Rushmore, la joya oculta de Wes Anderson - Spoiler Time
Forma parte del Especial Wes Anderson

Rushmore, la joya oculta de Wes Anderson

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Rushmore es donde el hombre que estuvo nominado a los premios de la Academia siete veces comenzó a nacer y donde su genio tomó forma.

Wes Anderson es, quizás, uno de los directores jóvenes más celebrados de esta época. Con poco más de 50 años, tiene un bastión de fanáticos que defienden su obra y su preciosismo a la hora de filmar cada una de sus películas.

Y para ejemplos cuando toca defender a este director nacido en Texas casi siempre se citan los mismos filmes: The Royal Tenenbaums, Moonrise Kingdom, The Grand Budapest Hotel. Sin embargo, si buceamos en los orígenes de la carrera de Anderson, nos encontramos perdida allá por el año 1998 a Rushmore, una joya donde el director comenzó a definir su estilo, partiendo desde los encuadres, pasando por sus actores y hasta por sus temáticas.

Rushmore no es la primera película de Wes Anderson. La primera es Bottle Rocket, que co-escribió junto a Owen Wilson, a quien conoció en la Universidad de Texas y que se basaba en un cortometraje anterior. Rushmore, que llegaría dos años después de Bottle Rocket es la segunda y también es una obra escrita a dos manos con Wilson, además de que, podría decirse, es la película que lo lanzó a la fama.

La historia es una coming of age como muchas otras: nos presenta a un adolescente algo rebelde, con aires de grandeza, que se enamora de una mujer mayor (una profesora de su escuela, nada menos) y por la que terminará compitiendo con un amigo inesperado, un millonario cincuentón decepcionado de la vida.

La película es especial por varios motivos: para empezar, es el rol debut de Jason Schwartzman, que para interpretar a Max Fischer, el protagonista con delirios de grandeza y snobismo por doquier, tenía tan solo 17 años. Por otro lado, es en Rushmore donde Bill Murray renace de sus cenizas y se convierte nuevamente en un actor de comedia dramática de renombre. Como si esto fuera poco, la elección de ambos fue algo que marcó la carrera de Anderson: los dos actores volverían para casi todas las películas que el director haría de allí en adelante.

Pero además, en este filme, en esta historia de adolescencia, Anderson comienza a trabajar algunos de los temas que luego veremos repetirse en su filmografía. Ese Max Fischer interpretado por ese jovencísimo Jason Schwartzman es un germen de los niños que veríamos luego en Moonrise Kingdom o en los adultos disfuncionales que crecieron de la familia Tenenbaum. Max Fischer tiene lo que muchos de los personajes de Anderson tienen (y que, según el mismísimo director es algo que ha tomado de su propia biografía): una familia rota, una sensación de no pertenecer a ningún sitio y un ampararse en un delirio de grandeza que se terminan creyendo para compensar todo tipo de carencias.

Max Fischer, que se presenta a millones de actividades extracurriculares, es también el alumno mediocre que está a punto de ser expulsado de la escuela a la que ingresó becado, más allá de su aparente pasión por el latín, el teatro o la esgrima. Esta dualidad entre el deseo de formar parte de un mundo “culturalmente elevado” y la realidad, el mundo burdo y llano, está presente aquí en Rushmore y lo seguirá estando en las obras venideras de Wes Anderson.

También, Max Fischer es el adolescente que se entiende cara a cara con el adulto que interpreta Murray, porque en las películas de Anderson los límites entre la adultez y la niñez / adolescencia siempre son difusos. Todos estos tópicos, estas ideas, aparecen aquí, en Rushmore, y resurgirán luego en los filmes que siguieron.

Sin embargo, no es la presencia de algunos de sus actores fetiche como Murray y Schwartzman lo único que vemos del estilo que luego seguiría puliendo Anderson que veremos aquí, en Rushmore. Tampoco su habilidad para siempre encontrar actores jóvenes algo desconocidos para interpretar a esos niños casi adultos que intentan rebelarse a través de una grandilocuencia completamente teatral ni esa obsesión por retratar estas temáticas de disfuncionalidad familiar, soledad y sensación de ostracismo. Es aquí, en Rushmore, donde Wes Anderson comienza también a desarrollar su estética.

No hace tanto (y quizás aún permanezca, porque quién puede estar al tanto de las tendencias todo el tiempo), en redes sociales vimos proliferar historias de Instagram y Tik Toks que mostraban distintas escenas “al estilo Wes Anderson”. Colores sobresaturados, planos milimétricos, personajes centrados y mirando a cámara son algunos de los detalles que todos podemos reconocer como característicos de la obra del director tejano. Y la mayoría de ellos comenzaron en Rushmore.

Luego de Bottle Rocket, tanto Owen Wilson como Wes Anderson comenzaron a pensar un poco más profundamente en cómo querían que se viera su próxima película. Así, llegaron a la noción de que querían crear una suerte de realidad ligeramente aumentada, como se producía en las historias de Roald Dahl. Así, tomaron elementos de sus propias biografías (las escuelas exclusivas a las que ambos atendieron y en las que nunca se sintieron completamente cómodos) y comenzaron a explorar desde allí.

Los colores también comenzaron a tomar protagonismo para construir esta realidad: azul, verde y rojo sería la paleta elegida para Rushmore, con variaciones en la intensidad y el brillo para transmitir los tonos y las emociones de los personajes.

Además, es aquí también donde Anderson empieza a explorar otras formas de complementar su forma de filmar, nutriendo su técnica con la influencia de directores franceses de la nueva ola, con montajes de transiciones rápidas y travellings larguísimos, así como también con una banda sonora que ayuda a definir la personalidad del protagonista, completamente basada en bandas de lo que se conoce como “la invasión británica”.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=CAdzAYC4jlo

Rushmore no pertenece, de ninguna manera, a la lista de las obras más celebradas dentro de la filmografía de Wes Anderson. La película, estrenada como dije antes en 1998, es tan solo la segunda en su carrera y por ello (y quizás también por la espectacularidad que alcanzaron sus obras siguientes) es muchas veces pasada por alto.

Sin embargo, en una obligatoria revisión de la obra de este director tejano, no puede ser olvidada. Rushmore es donde el hombre que estuvo nominado a los premios de la Academia siete veces comenzó a nacer y donde su genio tomó forma.

Video
https://www.youtube.com/watch?v=6ZVdXXG3KN8

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