Temporada de Campo es un bello e imperdible coming of age de la vida rural

Hace 2 semanas
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El cine es un artificio. Es así porque todo está puesto en cuadro, sonido o en imagen por algo; nada está ahí por accidente y tampoco estos elementos son naturales todo el tiempo. Es decir, una escena de un campo siempre comienza con un gallo cantando o pájaros cantando a lo lejos. Suena muy bonito, pero puede ser que cuando filmaron esa apertura secuencial ni había un gallo ni tampoco pájaros. Sin embargo, para colocar al espectador dentro de un set rural, estos elementos son puestos ahí para ubicarlo en el espacio.

Cinéma verite es la técnica cinematográfica que más se acerca a la realidad humana, la que menos tiene un artificio. No obstante sí la tiene: basta con usar una cámara para plasmar una realidad y modificarla a gusto para poder ser vista. El ejemplo de esto, o por lo menos de la que más recuerdo es Agnès Varda, precursora de la Nouvelle vague, quien se caracterizó por llevar esa verdad límenos artificiosa posible. Temporada de Campo de Isabel Vaca es un ejemplo perfecto de esta técnica. 

Crédito: Piano

Bryan es un niño de campo casi adolescente que vive con la ilusión de conocer algún día a su papá que se fue a Estados Unidos y del cual solo tiene fotos, pero también de dedicarse a la crianza de toros que tienen como destino la polémica tauromaquia. Todo el verano que no va a la escuela los disfruta trabajando en el negocio familiar, pero debe estudiar y es ahí cuando se acaba su temporada de campo y poco a poco también su niñez

Las diferencias entre un niño de ciudad y uno de campo son abismales y también muy estrechas. Los sueños pueden ser distintos, pero la inocencia sobre la vida es totalmente igual. Bryan es un chico que se conforma con tener unas botas que pueda vestir con sus pantalones y sombrero de vaquero. Las noches las gasta en tocadas sobre la calle con su mamá, tíos y primos, esperando que llegue la mañana siguiente para comenzar a marcar el ganado, llevar a los toros a pastar o incluso hasta torearlos. 

El discurso del documental no va por el lado de contar el proceso de esta actividad que hoy en día ya está prohibida en la Ciudad de México, mejor dicho, esto está intrínseco en el ambiente y contexto de Bryan al igual que un niño del mismo nivel social en la ciudad se encuentre sumergido en otra actividad económica como la venta de dulces en cualquier esquina o pidiendo limosna dentro del metro. Temporada de Campo mira a través de los ojos del niño: la vida, la ausencia, la familia, el trabajo duro, el descanso merecido y también la soledad en las noches así como la responsabilidad de estudiar y no quedarse ahí estancado. 

Crédito: Piano

Isabel Vaca se preocupa bastante por su plano, su cuadro y la realidad que está plasmando; transmite ese olor a leña y a paja con estiércol evitando como sea posible cualquier tipo de filtro que pueda alterar esa verdad; retrata esa camaradería entre Bryan y su mejor amigo con algunos planos en conjunto que nos comunican la fuerte amistad que existe entre estos dos adolescentes, los mismos que denotan tanto la ansiedad por crecer como el miedo de perder lo que contiene ese preciso momento que eventualmente, ellos no lo saben, pero quienes miramos esa realidad y la hemos vivido, sabemos adonde va esa niñez, que su destino final será atesorarse en la memoria que cohabitará con más imágenes de más vivencias futuras.

Temporada de Campo es un bello documental que demuestra que el cine también sirve para plasmar eso que no queremos dejar ir; memorias que se quedarán selladas ahora por un conjunto de kilobytes y disponibles también en los recuerdos de quien fue un pequeño Bryan que no quería crecer sino solo esperar su temporada de campo, su tiempo de felicidad.

https://www.youtube.com/watch?v=Q75o_Ts1qos&ab_channel=Piano

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