Tolkien

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Una biopic que no le hace justicia al autor

Hace 3 años
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Escribir una película sobre J.R.R. Tolkien es un trabajo complicado considerando el legado que dejó su obra en la literatura y, en años más recientes, también en el cine. ¿Cómo convencer a la gente de que la historia del autor es igual de interesante que uno de los textos de fantasía más celebrados que existe hasta nuestros tiempos? Tolkien no es una figura como Truman Capote o Virginia Woolf, autores que, por ejemplo, a veces eclipsan la fama de sus propios textos gracias a sus excéntricas y trágicas vidas: Tolkien es más similar a escritores como J.D. Salinger o Jane Austen, a quienes conocemos por lo que escribieron y no tanto por su vida personal.

Lo anterior es importante de explicar por la complicada tarea que Tolkien (2019) tenía que cumplir. Aunque a veces la cinta ofrece destellos de una historia absorbente, eventualmente esta sufre las constantes referencias que hace a El Señor de los Anillos y que parecen sugerir que esa es la única excusa por la que debería interesarnos una biopic acerca de este escritor.

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Dirigida por Dome Karukoski (Tom of Finland), la película empieza con algunas escenas que nos muestran cómo fue la niñez de Tolkien (Harry Gilby) cuando todavía estaba bajo el resguardo de su madre, Mabel (Laura Donnelly). Sin embargo, tras la muerte de Mabel, Tolkien queda bajo el resguardo del sacerdote Francis Morgan (Colm Meaney), quien lo coloca en una casa de huéspedes donde también vive la que será su futura esposa, Edith Bratt (Mimi Keene). Años más tarde, al mismo tiempo que el autor descubre su pasión por el lenguaje y forma sólidas amistades con sus compañeros del colegio, el romance entre Tolkien (Nicholas Hoult) y Edith (Lily Collins) se ve obstaculizado por las diferencias sociales y culturales que existen entre ellos y que tendrán que superar si quieren permanecer juntos.

Fuente: 20th Century Fox

Desde las primeras escenas, se puede ver que existe cierta devoción con la que el director Dome Karukoski se acercó a la vida del escritor. Y aunque es admirable el respeto que tiene por Tolkien, también es evidente que esta veneración le impide hacer de su protagonista alguien más complejo e interesante.

La primera parte de la película se enfoca en establecer la genialidad de J.R.R. Tolkien, quien a pesar de la muerte de su madre, forma desde su niñez un importante círculo de amistades con sus compañeros de la escuela. No hay mucho en este momento de su vida que permita escribir un drama convincente sobre el autor, lo cual hace del proyecto solo una clase de historia fácil de entender hasta pasada la mitad de la cinta, cuando su romance con Edith Bratt trae un poco de conflicto a los personajes.

Este es el gran problema de Tolkien: sin un problema urgente por resolver, el filme se convierte en algo didáctico que únicamente ofrece un poco de contexto sobre la vida del autor, pero que nunca da muchas razones a la audiencia para preocuparse por la historia del individuo sobre el que gira toda la trama. Además, está el hecho que tanto Nicholas Hoult como Lily Collins son bastante atractivos a comparación de las versiones reales de Tolkien y Bratt, lo cual hace que sus interacciones caigan en lugares comunes que hemos visto cientos de veces y que llevan a su director a preocuparse más por dibujar un romance de ensueño que por explorar las diferencias que existían entre ellos y que volvían de su relación una unión complicada.

Fuente: 20th Century Fox

También está el hecho de que el periodo que los guionistas David Gleeson y Stephen Beresford decidieron retratar en la cinta no es precisamente el más cautivador de su personaje. La última escena de la película, por ejemplo, sugiere el inicio de otra época de la vida de Tolkien con mayor intriga. Es desconcertante que el filme empiece demasiado tarde y termine demasiado pronto. Considerando que se sabe que Tolkien era amigo de C.S. Lewis (el autor de Las Crónicas de Narnia) y que ambos intercambiaban no solo comentarios sobre sus textos sino sobre las distintas formas que tenían de acercarse a su fe, ¿no sería esa una mejor aproximación para ver la historia de Tolkien en pantalla?

A pesar de las oportunidades no aprovechadas, todo lo que se ve en Tolkien –en el aspecto visual– es bello. La manera en que Karukiski encuadra a Hoult y Collins da la sensación de estar viendo un romance en la línea de Shakespeare in Love (1998). Además, ambos actores siguen extendiendo su rango actoral y demuestran por qué son de los más talentosos de su generación (y también de los que necesitan mejores proyectos para hacer uso del carisma que tienen de sobra).

Fuente: 20th Century Fox

En ciertos momentos de Tolkien se vislumbra una historia más cautivadora sobre el autor. Si el director Dome Karukoski se hubiera enfocado más en la persona y no la leyenda, el retrato del escritor sería más humano y más interesante, ya que nos permitiría ver los matices que existían entre sus decisiones, su educación y la genialidad que poseía. Y aunque la cinta se empeña en señalar y hacer guiños de cada decisión de Tolkien como un antecedente de su magnum opus, lo cierto es que entre el polémico romance que vivió con Edith Bratt y la comunidad de amigos que lo marcó a lo largo de su existencia, la vida personal del autor tenía el suficiente material para una biopic más compleja –y apartada de los textos que escribió– que la que vemos en Tolkien.

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  • Géneros
  • Drama
  • Actores
  • Nicholas Hoult
  • Lily Collins
  • Colm Meaney
  • Año de inicio
  • 2019
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Tolkien (2019)

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