Better Call Saul

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El final de Better Call Saul confirma que es una de las mejores series de la historia

Hace 1 mes
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A media luz, compartiendo el momento único de fumar un cigarro después de una situación estresante, y solo ellos en primer plano, así es como llegó el final de Saul y Kim, una historia que al final nos reflejó que más allá del drama legal, más allá de la transformación, más allá de conectarse con la historia de Breaking Bad, la realidad es que Better Call Saul giraba en torno al amor de estos dos peculiares personajes que por estar juntos vivieron hasta lo imposible, y lo ilegalmente también, para demostrar que eran el uno para el otro.

Tras una vida de siete años de vida con seis temporadas equivalentes a 63 episodios, esta semana llegó a su final la serie creada por Vince Gilligan y Peter Gould, la cuál nos llevó por un viaje para conocer el pasado de ese personaje que conocíamos como Saul Goodman. De donde provenía, cómo había logrado convertirse en el abogado referente de cualquier criminal, sin saber que su historia estaba más alejada de ese mundo del que pudiésemos pensar, pero su talento como estafador, y conocedor de la ley, lo llevó a dejar su identidad real, Jimmy McGill, a un lado para perseguir sobresalir ante todos.

Crédito: AMC

Los tres últimos episodios confirmaron, nuevamente, lo que había dicho del inicio de esta sexta entrega y lo que reafirme con la llegada del final de media temporada: el diablo está en los detalles, tal como las acciones que nos dejan ver en cada momento. Estos últimos seis episodios se dividen en la vida de Jimmy McGill, siendo Saul Goodman en su primeros días, un flashback a sus años de gloria, en donde ya está totalmente conectado con el universo de Breaking Bad, y finalizando con su etapa de exilio donde se hace llamar Gene Takavic.

Con la muerte de Lalo Salamanca y Howard Hamlin, la historia deja en claro la ruptura entre Saul y Kim, haciendo que ella tomé conciencia del daño que han hecho juntos y saber que aún está a tiempo de alejarse de él. Momento clave es el noveno episodio, cuando Kim después de un largo día en el juzgado, camina hacia la salida donde una puerta de cristal deja pasar la luz exterior, como señal de que aún hay esperanza pese al momento más sombrío que hay su alrededor. Mientras que Saul se niega a dejar lo que ha construido, refugiándose en su nueva oficina, con un decorado acartonado, reflejando que la mentira es lo único que lo protege.

Crédito: Sony Pictures Television/AMC

Después de eso la serie da un salto en el tiempo, y nos sitúa en la vida presente de Gene, refugiando en Nebraska, viviendo bajo las sombras, sabiendo que la vida en silencio es lo suyo. Pero sin saber que tras su tiempo en el hospital y la noticia de saber sobre Kim despiertan en él su verdadero ser. La ausencia de color refleja de forma maravillosa el estado de trivialidad al que está condenado, como muerto en vida, como si el color fuese un premio al cual ya no puede acceder. Confirmándose cuando ve su comercial de Better Call Saul, en el reflejo de sus lentes, lo ve a color, confirmando lo que ha perdido.

En esta etapa, los creadores nos brindan la construcción perfecta de estos universos, sin dejar ningún detalles de lado, haciendo que cada objeto, cada toma, cada palabra retumbe y signifique algo. Dándonos algunos easter eggs a lo que ya conocemos, más allá de los cameos de personajes tan conocidos como Walter White o Jesse Pinkman. Pero toda esta construcción no solo es un fan service, construye la historia.

Prueba de esto es el momento en que vemos a Walter y Jesse secuestrando a Saul, a quien amenazan con aventarlo a un hoyo en medio del desierto, secuencia que ya todos los que vimos Breaking Bad conocemos, esta hace una transición perfecta donde se muestra a Gene acostado en su cama, donde el difuminado nos deja ver que su cuerpo estaba al tamaño del hoyo y a la vez remarca que desde ese momento su destino era morir en vida.

Crédito: Sony Pictures Television/AMC

Cada uno de estos momentos son construidos a precisión, para demostrar el dolor al que se enfrentan, como es el caso de Kim, exiliada en Florida, conservando su nombre, pero tratando de olvidar los restos de su pasado. Hecha a menos, siempre atrás de su grupo de amigas, manteniéndose callada, incluso la vemos al fondo a lado de todos sus compañeros de trabajo celebrando el cumpleaños de una de ellos. Kim no perdió su nombre, pero ella se ha castigado duramente y más de lo que debería. Logró despegarse a tiempo de Jimmy y no ser su cómplice en su etapa como Saul, pero la muerte de Howard le sigue pesando.

Todo este viaje para llegar al momento final, donde se confirma lo que Chuck McGill, el hermano de Jimmy, siempre supo. El talento criminal de su hermano siempre iba a sobresalir pese a todo. Durante los últimos episodios, vemos como Saul (su parte criminal) renace, su postura cambia y su forma de expresarse también. Pero el pasado no perdona, y llega su castigo, el cual puede librar, pero decide arriesgarlo todo, como siempre lo hizo, para encontrarse aunque sea por unos minutos con Kim, y demostrarle que en el fondo Jimmy McGill sigue vivo, ese hombre inteligente del cual ella se enamoró. Con ese gesto final, él le da ella una nueva esperanza de vivir, y de cerrar un capítulo triste de su vida.

Crédito: Sony Pictures Television/AMC

El final lo refleja todo, no hay redención, no hay salidas fáciles, el castigo está determinado, el destino llegará tarde o temprano por más que huyamos. Better Call Saul logró humanizar a un criminal sin justificar sus acciones, por esto y más, se convierte en una de las mejores series de la historia de la televisión.

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