Superhéroes de cómics: ¿mejor verlos animados o live action?

Hace 3 meses
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Estamos viviendo la era dorada de los superhéroes, no hay forma de negarlo. En pantalla grande, chica, los más renombrados y hasta los más ignotos han sido llevados a proyectos audiovisuales. Las conversaciones en redes sociales rondan siempre alrededor de ellos, sacuden las taquillas con cada estreno y marcan la agenda tanto del cine como del streaming.

Como si esto fuera poco, se puede acceder al mundo de los superhéroes de dos maneras completamente diferentes: desde la animación o desde el live action. ¿Hay una mejor que la otra? Deberemos analizarlo, pero evidentemente ambas propuestas son fuertes y tienen con qué defenderse.

Fuente: Marvel Studios

¿Se imaginarían las grandes mentes detrás de Marvel, allá por el 2008, cuando se estrenó el primer filme de Iron Man, que cambiarían para siempre la industria del cine y que, por la próxima década, marcarían el pulso de las adaptaciones de historias de superhéroes en todas las pantallas? Es cierto, no era la primera vez que veíamos a grandes héroes salidos de las viñetas en el cine (sin ir más lejos, ese mismo año también debutaba en la pantalla grande la segunda entrega de la trilogía de Christopher Nolan sobre Batman), pero con Iron Man se puso en movimiento todo un engranaje que no solo dio el puntapié inicial al MCU (que continúa hasta hoy, combinando ahora series y películas), sino que también destapó por completo nuestra obsesión con los superhéroes.

Si le preguntamos a esas grandes mentes detrás de Marvel (Kevin Feige, Victoria Alonso y más), el gran modelo para adaptar a sus héroes es el live action. Desde ese 2008 con Iron Man hasta el 2021, donde recién pudimos ver una versión animada de la mano de la serie What If…?, todo lo que vimos del universo creado por Stan Lee en papel se adaptaba a ese modelo. Fueran películas, series o lo que sea, el modelo elegido siempre fue el live action.

Para DC, en cambio, la historia fue diferente. Luego de la trilogía de Christopher Nolan, a la otra gran productora de historias de superhéroes le costó encontrar la continuidad necesaria en el formato de live action. Si bien lo intentaron, no fue sin tropezones. Mientras que en la televisión sí parecían tener cierta identidad formada de la mano del llamado Arrowverse, a la vez comenzaron a aparecer shows que se diferenciaban de esos más aptos para todo público como Titans o Doom Patrol. Por otro lado, en el cine, los problemas con los directores se convirtieron en un gran dolor de cabeza que parece haber terminado luego del lanzamiento del corte Justice League de Zack Snyder. Sin embargo, a pesar del fervor de los fans por la producción de Snyder, aquí nos encontramos de nuevo, relanzando a Batman de la mano de Matt Reeves y Robert Pattinson. Claramente, el proyecto cinematográfico live action de DC no posee la misma estabilidad que el de Marvel.

Claro que no podemos decir lo mismo del Universo de Películas Animadas de DC. Este sí vienen sosteniéndose hace casi una década, habiendo comenzado allá a lo lejos en el tiempo con Justice League: The Flashpoint Paradox en el 2013. Allí, DC ha encontrado su medio para contar sus historias, ampliando su universo cada vez más y, en muchos casos, hasta manteniendo a los actores que interpretan las voces de los héroes durante años.

Fuente: Warner Bros.

Ahora, ¿qué tienen a favor y qué tienen en contra cada uno de estos modelos? En el caso del live action, es mucho más fácil encariñarse con los personajes cuando vemos que son personas reales. Los vemos crecer, envejecer en la pantalla, convertirse en héroes más maduros película tras película, o serie tras serie. Cuando uno piensa en Iron Man, piensa necesariamente en Robert Downey Jr., porque así lo ha sostenido el proyecto de Marvel durante más de una década. En cambio, cuando ese proyecto no es tan claro, como es en el caso de DC, la representación de un héroe con un actor es más difícil. ¿En quién pensamos cuando pensamos en Batman? Algunos dirán Christian Bale, otros Ben Affleck y, los más novatos, Robert Pattinson.

Por otro lado, llevar adelante películas live action lleva mucho más tiempo y presupuesto que un filme animado. Por eso, entre película y película pasan años, lo que vuelve muy difícil mantener el hilo de lo que ha sucedido en versiones anteriores. Esas esperas suelen ser demasiado largas y, cuando sucede un imprevisto (como fue, por ejemplo, la pandemia que todavía atravesamos), se torna casi imposible de soportar.

Fuente: Warner Bros.

Las versiones animadas tienen lo suyo. A favor, lo primero que podemos decir, es que nos permiten acercarnos de maneras exquisitas a lo que hemos leído en las páginas de los cómics. Algunas cosas que son simplemente imposibles de realizar en el live action son muy sencillas para la animación. Criaturas monstruosas, poderes complejos, efectos imposibles son completamente realizables cuando nos encontramos frente a películas de superhéroes animadas. Ya no hacen falta ni dobles de riesgo, ni grandes presupuestos en FX, ni nada de todo eso. Incluso la violencia es más fácil de representar de forma animada, sino pregúntenle a Invincible o a la reciente Diabolical, el spin off de The Boys.

Por otro lado, los tiempos de espera entre películas animadas suelen ser mucho más cortos. Por ejemplo, en tan solo 7 años, el Universo de Películas Animadas de DC logró lanzar ¡16! películas que mantienen continuidad las unas con las otras.

Fuente: Amazon Prime Video

Entonces, ¿qué es mejor, el live action o la animación a la hora de ver historias de superhéroes? La verdad es que ambas versiones tienen sus cosas a favor y sus cosas en contra y, además, ambas han demostrado tener éxito. Como siempre, la elección y la decisión de “qué es lo mejor”, dependerá de cada espectador. De acuerdo a lo que esté buscando, se decidirá por uno o por otro modelo. O, quizás, como muchos hacemos, sabrá disfrutar lo mejor de los dos mundos.

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