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¿Qué debe tener una precuela para ser un éxito?

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El equilibrio perfecto entre honrar sus orígenes pero construir su propio universo, dentro del universo conocido y amado.

Que precuelas hay muchas hoy en día no cabe ninguna duda. Ahora, ¿son todas buenas? ¿Son todas necesarias? Es difícil escapar a la sensación de que una precuela es una forma de seguir exprimiendo una historia que se ha probado exitosa, sin embargo, ha habido casos, como los que hemos mencionado en este artículo, que las precuelas han sido tan buenas que han logrado sino superar, al menos ponerse al nivel de la producción original.

¿Cómo lo lograron? ¿Qué debe tener una precuela para ser buena y exitosa? Repasemos juntos algunos puntos fundamentales que hacen a la construcción de excelentes precuelas.

Hacer una precuela no es fácil, aunque lo parezca. Es cierto, debe tratarse de una historia que suceda en un tiempo anterior al de la historia original, en un universo que ya ha sido explorado y que ayude a amplificarlo. Sin embargo, por más que el universo y la obra original sean exitosos, nada garantiza que la precuela también vaya a serlo.

Para alcanzar el éxito, una precuela debe cumplir con ciertos requisitos, tanto en cine como en televisión (y me animaría a decir que también en literatura). Esos requisitos pueden resumirse en 5 puntos fundamentales:

1 Respetar el material original...

Esto puede parecer obvio, pero no siempre se cumple. Una precuela se sostiene, al menos en un principio, en el éxito que la obra original haya tenido y en el interés que pueda despertar en fanáticos de dicha obra. Por lo tanto, lo peor que puede hacer una precuela es traicionar a esa obra original y, por ende, también a los fans. Basta ver las críticas que los seguidores de Tolkien le hacen a The Rings of Power para entender que una precuela debe mantenerse dentro de los límites establecidos (incluso cuando esos límites no vayan acorde a los tiempos que corren o estén sujetos a interpretaciones diferentes).

2 … pero no estar directamente ligado

Sin embargo, aunque una precuela debe respetar a la obra original, lo mejor que puede hacer es poner cierta distancia con él. Es decir, no hablar de algo que sea trascendental o se encuentre en el centro mismo de la historia. Es allí donde las susceptibilidades de los fanáticos empiezan a entrar en juego y el instinto de preservar aquella obra adorada entra en juego. Por ejemplo, en Star Wars, que se especializa en precuelas, las más exitosas y más celebradas, Rogue One y Andor, son las que se hallan en una vía paralela a la historia central de los Skywalker.

3 Presentar y profundizar en personajes nuevos o no protagonistas

Una precuela debe ser capaz de correr el foco de los protagonistas de siempre. Retomando un poco la idea del punto anterior, tanto Rogue One como Andor funcionan porque, si bien rondan alrededor de Leia, Luke y Han Solo, no se tratan de ellos, sino de nuevos héroes y, luego, en Andor, su camino para convertirse en tales. Incluso en Andor, que sí muestra algunos personajes ya conocidos, los toma de las periferias de la trama central.

Lo mismo sucede con Better Call Saul, por ejemplo. La precuela de Breaking Bad triunfa porque se centra en un personaje secundario y no se obsesiona con volver a poner en el centro de la escena a Walter White y Jesse Pinkman.

4 Responder preguntas de los fanáticos

Por otro lado, una precuela debe ser inteligente y retomar aspectos que los fans tengan todavía en el tintero. Volviendo a tomar a Rogue One como ejemplo (mil disculpas, pero es una precuela PERFECTA), la película funciona porque responde una pregunta que cada persona que haya visto la trilogía original de Star Wars se hizo: ¿cómo consiguió Leia los planos de la Estrella de la muerte?

Lo mismo podría decirse de House of the Dragon, la precuela de Game of Thrones. La serie trae todos personajes nuevos, pero viene a responder todas las preguntas que nos hicimos durante las múltiples temporadas de la serie original sobre los Targaryen, esa casa enigmática, casi extinta pero increíblemente poderosa de la que provenía Daenerys.

5 Realizar una historia que funcione por sí misma.

Por último, pero no menos importante, una precuela, para ser considerada exitosa, debe sostenerse por su propia fuerza. Es cierto, en un principio, la expectativa de los fanáticos que desean volver a ese universo donde fueron felices puede darle un empujoncito de arranque, pero a la larga, la precuela debe tener su propia forma, su propio arco argumental que empiece y termine más allá de lo que haya sucedido en la obra original.

Para dejar de adorar a Rogue One y Andor (aunque también cumplen con esta condición, claro), volvamos sobre Better Call Saul y aquí hago una confesión: no soy una fanática de Breaking Bad. La he visto, claro, pero con idas y venidas. Sin embargo, Better Call Saul me conquistó. Es el mismo universo, tiene aristas compartidas, un personaje que he visto en Breaking Bad, pero sin embargo, la serie protagonizada por Bob Odenkirk funciona por sí misma. La historia de Jimmy McGill hasta convertirse en Saul Goodman es riquísima y no necesita a Heisenberg para sostenerse: uno puede no haber visto Breaking Bad, o haberla visto por encima únicamente y aún así obsesionarse con Better Call Saul. Esa es la verdadera prueba del éxito.

En conclusión, hacer una precuela no es para nada una tarea fácil: si bien el éxito de la obra original puede asegurar espectadores, no es certeza de buenas críticas. Para conseguirlas y para convertirse en una de esas series o películas que superan a su predecesora, una precuela debe caminar en un equilibrio perfecto entre honrar sus orígenes pero construir su propio universo, dentro del universo conocido y amado.

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