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La cancelación de GLOW fue el primer gran error de Netflix

Hace 1 mes
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No hay que vivir del pasado, es cierto, pero entenderlo es fundamental para que nuestro presente sea resuelto y nuestro futuro sea más claro.

Recordemos: el final de la tercera temporada de GLOW terminó con un momento anti sistema. “Voy a construirnos un Edén donde dominaremos el espectáculo”, decía Debbie Eagan, la actriz ficticia y estrella de lucha libre convertida en futura magnate de la TV interpretada a la perfección por Betty Gilpin. Y seguía: “no más estar a merced de estos malditos idiotas. Tomaremos las decisiones… He encontrado una rampa de salida que también es una maldita catapulta hacia nuestro futuro”. Ojalá la vida real le diera tal oportunidad…

Y es que luego de esa batahola de frases fuertes, Netflix canceló la serie como resultado de la pandemia de coronavirus. Y ese fue su primer gran error, el mismo que se ve reflejado en baja de suscriptores.

Crédito: Netflix

La cancelación se produjo en medio de un torbellino de noticias, coronado por un Donald Trump afectado por COVID que abandonó el hospital Walter Reed solo unos días después de ser admitido. Pero ni siquiera el comportamiento imprudente y ampliamente criticado de Trump pudo evitar que los fanáticos de GLOW y también sus creadores Liz Flahive y Carly Mensch expresaran su descontento con la noticia en las redes sociales.

Netflix no habría podido estrenar la cuarta temporada hasta este 2022. “Con el retraso significativo y el aumento de los costos de producción, los ejecutivos de Netflix no confiaban en que habría una audiencia lo suficientemente grande que sintonizaría en ese momento para justificar la inversión”, escribió la coeditora en jefe de Deadline, Nellie Andreeva. Y ese argumento de la gran plataforma de contenido streaming es lo que genera el error.

El ser humano vive especulando, y los ejecutivos de empresas gigantes, aunque ustedes lectores a veces no lo acepten, son humanos. La amenaza de la eternidad del COVID en el Planeta Tierra hizo que muchos dimensionen cuestiones críticas en apocalípticas. Ante la gran demanda de contenido y de plataformas, la N se vio perdida: debía generar más contenido, como sea. Y así fue. Veamos los datos a nivel mundial pre y post 2020, el año más fuerte de la pandemia:

  • En 2019, sus producciones originales en formato serie / miniserie fueron 24
  • En 2020, el total fue de 45 shows
  • En 2021, ya hablamos de un número mayor: 118

El ascenso es claro. La empresa optó por dejar caer contenidos de alta calidad para pasar a una estrategia de masividad que finalmente no termina conviniendo a nadie: ni a la plataforma porque sus producciones originales cada vez ganan menos premios y por lo tanto reconocimiento ni a los espectadores que ven a muchos de los shows no solo como muy simples sino también que se sienten frustrados por el final trunco de aquellas producciones que vienen siguiendo durante años. ¿Por qué menciono esto? Porque GLOW, que se estrenó en 2017 con excelentes críticas, obtuvo su logro supremo gracias Debbie, de la mencionada Gilpin; el papel le valió tres nominaciones consecutivas al Emmy.

Crédito: Netflix

Ya no hay esperanza para GLOW, no creo que otra plataforma, a estas alturas, decida salvarla. Sí espero es que Netflix se salve a sí misma y que vuelva al camino del bien para que no termine como Debbie y el resto de las Gorgeous Ladies of Wrestling: incompletas para siempre.

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