, no fue un éxito hasta que no arribó a la plataforma de la N roja. Las dos primeras temporadas habían sido emitidas en el país europeo a través de Antena 3, pero cuando Netflix se hace con los derechos, la edita y la distribuye mundialmente, es cuando La casa de papel explota. Mamelucos rojos por todos lados, la máscara de Dalí y el Bella Ciao se entonaron alrededor de todo el globo y acostumbraron el oído de todos los habitantes del planeta al español, al doblaje y/o a los subtítulos. Tal fue el éxito de la serie a través de su distribución con Netflix que aquí estamos, tanto tiempo después, comiéndonos las uñas hasta el estreno de su final.

Netflix ha sabido explotar el talento español. Así, adquirió también otras producciones que se convirtieron en otros éxitos para la plataforma: Velvet, Las chicas del cable y Vis a Vis, la Orange is the New Black española, son algunos de los títulos que ya se conocen en todas partes del mundo y que, seguramente, le abrieron la puerta a otras producciones de Iberoamérica que necesitaban espacio. Podría ser, por ejemplo, que el éxito de la vida carcelaria de Vis a Vis, le haya dado espacio a series como El Marginal, que arribaron luego a Netflix y también se convirtieron en éxitos, siendo incluso exportadas para realizar versiones en otros países.

No fue solo Netflix, claro. HBO, Amazon Prime Video, Starzplay, todas las plataformas comenzaron a darse cuenta de que las series iberoamericanas son un éxito. La frescura de las nuevas historias, los rostros no tan conocidos de los actores de estos pagos, las problemáticas diferentes las hacen llamativas a los ojos de todo el mundo.

Y, a su vez, esta nueva confianza y esta nueva inversión, le da la posibilidad a las series españolas, pero también a las de todo el resto de Iberoamérica, de crecer y realizar producciones cada vez más exquisitas. Tal es el caso, por ejemplo, de la joya de HBO, Patria, basada en la novela homónima de Aramburu, o de Antidisturbios, considerada por la crítica como una de las mejores miniseries del 2020 y también de El Reino, la producción argentina que se destacó por su célebre elenco y por reunir detrás de cámara al director Marcelo Piñeyro y a la reconocida autora Claudia Piñeiro, y de Todo va a estar bien, la serie mexicana creada, dirigida y producida por Diego Luna que celebra la diversidad.

Crédito: Netflix

Aunque nos debemos un necesario revisionismo histórico en cuanto a las épocas de la conquista y es más que necesario que reivindiquemos nuestra identidad como pueblo latinoamericano, compartir en muchos casos el idioma y algunos rasgos distintivos con España nos ha abierto las puertas para poder exportar nuestras propias producciones. Las series de televisión españolas han demostrado que no es necesario salir de Hollywood para contar una buena historia ni que es necesario hablar en inglés para conquistar al mundo. Por eso, son nuestra punta de lanza para llegar a todos los rincones del globo.

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