Breaking Bad

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Biografía no autorizada de Gus Fring

Hace 2 años
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Los mejores villanos no necesitan hablar mucho, y el mejor ejemplo de esto es Gus Fring. Es aterrador, sí, pero deja que sus acciones hablen por él y por eso es parte nuestros Baby Villains.

Al igual que Walter White, Gus es una creación de Vince Gilligan, pero no aparece en Breaking Bad hasta la segunda temporada. Una vez que Fring entra en la historia, la jerarquía de poder cambia por completo y la fabulosa interpretación de Giancarlo Esposito hace que sea muy difícil descifrarlo.

Gus es uno de los pocos villanos de origen latino en nuestra colección. Nació en Chile, donde pasó su infancia en una situación extrema de pobreza, hasta que en 1986, durante la dictadura de Augusto Pinochet, emigró a México. Allí pasó algunos años construyendo la base de su imperio del narcotráfico y fundando la histórica cadena de restaurantes de pollo frito Los Pollos Hermanos. En 1989 obtuvo una visa que le permitió la entrada a Estados Unidos y empezó el descontrol.

Gus comenzó a ser más y más poderoso, aliándose con otros narcotraficantes y haciendo sus propios negocios. Su imperio de las drogas seguía creciendo en la oscuridad, mientras que su coartada, la cadena de restaurantes, seguía la misma línea. Era un plan maestro porque esto lo hacía invisible. El hombre vivía en un típico barrio suburbano y nadie, ni siquiera sus seres queridos, no sabían acerca de su costado criminal.

Era fácil asumir que su dinero provenía de Los Pollos Hermanos y que pasaba sus días administrando las diferentes sucursales. Además, en público aparentaba ser alguien muy simpático y humilde, daba la cara en los comerciales, estaba presente en el restaurante y ayudaba a la comunidad ¿Quién iba a desconfiar?

El problema fue cuando Gus se cruzó con nuestro otro Baby Villain, Walter White. Él pensaba que iba ser el yin de su yang, pero terminó siendo el Joker de su Batman. Gus pensó que podía incorporar a Walt al negocio y hacer que trabaje para él, pero Heisenberg lo veía solo como un paso más para llegar a la cima.

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Desde que Gus y Walter se conocieron que fue un juego de ajedrez, con ambos tratando de estar un paso adelante del otro todo. Fring tuvo la delantera la mayoría del tiempo debido a su estoicidad, su extrema precaución, siempre parecía que estaba en control de la situación. Era un hombre de negocios hecho y derecho, nadie podía romper sus reglas y siempre tenía un plan B.

Una de las tantas reglas que tenía Gus era que no hacía tratos con drogadictos ni con aquellos individuos que considere irracionales. No era uno de esos villanos descontrolados, amantes del caos, ni tampoco era alguien haría cualquier cosa por dinero. Tenía un plan, una forma de hacer las cosas, y cumplía con su palabra de manera estricta. Él vio en Walter a alguien confiable para hacer negocios, pero se equivocó.

Al igual que los mejores jugadores de poker, Gus mantenía sus cartas muy cerca de su pecho, sólo él (y quizás Mike, su mano derecha) sabía cuáles eran los pasos a seguir y cuál era el objetivo. Al igual que su archinémesis, Fring era un titiritero, pero su forma de controlar a las personas era diferente, él casi nunca se dejaba llevar por las emociones, estaba centrado en ser el mejor, en ser el más poderoso, pero no quería que nadie lo sepa. 

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Fring venció a Walter en su juego y estuvo a punto de sacarle el monopolio de la metanfetamina azul, pero confió tanto en sí mismo que no pudo ver la última trampa del señor White. Se dejó llevar por su ego, rompió su regla, y el error fue fatal. Su muerte es una de las mejores escenas de Breaking Bad, pero también es un momento triste porque nos despedimos de uno de sus mejores personajes.

Gus era alguien riguroso y eso era lo que lo volvía muy peligroso, y en ciertos momentos aterrador. El hombre era muy calmo, nunca levantaba la voz, pero quería que todos hagan las cosas tal cual como las decía y estaba dispuesto a matarte (en realidad a mandar a alguien a hacerlo) si no cumplías. Ni siquiera te ibas a dar cuenta que estaba enojado contigo y eso era desesperante porque uno no se podía preparar para Fring.

Cuando Fring estaba en público podía ser cualquier de nosotros, pero cuando se dedicaba a las drogas, cambiaba su postura, su mirada, su tono de voz. Aunque su presencia exigía respeto y daba un poco de temor, casi nunca se ensuciaba las manos, sólo lo hacía cuando se trataba de algo muy personal o de una urgencia. De todas formas, no dudaba ni un segundo en cortarle la garganta a alguien, no tenía miedo en asesinar a alguien, solamente prefería que alguien más se ocupe del trabajo sucio.

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No era el típico jefe del narcotráfico, no era un mafioso, no era un gánster, Gus era una variante de Walter White. Si Walt se tomaba un valium y unos cuántos té de tilo, se podía transformar en alguien de tan bajo perfil como Fring, sin resignar nada de éxito ni dinero, pero él quería la atención. Al fin y al cabo, a ambos los terminó venciendo el ego.

Por todo eso lo pueden encontrar en nuestra colección NFT de Baby Villains.

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