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Arrested Development

3.9Artículo

Series que no debieron volver #2

Hace 3 años
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Si revisan varios listados de diferentes medios referentes a las mejores series de televisión, hallarán un nombre en común en la cima de muchas listas: Arrested Development, una serie creada por Mitchell Hurwitz que tuvo su primera emisión hace ya catorce años, mucho tiempo antes de que comenzara esta Era Dorada de la televisión que vivimos actualmente. Arrested Development ha sido siempre especial para los críticos y para sus fans por una combinación de factores poco común en una serie de TV: es una comedia impresionante, escrita magistralmente (posee un promedio de 8.9 en IMDb), y al mismo tiempo es una de las producciones televisivas más desconocidas de toda la historia.

¿A qué me refiero por desconocida? A pesar de tener una gran audiencia en territorio estadounidense, por alguna extraña razón (que yo deduzco es culpa de la poca distribución que tuvieron sus primeras temporadas) Arrested Development no se volvió un fenómeno cultural como lo hicieron The Sopranos o The Wire: muchas televisoras extranjeras encontraron la trama demasiado gringa. Aparentemente, en el lejano 2003 se pensaba que los capítulos sólo tendrían sentido y gracia para un espectador norteamericano, y en parte, es correcto, pero no tiene que ver con la nacionalidad, sino con el idioma.

Compadezco a aquella pobre alma que haya tenido el trabajo de subtitular los capítulos de esta serie. Los guiones contenían diálogos tan complejos, tan elaborados, que en repetidas ocasiones sólo eran divertidos si el espectador tenía un gran manejo del inglés. El doble sentido cambia radicalmente entre el inglés y el español, y he ahí tal vez la virtud más grande de la serie de Hurwitz: el humor no se basaba en pastelazos, sino en las conversaciones y acaloradas discusiones que la familia Bluth tenía en cada capítulo.

La trama de la serie nos presenta a la irregular y loca familia Bluth, que simplemente pierde los estribos en el momento en el que la cabeza de la familia, el gran George Bluth Sr.(interpretado por el siempre genial Jeffrey Tambor) es arrestado por una malversación de fondos, dejando a su impaciente hijo Michael a cargo de un puñado de locos parientes descarriados.  Las primeras tres temporadas, las originales, fueron simplemente fantásticas.

Cada personaje, cada capítulo era un divertido caos. La serie explotaba inteligentemente nuestra obsesión como humanos de burlarnos de la desgracia ajena. Los guionistas supieron perfectamente que todos tenemos en nuestras familias a un tío loco, una abuela grosera, un hijo desorientado, y que al final del día nos gusta pensar que es uno el cuerdo de la familia. Todos y cada uno de los espectadores se podía identificar con algún personaje. Ésa es precisamente una cualidad que muchas series fallan en lograr aún con todas las herramientas y libertades narrativas que la TV goza actualmente.

Arrested Development finalmente sucumbió a los crueles números de audiencia que siempre han regido a las series de televisión, y pensamos que la serie terminaría definitivamente en 2006. Un lustro después, y gracias al auge de plataformas como Netflix, la serie tendría un revival que contaría con los showrunners y elenco originales, ¡hasta Ron Howard regresaría como narrador! ¿Nada podía salir mal, cierto?

Además de heredarnos talentos como el de Jason Bateman, Will Arnett y Michael Cera, la serie también se hizo bastante peculiar por el estilo con el que fue filmada. Expandiendo los límites del mockumentary, Hurwitz agregaba voz en off y ruptura ocasional de la cuarta pared. La vara quedó muy, muy arriba no sólo para las comedias venideras, sino también para los nuevos capítulos que produciría Netflix (en aquél entonces apenas gozando de los primeros éxitos gracias a House of Cards).

En una decisión totalmente errónea, aunque valiente, los guionistas cambiaron completamente la estructura episódica de la serie, ignorando varias cualidades que hicieron a las tres primeras temporadas irrepetibles. La esencia de que cada capítulo fuese una desventura por sí mismo desapareció por completo en la más reciente temporada. Los capítulos nuevos no resultaban igual de divertidos porque siempre tenías la sensación que de faltaba información para comprender toda la broma: no podías sentarte y simplemente burlarte de la familia Bluth, lo cual era fantástico en los episodios originales.

Se agradecen los cameos y la evidente mejor calidad en el diseño de producción, pero los personajes quedaron cortos no por las actuaciones de su elenco, que sigue siendo un ensamble espectacular, sino por un guión que optó por un camino diferente. Fue tan inesperada la reacción de los fans ante esta modificación, que Hurwitz ha declarado abiertamente que la próxima temporada regresará al formato de las primeras tres. Aunque han sido vagas y un tanto escasas las noticias referentes al regreso de la serie, es muy probable que la serie vuelva a rodar a mediados de 2017.

Los fans no pedimos demasiado, sólo queremos de vuelta esas mágicas escenas en las que Gob desesperaba a todos y Lucille y Michael iniciaban una desenfrenada discusión en la sala. O mejor no, mejor borremos de nuestra memoria esa extraña cuarta temporada y quedémonos con los episodios de hace 14 años, y gritar a los showrunners… ¡No Touching!

Más sobre
esta serie

Arrested Development

3.9
  • Emisión
  • Fox
  • Géneros
  • Comedia
  • Actores
  • Jason Bateman
  • Michael Cera
  • Portia de Rossi
  • Año de inicio
  • 2003
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Arrested Development (2003)

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