¿Puede ser peligrosa la pornografía? - Spoiler Time
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¿Puede ser peligrosa la pornografía?

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¿El error? Pensar que es un género documental cuya base es la sexualidad.

Muchos podrán pensar que no, que no lo es, pero si analizamos fríamente y detalladamente muchos de sus aspectos podemos determinar que sí, que la pornografía puede ser peligrosa. Más allá de los chascarrillos que se pueden hacer a cualquiera que consuma, hay muchos aspectos que se pueden considerar chascarrillo en cuanto al consumo alto de está industria sexual.

Dentro de los distintos subgéneros que tiene la industria pornográfica, muchas tramas están vinculadas con las distintas fantasías del imaginario popular. La mayoría son radicalmente machistas y en gran parte de sus historias podemos ver un sometimiento constante hacia el género femenino. Por ejemplo, en la categoría torture porn, el eje de la cuestión es cuando una de las partes integrantes, mayoritariamente mujeres, es vejada y/o torturada. Esto lo único que logra es seguir reproduciendo una cultura donde el someter y quitarle todo tipo de consentimiento a la otra persona genera un morbo, y el morbo existe y ahí el negocio.

Y es que, repito, gran parte del contenido audiovisual pornográfico se piensa desde una perspectiva masculina. El foco siempre está puesto, generalmente, sobre el placer masculino. En los últimos años esto se modificó bastante. La industria de la pornografía empezó a retratar algo diferente al instaurarse producciones pornográficas feministas que lo que hacen es ir quitando todos esos morbos que ponen a las mujeres en un lugar menor.

Otro de los peligros que puedo marcar dentro de la pornografía hace base en el considerado la categoría amateur aquel que, en teoría, se nutre de producciones caseras. Varias celebridades han sufrido la filtraciones de videos íntimos sexuales: Pamela Anderson, Paris Hilton y Kim Kardashian, solo por nombrar algunas. En el caso de ellas toma resonancia porque son famosas, pero también hay muchas desconocidas que terminan siendo víctimas del llamado porno de venganza donde terminan expuestas por ex parejas con o sin aviso.

A todo esto debemos sumarle que para muchas personas, y en muchas partes del mundo, la pornografía se vuelve una forma alternativa de educación. Muchos aprenden sexo consumiendo pornografía; en este sentido todo se vuelve complejo ya que más allá de que se reproduzcan morbos peligrosos, no se limita a la perfección que en definitiva la pornografía no deja de ser nunca ficción. Así es como muchas veces se piensa que lo que se ve es un acto sexual normal cuando no; es por eso que en muchos países donde existen leyes o medidas, como sucede en Argentina con la Ley de Educación Sexual Integral (ESI), para dejar en claro los puntos álgidos.

El porno puede ser peligroso siempre y cuando se consuma pensando que  una especie de documental con respecto a la sexualidad. En cambio, si se comprende que es una industria y, que así como Hollywood, busca entretener, la pornografía no es para nada dañina.

Entonces retomando el disparador de este artículo, si el porno puede ser peligroso, debo responder que sí, puede serlo siempre y cuando no se entienda los límites que contiene como ficción, y como tal no puede trasladarse a la vida real, donde todo acto sexual debe contar del consentimiento de todos los que formen parte.

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