Los fandoms son muy beneficiosos y peligrosos a la vez - Spoiler Time
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Los fandoms son muy beneficiosos y peligrosos a la vez

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¿Qué tan sano es el fanatismo?

Sobre finales de enero, George R. R. Martin, el autor detrás de una de las obras más exitosas de los últimos tiempos como lo es Game of Thrones, escribió en su blog personal que había sentido que el pasado año, el 2023, había sido una pesadilla.

Para semejante afirmación el autor se respaldaba en las guerras que prosperan en diferentes partes del globo, en la crisis política que atraviesa su país, Estados Unidos y en la muerte de amigos y colegas que lo dejan sintiéndose solo. Pero, además, Martin sostuvo que a veces, buscando consuelo donde solía encontrarlo, léase chocolate, cine, libros y series, últimamente se encuentra con que la toxicidad ha alcanzado también esos pequeños oasis.

Solía ser divertido hablar sobre nuestros libros o filmes favoritos y tener debates enérgicos con fans que veían las cosas diferentes… pero de algún modo en esta era de las redes sociales, ya no es suficiente con decir ‘No me ha gustado X libro, o Y filme, por estos motivos’. Ahora las redes sociales están gobernadas por anti-fans que prefieren hablar de las cosas que odian en lugar de aquellas cosas que aman, y encuentran placer en danzar sobre las tumbas de aquellos a quienes les han fracasado sus películas.” Escribió George R. R. Martin y puso sobre el tapete una problemática muy actual: la de los fandoms tóxicos.

¿Qué es ser un fan? Según la Real Academia Española, un fan es aquel que admira o sigue a alguien o a algo, un entusiasta. Sin embargo, la palabra viene de otra, de fanático, que significa, a su vez, actuar con fanatismo, es decir, un apasionamiento desmedido por algo o alguien. Y ahí es donde se complica la cosa: ser admirador de alguien o de algo, de un famoso, de una banda de música o de una franquicia de filmes, es una cosa, ahora, ser un fanático, comienza a ser otra. ¿Por qué? Porque la pasión se mete en el medio y, como muchos sabemos, la pasión no entiende de razones.

En estas épocas que atravesamos, los fandoms, es decir, los conjuntos de fans, parecen crecer por los rincones: Potterheads, Trekkies, Whovians, Thronies, Marvelitas y tantos más. Los fandoms son comunidades cada vez más grandes que, además, gracias a la influencia de las redes sociales y de Internet han logrado cruzar fronteras y juntar a quienes admiran un producto, sea una serie, una película, un libro, etc., o a un artista, para convertirlos en verdaderos ejércitos capaces de defender aquello que aman contra viento y marea.

Sin embargo, el fervor de estos fanáticos, como bien lo notó George R. R. Martin, a veces se vuelve… tóxico. Ejemplos de esto nos sobran: desde la presión que los mismos fanáticos ejercen sobre George R. R. Martin para que termine los libros en los que se basó Game of Thrones, hasta aquellos que han jurado nunca más volver a ver una serie dentro de ese universo luego de sentirse desilusionados por el final de la serie, pasando por la cantidad de comentarios exacerbados que podemos encontrar un día cualquiera en redes sociales y peleas enardecidas entre quienes tienen distintas opiniones.

La toxicidad de los fans está más que comprobada: no hace tanto el universo de Star Wars se vio sacudido cuando, tras el estreno de la serie que traía de nuevo al personaje encarnado por Ewan McGregor, Kenobi, los fans atacaron a través de mensajes directos a la actriz Moses Ingram que, en el show, interpretaba a Reva. Tanto McGregor como las cuentas oficiales de Star Wars en redes sociales salieron a defender a la actriz, que fue quien expuso el racismo del que estaba siendo objeto, expresando que esta actitudes iban exactamente en contra de todo aquello que profesa la franquicia.

Sin embargo, lamentablemente, Moses Ingram no es la primera en sufrir este tipo de acoso: tanto John Boyega como Kelly Marie Tran, ambos protagonistas dentro de la última trilogía de Star Wars, también habían sido bastante vocales acerca del odio y el racismo al que tuvieron que enfrentarse por parte de quienes se hacen llamar fans de Star Wars.

Sin embargo, la fuerza de los fans no siempre se utiliza para el mal. En Star Wars mismo podemos encontrar un ejemplo mucho más edificante con el cast de Rosario Dawson como Ahsoka Tano. El personaje de Ahsoka, que en pantalla comenzó de manera animada, saltó al live action en The Mandalorian para luego encabezar su propia serie con Dawson como protagonista. La elección de la actriz de raíces puertorriqueñas se dio gracias a que los fans la sugirieran y dicha sugerencia llegara a los ojos y mentes de Jon Favreau y Dave Filoni.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=HnzNZ0Mdx4I

Por otro lado, el poder de los fans se encuentra también en su capacidad de consumo. No por nada los fandoms son los grupos de referencia de muchas marcas, que los hacen sus objetivos claros de consumo. Son esos mismos fans los que logran que una franquicia como Star Wars no construya su reino solo a base de películas o novelas, sino también a base de merchandising. Lo mismo podría decirse para tantos otros, claro: Marvel, Harry Potter, Star Trek, Supernatural y más. Sin ir más lejos, abre tu ropero y cuenta cuántas camisetas tienes que pertenecen a algún producto cultural, o cuántos Funkos sobre tus estanterías, o Legos, o figuras de colección.

Esa fuerza de consumo, sin embargo, puede irse a pique si esos mismos fans que siguen a rajatabla todo lo relacionado a aquello que aman sienten, en algún momento, que aquello adorado “se vendió” o traicionó aquello en lo que creían. En el mundo Potterhead, por ejemplo, muchos fans se vieron divididos cuando las distintas opiniones de la autora de los libros, J. K. Rowling, dejaron de alinearse con los ideales que, supuestamente, transmiten sus libros. ¿Deben seguir apoyando el Wizarding World, con todos sus estrenos y en todos sus formatos? ¿O deben boicotearlo porque Rowling traicionó la inclusión que profesaba en las páginas?

Crédito: Warner Bros.

No hay dudas de que los fans son el corazón latiente de la industria. Cuando una serie o una película (o serie de películas) logra hacerse con un fandom, sabemos que su éxito perdurará en el tiempo. Sin embargo, como dije anteriormente, el fanatismo está muy relacionado con la pasión y, en términos de pasión, es difícil controlar los resultados. Por más que las empresas conviertan a los fandoms en objetivos de consumo, estos siguen siendo un cuerpo vivo e impredecible que puede hacer mucho bien pero, por supuesto, también mucho mal.

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