Los trajes de los superhéroes deberían ser más simples

Hace 2 meses
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“¿Qué prefieres, spandex amarillo?”. La respuesta de Cyclops a Wolverine sobre los vestuarios mutantes previo a la batalla final de X-Men terminó convirtiéndose en una de las frases más icónicas del cine de superhéroes. No solo por ser un guiño al bien conocido traje amarillo usado por Logan en los comics, sino porque manifestaba el sentir generalizado de que trasladar los coloridos ropajes impresos al terreno de la acción real sería imposible sin caer en el absurdo. Esto último fue lo que provocó que producciones como X-Men, Gatúbela y Daredevil se decantaran por la ruta del cuero oscuro.

Pero el tiempo pasó y las sensaciones empezaron a cambiar, al grado que cada vez fueron más los personajes que recurrieron no solo a un mayor colorido, sino a la licra. Esto, no como uniforme recurrente, sino como un exquisito homenaje al material fuente. Una lista creciente que hoy día incluye personajes como Capitán América, Harley Quinn, Scarlet Witch, Vision, Quicksilver y Loki, y que invariablemente nos hace preguntarnos si el spandex amarillo no era tan mala idea después de todo.

Buscando el atuendo ideal

Aunque como Batman o Iron Man han aprovechado sus respectivas riquezas para la elaboración de trajes sumamente elaborados, el grueso de los superhéroes tienen orígenes más modestos, lo que en muchas ocasiones les ha obligado a improvisar para la confección de sus vestuarios. Los ejemplos impresos por excelencia son Superman y Spider-Man: el disfraz del primero fue realizado por su madre Martha Kent, mientras que el segundo realizó el suyo con sus propias manos. Irónicamente, dos personajes cuyas primeras adaptaciones cinematográficas se inclinaron por la ruta tradicional de la licra, lo que no impidió que sus guardarropas se posicionaran entre los más queridos del subgénero.

La simpleza de estos vestuarios es determinante para garantizar la conexión emocional del público. El spandex representa el sueño de dejar atrás la cotidianeidad para transformarse en alguien que lucha directamente por lograr un mundo mejor. Por su parte, lo improbable que resulta que un joven de 15 años pueda crear una prenda tan compleja o los altísimos costos de reparación suscitados tras cada combate pasa a segundo término o simplemente es desechado.

Las características propias de cada prenda también son clave para plasmar la personalidad de los distintos personajes, algo similar a lo que sucede con nuestro propio vestuario en el mundo real. Uno de los momentos más fascinantes en la historia del cómic es cuando Jubilee hurga en los armarios de sus nuevos compañeros mutantes para encontrar prendas que le ayuden a encontrar un vestuario que le defina, lo que resultó en una de las combinaciones más icónicas en toda la historia del impreso. Caso contrario al del Wolverine cinematográfico, con un uniforme genérico que le integró al equipo, pero también le despojó parcialmente de su personalidad. No sorprende que por años los aficionados exigieran al menos un vistazo al traje amarillo que estuvo cerca de concretarse en Wolverine inmortal, pero terminó quedándose en una escena eliminada.

El spandex también apunta a un mundo más sencillo en donde todo parecía mejor, o como decía Sally Jupiter en Watchmen, “cada día, el futuro parece un poco más oscuro. Pero el pasado, incluso sus peores momentos, sigue haciéndose más brillante”. No es casualidad que el primer uso de la licra en el Marvel Cinematic Universe se diera en un Capitán América: El primer vengador que apelaba directamente a la nostalgia, que su regreso se diera en una WandaVision sustentada sobre la vieja sitcom, ni que la variante elegida para portarla fuera un veterano como Richard Grant que respondiera al nombre de Classic Loki. Hoy todas estas apariciones figuran entre los momentos más representativos en las adaptaciones de comics.

Encontrar el balance

Han pasado más de 20 años de que Wolvie y Cyclops hablaran sobre el spandex amarillo y aunque hoy día son pocos los que se atreverían a cuestionar su valía, su presencia en cine y televisión está limitada a los meros homenajes. Más allá de la estética, las razones recaen en lo poco práctico del material. No porque el atuendo usado por el Superman de Christopher Reeve, concebido a partir de telas menos avanzadas que las actuales, revelara la supertranspiración del kryptoniano, sino por la incomodidad que representa para los actores.

Tobey Maguire dijo en varias ocasiones que el atuendo arácnido era incómodo, mientras que la producción aseguró que su confección fue desafiante porque todas sus partes estaban integradas en una sola pieza. Sus alegatos traspasaron las barreras de la ficción en Spider-Man 2, cuando el arácnido confiesa que el disfraz “me pica un poco. Y también sube un poco en la entrepierna“.

Más complicado fue para Escuadrón Suicida que intentó replicar el atuendo clásico de Harley Quinn, cuya aparición se vio limitada a una simple secuencia de baile. Por un lado, porque el spandex impreso es una segunda piel, pero en el mundo real presenta pliegues y movimientos que atentan contra la estética en las secuencias de acción. Por el otro, porque su aspecto no siempre coincide con la narrativa de los proyectos, o como dijera la diseñadora Kate Hawley, “el peso de las cosas cambia”.

El spandex representa el sueño de dejar atrás la cotidianeidad para transformarse en alguien que lucha directamente por lograr un mundo mejor.

Quizá los principales superhéroes del cine y la televisión nunca recurran al spandex para sus mayores aventuras y limiten su uso a los simples homenajes. Y eso está bien. Si algo nos han enseñado los comics es que los personajes evolucionan y los vestuarios junto con ellos, pero siempre preservando su esencial. Una tendencia que se mantiene en el salto al audiovisual con atuendos cada vez más apegados al impreso en diseños, colores y formas, y que como tal nos permite seguir soñando con la idea de que el bien siempre triunfa. Una noción idealista, pero sumamente valiosa para los tiempos en que vivimos. Pues como dijera Phil Coulson a un Steve Rogers que cuestiona lo anticuado de su traje en The Avengers: Los Vengadores, “con todo lo que está sucediendo […], la gente podría necesitar algo un poco anticuado“.

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